Desarrollo del lenguaje

¿Cómo ayudar y estimular el desarrollo del lenguaje en mi hijo?

La influencia de los padres en el desarrollo del niño es tan importante que no puede sustituirse con nada, ni siquiera con el último y más novedoso de los juguetes.

Sin la cooperación y ayuda de los padres no se puede pensar en una evolución satisfactoria del habla. Nada educa tanto como la forma en la que nos comunicamos, hablamos y escuchamos a nuestros hijos.

Es importante elegir bien nuestras palabras, los adjetivos que usamos para referirnos al niño van a influir en la construcción de su autoestima y desarrollo de su personalidad. Hay que evitar utilizar etiquetas (“es muy tímido”, “poco sociable” …). Es más recomendable usar: “se muestra, está” …, porque hace referencia a un momento concreto en la evolución normal del niño.  

Los padres han de ser pacientes, y saber esperar a que sus hijos tomen la iniciativa, sin atosigarles a preguntas. Aprender a escucharlos es una de las acciones fundamentales para una buena comunicación con ellos. Con escuchar, también hacemos referencia a estar atentos a sus gestos, a sus silencios y reacciones, porque hay aspectos importantes que aún no saben expresar de viva voz.

Cuando toman la iniciativa en la comunicación aprenden mejor, expresan sus ideas y practican vocabulario. Es conveniente hacerles preguntas abiertas, que les den espacio a pensar y explicar algo más, y que hagan que los padres pongan más atención en los intereses de sus hijos.

Pedirles que digan palabras (“di…”) no ayuda al niño pequeño a aprender a hablar, al contrario, puede inhibirlos. Lo mismo sucede con los niños poco habladores, hay que potenciar la comunicación a partir de sus intereses, pero sin exponerlos a situaciones que puedan bloquearlos. Insistir en que repita las cosas una y otra vez porque han dicho una palabra mal, no conlleva beneficio alguno, sin saber si tiene la madurez necesaria para decirlas bien o hay otras causas subyacentes.

De la misma manera, el niño muy hablador deberá ser canalizado en el respeto a los turnos en las conversaciones, enseñándoles a escuchar a otros.

Hay algunos hábitos que influyen positivamente en el desarrollo del habla como la lactancia materna. Gracias a su composición aumenta el nivel cognitivo de lenguaje y el mecanismo de succión desarrolla los órganos implicados en la fonación.

Sin embargo, existen otros hábitos que entorpecen el desarrollo del lenguaje como el uso excesivo del chupete. A partir de los 24-30 meses, el uso del chupete debe ser ocasional porque si es excesivo, puede deformar la boca del niño, los dientes y el paladar, repercutiendo en el habla y en la articulación correcta de sonidos. Lo mismo sucede con la comida triturada, a partir de los 6 meses, se debe evitar el abuso y menos cuando el niño muestra interés por la comida de los adultos. El exceso de triturados y papillas impide un correcto desarrollo de los dientes y paladar que repercute en el habla.

Los padres han de evitar anticiparse y preocuparse innecesariamente, ya que hay diferentes etapas en el lenguaje, y cada una de ellas, tiene sus tiempos. Así evitaremos las demandas excesivas hacia los niños.

No se trata tanto de tiempo sino de actitud, de ser consciente del papel capital que desempeñan los padres en el desarrollo del lenguaje y en la detección precoz de posibles dificultades. 

Artículo elaborado por Blanca Álvarez, neuropsicóloga clínica y psicóloga sanitaria. Especialista en intervención logopédica y trastornos del lenguaje de Psicólogos Pozuelo

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