Rabietas infantiles

¿Cómo evitamos ser papás demasiado permisivos?

Entre los 2 y los 3 años comienzan a aparecer las rabietas en los niños, por ello, es importante que como padres sepamos decir "no" y poner límites a sus caprichos y exigencias.

¿Cómo evitamos ser papás demasiado permisivos?

A partir de los dos años comienzan las rabietas; lloran, patalean, gritan y exigen que se les dé todo aquello que desean.

La rabieta es una manifestación de su personalidad con la que se quieren imponer para conseguir sus deseos. Es importante plantearles límites y decir “no” a esas exigencias. Los límites son como el “mapa social” que les guía para saber hasta dónde pueden llegar, lo que pueden hacer y lo que no. Les ayuda a poder moverse de manera independiente por el mundo que nos rodea, a aprender a manejar su frustración, a aceptar la realidad, a ser felices. Un niño al que no se le niega nada será un adulto insolente y caprichoso, y lo más importante: infeliz.

Los pasos a seguir

Para poder enseñarles los límites sin que la casa parezca un “campo de guerra" donde los padres y los hijos pierdan los nervios sería necesario, como premisa fundamental, tener tranquilidad y paciencia para llevar de manera coherente los siguientes pasos:

1. Autonomía

Permitirles desarrollar su autonomía en todas aquellas actividades de la vida cotidiana, como lavarse, vestirse ordenar, dormir, colaborar...

2. Límites

Establecer los límites de manera clara sobre lo que les permitimos hacer y lo que no, además de establecer las consecuencias de su desobediencia.

3. Saber decir 'no'

Muchas veces a los padres les cuesta decirles que “no”, de manera que usan la mentira para evitar sus rabietas. Caer en este error hace que la rabieta aparezca en el momento en el que el niño se dé cuenta de que ha sido engañado, pero al mismo tiempo dejarán de creer y confiar en los padres. La credibilidad es muy importante para afianzar la autoridad. 

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4. Consecuencias

Debemos ser coherentes y cumplir las consecuencias que se han establecido, de lo contrario perderemos credibilidad y autoridad.

5. No prestarle atención si...

Cuando nuestro hijo esté furioso (patalee, grite o llore) hay que dejarle que se tranquilice solo. Retirarle toda la atención hasta que se tranquilice. Le podemos indicar: "cuando te tranquilices, hablamos".

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6. Razonar

Cuando se haya calmado, hablarle con cariño y firmeza, explicarle por qué no se puede ceder a lo que él pide. Terminará aceptándolo.

Si usamos estas pautas de manera habitual los niños crecerán independientes y emocionalmente sanos y felices.

 

Por Dña. Pilar Cano Núñez, miembro de Saluspot y psicóloga infantil y adultos en CIMAP Centro De Psicología Adultos e Infantil.

Etiquetas: 2 años, 3 años, cómo educar hijos, educación, poner límites, rabietas

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