En busca de soluciones

Cómo quitar el chupete a un niño que está enganchado a él con el menor trastorno posible

Cada caso es distinto, pero en todos los peques que lo utilizan a diario, despedirse de él es un momento difícil para ellos por el enorme nivel de apego que le tienen, pero aplicando una serie de consejos se puede facilitar muchísimo el proceso.

Chupete
Chupete (Foto: depositphotos)

El chupete. Ay, el chupete. La de dolores de cabeza que evita a los adultos de la casa cuando no hay forma de calmar al peque de la misma, y la dependencia que puede llegar a generar. De hecho, es casi tan difícil conseguir quitárselo a un niño de forma definitiva sin generarle algún trastorno puntual, que resistirse a que no lo utilice nunca. Pero que sea difícil no quiere decir que sea imposible si manejas bien la situación, algo para lo que es fundamental tener recursos como los que vamos a compartir contigo.

Pero vamos por partes. Ya sabrás si has sido madre o padre que el chupete es uno de los objetos de debate más intensos dentro de la maternidad. Aunque organizaciones especializadas en lactancia materna como La Liga de la Leche Internacional recomiendan no utilizarlo, por lo menos hasta que la lactancia esté muy bien asentada -esto suele ser el motivo por el cual hay bebés que rechazan el chupete, por lo que puedes conseguir dos objetivos en uno si eres de las que prefiere no tener que recurrir al chupete-, sigue siendo muy habitual ver a niños recién nacidos ya con el chupete en la boca. Y del mismo modo, es el pan de cada día para las educadoras en escuelas infantiles de niños de más de dos años lidiar con peques que todavía en este tramo de edad, previo al segundo ciclo de educación infantil, siguen teniendo una enorme dependencia del chupete.

Por supuesto, prima la libertad individual de cada familia y las circunstancias personales de cada niño a la hora no solo de utilizarlo, sino también de manejar la fecha límite para quitárselo a su hijo, pero de igual modo que hay recomendaciones con su uso hasta que el bebé no tenga varias semanas de vida, las hay también en este sentido. La mayoría de expertos considera que cuando el niño coma alimentos sólidos, tenga todos los dientes de leche fuera y exprese el deseo de comunicarse, algo que empieza a ocurrir entre los 18 meses y los dos años, es conveniente ir limitando su uso hasta retirarlo de forma definitiva por su salud bucodental. 

La narrativa es clave

Bebé con chupete (Foto: depositphotos)
Bebé con chupete (Foto: depositphotos)

Dicho así parece fácil hacerlo y, sin embargo, no lo es. Además, no es tan importante la edad exacta con la que proceder a retirar el chupete como el hecho de encontrar el momento adecuado. Y es este, precisamente, el primero de los consejos para que el desapego del que ha sido su acompañante diario durante muchísimas horas suponga el menor sufrimiento posible. Son los padres los que mejor conocen a sus hijos y los que, por lo tanto, detectarán cuándo ha llegado dicho momento, pero una forma de provocarlo de forma natural es la anticipación de mano de la narrativa, haciendo partícipe al peque de ello con una comunicación abierta con él.

Argumentarle al niño que es mayor, nunca haciendo referencia al término bebé de forma peyorativa, sino buscando cualquier camino que pueda motivarles a desear el cambio -hermano mayor si lo tienen, no le deja hablar bien, no puede disfrutar de la comida igual, etc.-, es el primer paso de la estrategia que mejor funciona para el cambio. Al mismo tiempo, conviene trazar y ejecutar un plan de retirada paulatina, porque siempre suele ser menos traumático que un cambio drástico, sobre todo en aquellos niños que lo utilizan a todas horas. Para ello, tendréis que estar pendientes de ir ofreciéndoselo en tramos del día cada vez más concretos y escasos. 

Hay veces en las que, de repente, se da una situación en vuestra rutina diaria que os ayudará a saltaros algún paso en este proceso gradual, como por ejemplo un cambio de residencia por las vacaciones de verano que os permita argumentar que se os ha olvidado llevarlo con vosotros o que sería un precioso regalo para los Reyes Magos, por citar dos situaciones que sirven de ejemplo en distintas épocas del año, pero no lo forcéis si no encontráis la excusa que lo permita o si el niño no está preparado para dicho salto. 

Paciencia y cariño

Cuando la retirada definitiva ya ha tenido lugar, no ha concluido el trabajo; es más, probablemente quedan por delante los días más duros del proceso, los primeros sin el chupete ni siquiera a la hora de dormir. Fundamental aplicar en este punto otra serie de consejos sencillos que aceleren y faciliten sin traumas la asimilación del pequeño de forma definitiva de su vida sin chupete: no darle importancia -no es lo mismo que omitir el tema por completo, simplemente evitar recordarla cuando no es necesario-, comunicárselo a cualquier persona de la familia involucrado en la vida del niño para que tampoco se la dé y sepa además que habéis afrontado dicho proceso por si se queda a su cuidado, y tener paciencia y darles mucho cariño cuando lleguen las primeras crisis, si es que estas aparecen.

El objetivo es limitar al máximo estas últimas, para lo que es fundamental ser muy cercano a ellos en esos momentos, arroparles con vuestro amor y comprensión, y mantener la calma a la hora de dirigiros a ellos pero hacerlo al mismo tiempo con seguridad, sin ceder a la tentación de dar algún paso atrás en el camino andado. 

La lectura ayuda

Todo esto se puede reforzar a través de la lectura, una herramienta fantástica para que los niños entiendan mejor este tipo de procesos que se dan en su vida. De igual forma que les familiarizamos con sus emociones con títulos como El monstruo de colores o recurrimos a los libros para explicar qué es eso de un embarazo cuando van a tener un hermano, se les pueden leer títulos que versen sobre el adiós al chupete. Edu ya no necesita chupete o Los superhéroes no llevan chupete son dos buenos ejemplos, aunque podrás encontrar fácilmente algunos más. 

Todos estos consejos, como ves, no forman parte de ninguna es una fórmula matemática, por lo que no funcionarán igual en todos los casos, pero sin duda alguna  harán que el proceso de despedir al chupete sea un poco más sencillo para el niño… y también para los padres. 

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