¿Risas o buen humor?

Así se parten de risa los niños con 1 año

En pocos meses se ha convertido en un pillo que siempre está de buen humor y se parte de risa a la mínima. Pero no todo le hace gracia.

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Los bebés se ríen muy pronto, tienen buen humor por naturaleza. Si lo favorecemos, se puede convertir en sentido del humor. ¿En qué se diferencian?

El buen humor es una respuesta, normalmente a una sensación placentera: cuando el bebé está seco, comido y calentito, está de buen humor. El sentido del humor es una actitud y requiere una interpretación de la realidad, por lo que exige un mayor desarrollo. Y cumplido el año, aparece ese humor más inteligente. Pero veamos qué les hace reír a esta edad, porque no todo vale.

Les hace reír: predecir lo que va a pasar

Cuando la tía Lorena sale de detrás de la columna gritando «¡buuuuuh!», Curro, que no se lo esperaba, corre hacia su madre desconsolado. Ha sido un susto de muerte. Un rato después aún hace pucheros cuando mira a la tía. Sin embargo, Lorena quiere enmendar su falta, así que se vuelve a situar tras la columna bajo la atenta mirada de Curro, que no le quita ojo desde el terrible suceso. Ahora sale a cámara lenta y emite un ridículo «u». Curro se parte de risa. La tía Lorena tendrá que pasarse toda la tarde saliendo de detrás de la columna, ofreciendo diferentes versiones del «u».

La capacidad para predecir lo que va a pasar es una de las principales fuentes de diversión de los niños. Por eso, les encanta la repetición. En el extremo aparentemente opuesto de la previsibilidad, se encuentran otras cosas que tanta gracia les hacen: esas que rompen con la lógica que a su edad ha interiorizado y que están basadas en algo muy, muy cotidiano. Por ejemplo, que papá intente ponerse los zapatos del bebé o le ponga a él su pañal en la cabeza. Es superior a sus fuerzas, puede pasarse la tarde pidiendo un bis de la broma.

Se parten de risa con: la relación causa-efecto

Esteban se parte de risa cuando chapotea en la bañera. Y no es el agua lo que le hace gracia, no. Es la cara que pusieron sus padres el primer día que lo hizo a propósito. Se debe a su nueva capacidad de establecer relación causa-efecto: las consecuencias de sus actos le hacen reír, e igualmente busca la sonrisa cómplice de sus padres.

Si los padres de Esteban se enfadaran de verdad al verlo chapotear, el niño no repetiría su broma ni se divertiría con ella. Pero resulta que ese enfado exagerado que simulan los padres es eso, una simulación, y Esteban lo sabe sin que nadie se lo explique.

Les chifla: sacarnos una sonrisa

Lucía sopló un día en el hombro de su padre y le hizo cosquillas. Ahora (y solo con su padre), lo hace en cuanto puede. Y es que, cuando nuestro hijo descubre por casualidad algo que nos hace reír, no lo olvida. Para ello también emplea sus herramientas: su mirada de pillo, sus graciosos movimientos, los sonidos que nos sorprenden...

Rebeca, por su parte, hace un gracioso gesto cada vez que suena la música, un bailecillo que levantó carcajadas en casa el primer día que lo hizo y que las sigue levantando. Y sus padres quieren que lo repita todo el día. Pero Rebeca a veces se niega, cuando hay demasiado público. Sin embargo, el día que mamá está seria sí que se aplica con todo su arte delante de ella, esperando arrancar una sonrisa de su boca.

Risoterapia: buena para la salud

  • Desarrollar el sentido del humor tiene ventajas en la salud y en las relaciones. Además, es una herramienta valiosa a la hora de enfrentarnos a los malos momentos de la vida infantil y adulta.
  • Se aprende de forma natural. Con la imitación, los niños copian nuestra forma de afrontar los problemas.
  • Al reírnos de nuestros errores le enseñamos que podemos fallar sin entristecernos. Esto es importante en el primer año de vida, una época llena de frustración.  El niño quiere andar y le cuesta; quiere correr y le cuesta…

Es el momento de aprender a reírse de sí mismo. ¿Cómo? Imitarle es una forma. Puede llorar desconsolado porque no logra subir un escalón y pasar a reírse a carcajadas si alguna vez (no siempre) nos sentamos a su lado y lo intentamos también.

Etiquetas: bebé, estimulación bebés

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