Rabietas

¿Cómo calmar las rabietas sin perder la paciencia? El truco es cantar

Si las rabietas te agotan la paciencia y lo único que te apetece es gritar y poner más eufórico que el niño, sigue leyendo porque un psicólogo advierte de los beneficios de cantar para calmarlas (y para calmarte a ti mismo).

Si hay algo en lo que todos los padres estarán de acuerdo es que las rabietas de los niños ponen a prueba la paciencia adulta constantemente. La vergüenza si se dan en público, la desesperación si no encontramos una solución para calmarlas y el desconocimiento ante no saber por qué se están produciendo nos lleva, muchas veces, a tratarlas de una manera inapropiada tanto para nosotros como para los niños y su desarrollo emocional hace que las tratemos con enfado y con más rabia que la que nos devuelven ellos cuando los vemos chillar y llorar sin motivo aparente (o por un motivo que a nosotros, como adultos, nos parece una 'tontería').

Tal y como afirman los expertos en crianza, lo más importante para enfrentarse con calma a una rabieta infantil es entender por qué ocurre y, sobre todo, comprender que no se está produciendo como una forma de retar a los padres. Las rabietas son necesarias en el desarrollo y, de hecho, de acuerdo a los profesionales, son la mejor muestra para comprender que este se está dando de manera correcta.

Aunque es posible que aparezcan de manera temprana, son los dos años (comúnmente conocidos como ‘los terribles dos’) y los tres años el momento crucial para la aparición de las dichosas rabietas. Las mismas comenzarán a dar tregua cuando el peque alcance los cuatro o cinco años, cuando su nivel de autocontrol cerebral esté más desarrollado.

Eso sí, también puede darse el caso de que las rabietas se alarguen en el tiempo, o que durante esta edad aparezcan de manera más recurrente de lo que nos gustaría. En ambos casos convendría consultar con un profesional para certificar que todo está en orden.

¿Hasta que pasen qué opciones nos queda como padres? Mucha paciencia y echar manos de algunos trucos, secretos y claves para sobrellevarlas, sobre todo, sin perder la paciencia.

Como decimos, lo más importante para no perder la calma es entender que nuestros hijos no nos retan cuando tienen una rabieta: están intentando comunicar algo con lo que se sienten frustrados, pero todavía no tienen las armas cerebrales necesarias para hacerlo con autocontrol.

Otro truco muy bueno para calmar al peque (que no para acabar con la rabieta al instante) es el que ofrece la psicóloga Cassidy Freitas en su podcast Holding Space.

Si quieres calmar las rabietas de tu hijo, canta

Cantar tiene un efecto relajante en el cerebro, tanto para el cantante como para oyente”, asegura Freitas en su podcast. “Puede ayudarnos a relajarnos a nosotros mismos durante la rabieta, lo que nos permite servir de ejemplo para que nuestros hijos se relajen también”. En otras palabras, cantar en medio de una rabieta tiene doble efecto: nos tranquiliza a nosotros y tranquiliza a nuestros hijos. Esto, a su vez, abre el camino hacia una posible comunicación y conexión para que se sientan protegidos y entendidos hasta que consigan controlar eso que les está frustrando”” tanto.

La canción que cantes (y cómo la cantes) es lo de menos

La psicóloga, incluso, da instrucciones sobre la canción que hemos de cantar: su melodía y contenido no importa tanto, aunque asegura que una buena opción es inventar una melodía y una letra que ayude al niño a sentirse seguro, a poner nombre a sus emociones o a recordarle que ese momento de malestar pasará. “Lo bonito es que en ese momento incómodo los padres muestren presencia, conexión con sus pequeño y ser ejemplo para él”, comenta.

En el post que ha compartido en su Instagram explicando el por qué las canciones son buenas para volver a la calma cuando tienen una rabieta, también propone un ejemplo que puede servir (y de hecho, está sirviendo a juzgar por los comentarios) a muchas familias. Eso sí, está en inglés.

Otros trucos para volver a la calma tras una rabieta

Aunque nos encantaría probar el truco de Freitas, existen otros que ya están avalados por la Disciplina Positiva y que sirven para ayudar a los niños a calmar una rabieta:

  • Dejar sus propio espacio al niño, invitándole a ir al rincón de la calma, por ejemplo
  • No intentar reprimir la rabieta ni la pataleta: si, por ejemplo, se produce en público, podemos retirarnos hasta que se calme
  • Ofrecer un abrazo, pero no dárselo si nos dice o si muestra que no lo quiere
  • Hacerle sentir que estamos a su lado dispuestos a ayudar en lo que necesite
Marta Moreno

Marta Moreno

La responsable de la web de Ser Padres está especializada en temas de salud infantil, crianza, embarazo, psicología y educación, desarrollando la mayor parte de su carrera profesional en Ser Padres y otros medios orientados al mundo educativo. Es graduada en Periodismo y en Publicidad y Relaciones Públicas con máster en Marketing Digital, Comunicación y redes sociales.

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