Rabietas

¿Cómo gestionar las rabietas de una forma adecuada?

4 minutos

Saber hacer frente a las rabietas de los pequeños es una de las asignatura pendiente de muchos padres. Os ayudamos a ello con una serie de puntos.

También te puede interesar: Tormentas emocionales en los niños: cómo les ayuda el mindfulness en casa
Rabietas

Las rabietas surgen a partir de los 2-3 años, pero a diferencia de otros momentos críticos en el desarrollo este no necesariamente tiene que ser pasajero, ya que, aunque pueda llegar a reducir la intensidad de su enfado; la ira y sus frustraciones las puede canalizar de una forma que no sea adecuada más adelante. Por ejemplo, con faltas de respeto, desobediencia, pegándose cabezazos o mordiéndose a él mismo o a otros…

Gestionar emociones de forma adecuada como el enfado es fundamental en el desarrollo de tu hijo, pero en la mayoría de los casos no surge de forma repentina o innata. Tu hijo necesita un aprendizaje al respecto y las personas que le rodean van a ser imprescindibles para que consiga que aprenda a comprender y manejar sus emociones con éxito. Por eso, es importante que tengas en cuenta los siguientes consejos:

Sé coherente

Si tú le pides tranquilidad, es importante que tú estés tranquila cuando afrontas esa situación. Recuerda que el modelo eres tú y aunque estas emociones a veces surgen en los momentos menos apropiados, debes tratar de mantener la calma y a ser posible actuar siempre de la misma forma, independientemente del sitio en el que estés. Es decir, que, si en casa apostarías por acompañarle en esa rabieta, en la calle deberías hacer lo mismo a pesar de que sea en público. De esa forma, le vas a proporcionar seguridad y va a aprender a calmarse, no olvides que las emociones se contagian, así que procura que tu hijo no te contagie su frustración. Muy contrariamente a lo que puedes pensar, a tu hijo también le preocupa ponerse así porque no entiende cómo manejarlo y a veces hasta ellos mismos se asustan con sus reacciones.

Empatizar en vez de castigar

Tienes que pensar en el objetivo que quieres trabajar con él: si quieres que deje de gritar o dar patadas o quizás va más allá y quieres que aprenda a canalizar adecuadamente esa frustración de forma más permanente. Si le castigas, conseguirás que reprima sus emociones de forma puntual, pero no que sepa como manejarlas a largo plazo. Para conseguir esto último necesitas comprender el motivo de su enfado y darle soluciones. Por ejemplo, si tiene una rabieta porque quiere el juguete que tiene otro niño, tendrás que recordarle que así no va a conseguirlo. Quizás puede preguntarle al otro niño si quiere compartirlo y jugar con él.

No infravalores o ignores sus emociones

Normalmente, la rabieta trata de gestionarse en el momento, sin embargo no siempre se tiene tiempo para hablar después. Puedes ignorar la conducta que está teniendo, pero no sus emociones. Si tu hijo tiene una rabieta no es porque quiera ponerse así, esa reacción desproporcionada se debe a que no sabe cómo expresar lo que le molesta de otra manera. Por eso, es primordial aprovechar y dedicarle un tiempo después a esa rabieta y hablar con él sobre lo que le ha pasado, cómo se ha sentido y cómo se podría sentir mejor. Le aliviará más  saber que él no es el único que tiene ese tipo de reacciones y conocer otras historias sobre cosas triviales que si le dices “eso no es nada, hay cosas más importantes ¡vaya tontería!”.

Deja de razonar en plena rabieta

Ya seas adulto o niño, es difícil poder razonar o incluso escuchar cuando uno pierde el control y está centrado en conseguir un objetivo. Determinadas situaciones o emociones nos sobrepasan y a tu hijo le pasa lo mismo, es el momento de reafirmar su personalidad, de saber cuales son tus limites y explorar las soluciones a un problema. Por eso, no atiende a tus argumentos por muy racionales que puedan llegar a ser, él no entiende de horarios. Así que recuerda que él no es un adulto y lo que a ti te parece importante a él no tanto y viceversa. Con una vez que hables con él no conseguirás que lo aprenda, es probable que necesites hablar más veces de eso que le genera frustración, así que el tiempo y tu paciencia será tu mejor aliado.

 

Nuria G. Alonso de la Torre- psicóloga y fundadora de Ayudarte estudio de psicología

Etiquetas: rabietas

Continúa leyendo...

CONTENIDOS SIMILARES

COMENTARIOS