Autismo

¿Cómo saber si mi hijo tiene autismo?

Aunque el diagnóstico debe hacerse por parte de un especialista, detectar factores tempranos de autismo por parte de la familia, puede ser clave para su evolución

En los últimos años se habla cada vez más de lo que conocemos actualmente como Trastorno del Espectro Autista (TEA), y todo ello gracias al trabajo que realizan asociaciones especializadas y grupos de padres muy comprometidos con el avance, tanto de la investigación como de sus propios familiares afectados. Este mayor conocimiento y concienciación sobre el trastorno (que no enfermedad), lleva a muchos padres a preguntarse si sus hijos tendrán esta condición biológica.

Lógicamente, el diagnóstico debe realizarse por un especialista en la materia, pero la detección de indicadores tempranos por parte de la familia y el colegio, puede favorecer en gran medida la evolución futura del niño. Es por esto, que resulta importante que los padres tengan información al respecto y puedan valorar si existe riesgo de presentar esta condición.

Lo primero que deberían saber todas las personas interesadas en este tema, es en qué consiste el TEA. Hablamos de Trastorno y no de enfermedad, ya que se trata de una condición neurológica permanente. Es decir, se inicia en la infancia y dura toda la vida. El término de Espectro hace referencia a la gran variabilidad de síntomas que aparecen de una persona a otra. Es importante tener en cuenta que dos personas con este mismo diagnóstico pueden ser completamente diferentes.

El término autistanos da información sobre el tipo de áreas que pueden aparecer afectadas, en las que incluiríamos la socialización, la comunicación, la conducta e incluso la forma en la que se aprende.

Signos de alerta a partir de los 18 meses

  • No responde a su nombre.
  • No puede explicar qué quiere.
  • Muestra retraso en habilidades verbales y/o de lenguaje.
  • No sigue instrucciones.
  • A veces el niño parece ser sordo.
  • Algunas veces parece escuchar y otras no.
  • No señala con el dedo índice o no dice adiós con la mano.
  • Acostumbraba a hablar o balbucear pero ya no.
  • Tiene intensos y violentos berrinches.
  • Tiene patrones de movimientos extraños.
  • Es hiperactivo, no cooperativo u oposicionista.
  • Se irrita ante sonidos como la licuadora, la aspiradora, etc.
  • No sabe cómo jugar con juguetes.
  • No sonríe como respuesta a la sonrisa.
  • Tiene pobre contacto visual.
  • Se queda “atorado” en las mismas cosas o actividades una y otra vez.
  • Prefiere jugar solo.
  • Solo toma cosas para sí mismo.
  • Es muy independiente para su edad.
  • Hace cosas “tempranamente” comparado con otros niños.
  • Parece estar en su propio mundo.
  • No se interesa en otros niños.
  • Camina sobre la punta de los pies.
  • Muestra apego inusual a juguetes, objetos u horarios.
  • Pasa mucho tiempo alineando cosas o poniéndolas en cierto orden.

Extraído: Fundación Brincar.

En caso de presentar varios de estos síntomas, es recomendable acudir a un especialista que evalúe en profundidad los rasgos presentados y si es necesario, que pueda recibir el tratamiento adecuado, que en todos los casos debería incluir como mínimo una terapia individual con el niño y asesoramiento a sus familiares más allegados (aunque es muy recomendable la terapia grupal, no en todos los casos se puede aplicar desde el inicio del tratamiento).

Carolina Laguna, es Especialista en evaluación y tratamiento de Espectro Autista, Déficit de Atención y Trastornos de la lectura y la escritura en Psicólogos Pozuelo.

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