Cuida sus pies

¿Es bueno que los niños vayan descalzos en casa?

Siendo interesante que lo hagan al aire libre, no siempre es posible hacerlo con garantías para la salud de los pies, cosa que sí es posible hacerlo dentro de casa.

Foto: iStock
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Cada vez es más habitual ver a niños descalzos en parques y espacios al aire libre, una tendencia secundada por algunos especialistas que han divulgado sobre determinados beneficios de permitir que los peques se liberen del calzado. Sin embargo, el consenso acerca de esta cuestión no es superamplio y además depende mucho del contexto -cómo sea el terreno que pisan, por ejemplo-, por lo que no es sencillo generalizar al respecto. En cambio, sí se puede dar una respuesta más fiable a si es bueno o no que vayan descalzos dentro de casa.

Una vez los niños empiecen a andar -antes de que lo hagan es aconsejable mantener los pies libres de calzado todo lo posible-, desde Podoactiva recomiendan dejar que los niños caminen descalzos durante unos minutos al día “para potenciar y favorecer la musculatura y movilidad del pie, así como descongestionarlos”. Además, como a continuación explicaremos en detalles, también es muy interesante que lo hagan los más pequeños porque les ayudará a experimentar sensaciones y conocer mejor a su propio cuerpo.

Explorar y estimular

Ana Carbó, podóloga de la clínica especializada en la salud de los pies, explica que “caminar descalzos en casa es recomendable ya que evitamos la presión que suele provocar el calzado y la humedad que se genera en el piel”. Así, añade, se puede “estimular y trabajar aquellos músculos que se encuentran anulados o atrofiados ante el uso continuado del calzado”.

Además, caminar descalzos en casa es bueno para la liberación del estrés acumulado. Esto se debe, según Carbó, a que “En el pie existen muchas terminaciones nerviosas”. Si se estimulan, se fortalece el sistema nervioso. “La planta del pie no debe estar aislada continuamente por una suela de zapato, ya que lo ideal sería tener esa conexión diaria planta del pie – tierra”, dice Ana Carbó, que indica también que esto es bueno para la circulación sanguínea.

Esto, como decíamos al comienzo del texto, no siempre es posible porque apenas hay lugares donde caminar descalzos no pueda ser demasiado agresivo para posición del pie -la mejor es la zona húmeda de las playas cuando baja la marea, pero siempre y cuando esté firme y sin pendientes-. Por eso, antes que no hacerlo en todo el día, conviene caminar descalzos en casa. 

Ventajas e inconvenientes

A todos estos beneficios ortopédicos hay que añadir además una razón más para no oponernos a que los peques anden descalzos en casa al menos un ratito cada jornada: cuando son pequeños, esto les permite conocer texturas y superficies, incluso la temperatura del suelo, por lo que puede ayudarles en el conocimiento de su propio cuerpo.

Además, a diferencia de lo que ocurre cuando andamos descalzos en algún lugar al aire libre -ni siquiera el césped, donde puede haber hoyos, por ejemplo-, es que apenas hay razones en contra para no hacerlo. Quizá la suciedad acumulada es la única, pero esto tiene fácil solución: controlar más tanto la higiene personal de los pies de los peques como la de la casa. De esta forma, no acumularán suciedad excesiva en los pies por andar unos minutos sin calzado en casa.

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