Sueño infantil

¿A qué edad puede dormir el niño solo en su habitación? Pasos y consejos clave

Por razones prácticas y de seguridad, muchos padres prefieren tener a su bebé cerca de ellos durante la noche, principalmente durante los primeros meses. Pero, ¿a partir de qué momento el niño puede ya dormir solo en su habitación?

Por razones prácticas y de seguridad, muchos padres prefieren tener a su bebé cerca de ellos durante la noche, principalmente durante los primeros meses. Pero, ¿a partir de qué momento el niño puede ya dormir solo en su habitación?

Es necesario recordar que la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda mantener al bebé en la habitación de los padres durante los primeros 6 meses de edad, ya que puede ayudar a reducir el riesgo del síndrome de muerte súbita del lactante.

Además, es obvio que el bebé se sentirá reconfortado, seguro y tranquilo por la presencia de sus padres, que sentirá constantemente (olores, calor, sonidos, etc.). Y, desde un punto de vista lógico, la proximidad del niño también facilita muchísimo las cosas, especialmente para las mamás lactantes.

Pero, ¿a partir de qué momento puede ser aconsejable hacer la transición y pasar de la habitación de los padres a su propia habitación

A partir de 6 meses: la edad adecuada para plantearse la mudanza

¿Has seguido la recomendación de la OMS y has optado por que el bebé duerma cerca de ti? Para cambiar las cosas, en realidad no existe un “momento adecuado” entendido como tal, dado que todo dependerá de la decisión de ambos padres, actuando de acuerdo con sus deseos, necesidades y sentimientos, y la propia adaptación en sí del niño.

Aunque mantengamos al niño/a durmiendo con nosotros hasta al menos los 6 primeros meses de edad, tal y como aconseja la OMS, podemos comenzar a pensar en ello entre 4 y 6 meses. Además, suele ser también la edad en la que aparecerán distintas señales de que posiblemente es hora de que el niño pequeño duerma en su propio espacio personal.

Bebé durmiendo solo en su habitación
Foto: Istock

Primero, porque tenderá a despertarse con menos regularidad por la noche, si es que aún lo hace. Habiendo pasado el período de mayor “riesgo” en términos de muerte infantil inesperada, es posible relajarse un poco (como recordatorio, es aconsejable estar atento hasta los 6 meses de edad, al menos, respetando las recomendaciones).

Además, como el bebé tiene el sueño más ligero, empieza a despertarse con los movimientos nocturnos de sus padres, de forma que podría ser el momento de proporcionarle un ambiente más tranquilo.

Más allá de los 6 a 9 meses

También es necesario tener en cuenta que, a partir de los 6 meses, podemos entrar en el llamado período de ansiedad por separación, que se caracteriza por ser una etapa crucial en el desarrollo del niño, pero menos propicia para establecer un distanciamiento.

Se trata, es cierto, de una etapa normal que ocurre entre los 6 a los 9 meses de edad, aunque lo más común es que surja alrededor de los 8 meses. Durante este período, el bebé teme a los extraños, y empieza a tener miedo de ser abandonado. Básicamente, cuando no ve a su madre, piensa que se ha ido para siempre, y que no la volverá a ver de nuevo.

Para ayudar al bebé a superarlo, podemos reducir su ansiedad proporcionándole mucho cariño, y acostumbrarlo, poco a poco, a nuevas personas y situaciones. 

Invirtiendo en una habitación cómoda y acogedora

Al igual que con todos los demás cambios en la vida de nuestro hijo, es mejor ir gradualmente, para que la implementación sea lo más fluida posible. Aunque tengamos la impresión de que no nos comprende, es una buena idea explicarle claramente lo que va a pasar

Y, además, es preferible acostumbrarlo a dormir en su habitación durante el día, por ejemplo, en cada una de las siestas. También es recomendable hacer que cada día pase un poco más de tiempo en el dormitorio, instalando allí sus juguetes o su alfombra de juego. Así se orientará y acomodará poco a poco a ese nuevo espacio.

Aunque se trata de una transición que se puede hacer en unos pocos días, su duración debe en realidad adaptarse en función de las reacciones que tenga nuestro hijo. No debemos dudar en demorar la decisión si esta estrategia, a modo de “pequeños pasos”, no funciona de inmediato.

Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Contenidos en Gaia Media Magazines, especializado en maternidad, salud, ciencia y nutrición.

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