Sexualidad infantil

¿Cómo reaccionar cuando el niño se toca los genitales?

¡No para de tocarse 'ahí'! Muchos padres no saben cómo reaccionar cuando ven a sus hijos pequeños tocarse los genitales. ¿Qué tenemos que hacer los padres? ¿Cuándo se convierte la masturbación en los niños en algo preocupante?

¿Cómo reaccionar cuando el niño se toca los genitales?

La mayoría de niños lo hacen desde que son bebés; forma parte de la exploración del propio cuerpo y, además, este comportamiento se ve favorecido por el placer que les produce. Que los niños se toquen los genitales es algo normal, variable de unos niños a otros y generalmente se produce de modo ocasional, aunque por temporadas puede ser más frecuente. 

Casi todos los niños tienen la "manía" de tocarse "ahí". ¡NO LE REGAÑES! El interés por descubrir sus genitales varía de un niño a otro: hay algunos que pasan los primeros años sin dedicarles atención; otros sienten gran curiosidad por ellos.  

Para el pequeño no hay diferencia entre tocar su barriga o sus partes íntimas, aunque sí nota que las sensaciones son distintas y que unas son más placenteras que otras. De hecho, el niño tiene erecciones regulares desde el nacimiento, pero su reacción ante ellas es de sorpresa e interés: ¿qué le pasa a mi cuerpo?

En todo caso, es esencial que si descubres a tu hijo explorando sus genitales, no pongas el grito en el cielo. Ten en cuenta que él vive sus primeras experiencias de amor, seguridad y placer corporal en relación con los cuidados que le proporcionáis su padre y tú (caricias, besos...). Y que éstas forman la base para sus futuras relaciones y su sexualidad adulta. Si le regañas cuando le ves tocarse, pensará que hay algo malo en él.

¿Qué tenemos que hacer los padres?

No hay que hacer nada especial. Pero cuando los niños van creciendo, hay que enseñarles que esas cosas no se hacen en público (como tampoco se anda desnudo ni se hacen las necesidades delante de la gente) y que no es de buen gusto (tampoco lo sería, por ejemplo, meterse los dedos en la nariz, mucho menos si hay gente alrededor).

¿Cuándo se convierte la masturbación en los niños en algo preocupante?

Si ocurre con una frecuencia exagerada y por un tiempo prolongado, hay que tomarlo como un síntoma.

Conviene ir al pediatra por si se trata de algún tipo de irritación o infección. Si eso queda descartado, hay que ver si el niño se aburre, si le falta espacio o juguetes para jugar y dar salida a su energía, si le sacamos poco o si le falta contacto con otros niños.

Conviene preguntarse si el niño es infeliz, si le falta atención y cariño o si hay otros factores de estrés. En esos casos habrá que plantearse la relación con él y suplir esas carencias.

Pero si vemos que no acertamos y la masturbación exagerada persiste, entonces se trata de un síntoma que revela que algo que no sabemos descifrar ni resolver (y que puede tener que ver con nosotros) le está provocando un malestar que no encuentra otra salida.

Entonces habrá que acudir al psicólogo, pero evitando que el niño lo viva como algo vergonzoso. Se le puede decir simplemente que «se toca» en exceso porque está nervioso y el psicólogo le va a ayudar.

Una masturbación excesiva, igual que los tics, tirarse del pelo o morderse las uñas son conductas que revelan un fondo de angustia.

 

 

 

 

 

 

 

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