Consejos para ayudar a tu hijo para mejorar el habla

Tendemos a infravalorar el impacto que tiene en el desarrollo de los peques la labor de los padres en el día a día: el habla es uno de los factores en los que mejor se refleja para bien y para mal.

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Los retrasos en el habla pueden ocurrir en los niños pequeños por motivos muy diversos y también de distinta gravedad. Por ello, también existen problemas concretos de distinta índole en lo que respecta al habla: por ejemplo, un niño enlaza palabras y construye frases pero no entiende lo que dice y otro puede decir correctamente las palabras pero es capaz de combinarlas con sentido en la misma frase. 

No siempre hablamos de un retraso en el habla cuando un niño tiene menos desarrollada esta habilidad que otros iguales. Hay unos plazos amplios, como todo lo que tiene que ver con la evolución de los peques, en los que puede haber de todo: niños que hablen con mucha fluidez y otros a los que todavía les cuesta. 

A modo de referencia genérica, aproximadamente el 50% de lo que dice un niño de 2 años debería ser comprensible por los adultos de su entorno, y el porcentaje sube a un 75% en el caso de los peques de 3 años. Con 4 se le debería entender prácticamente todo. De todos modos, es el pediatra y no nosotros a través de una simple comparación el que puede definir si nuestro hijo tiene un retraso en el habla. También es una fuente de referencia en este sentido el personal docente, cuya experiencia al respecto es enorme.

Lo que sí podemos hacer los padres de los niños pequeños es potenciar el habla en ellos desde edades muy tempranas. Para ello, hay una serie de hábitos recomendados que son muy efectivos y que además son fácilmente asimilables por los adultos. Es cuestión de ponerle interés y de conocerlos. Lo primero debéis ponerlo vosotros en casa; lo segundo, te lo contamos a continuación.

Mantener una comunicación natural

Es importante aprovechar cualquier momento para establecer un hilo de comunicación con los niños. Primero será unidireccional, pero poco a poco se transformará en algo bidireccional, con una fase inicial de comunicación gextual que poco a poco añadirá también comunicación verbal a medida que el niño desarrolle el habla. Cántale y háblale mucho para fomentar que imite tus sonidos y tus gestos.  

Leer cuentos

La lectura es un hábito magnífico para el desarrollo de los niños y no solo una herramienta de diversión y descubrimiento para ellos cuando ya van siendo más autónomos. Hay colecciones como la de De la cuna a la luna de la editorial Kalandraka pensadas específicamente para la etapa de 0 a 2 años cuyos cuentos son un recurso muy efectivo para potenciar el habla.

Aprovechar las situaciones de la vida cotidiana

Es mejor pecar de parecerse a un loro que de no hablarle por el simple hecho de que el niño no responda. Explícale con palabras y gestos que hay en el supermercado al ir a hacer la compra, por ejemplo, siempre de forma calmada y pausada, con un lenguaje accesible pero no infantil. 

Vocalizar muy bien

Hay que hacer un esfuerzo cuando hablamos a nuestros hijos pequeños por vocalizar muy bien porque están aprendiendo por el oído y también por la vista. De hecho, cuando más tarde aprendan a leer lo harán mediante un trabajo fonético que consiste entre otras cosas en aprender la posición de los labios y la lengua. Así reconocerán al comienzo cada sonido que les genere dudas. Y lo mismo ocurre con el habla: si se lo pones fácil vocalizando bien les ayudará mucho.

Dar importancia al lenguaje gestual

A mayor información, más fácil le resultará descifrar a un peque qué es lo que le estamos diciendo y a qué le está llamando su madre o su padre así. Y del mismo modo es un gran recurso para mostrar sentimientos: la sonrisa de felicidad, la cara triste, fruncir el ceño si estáis enfadados, etc. Por todo ello, es importante recurrir a la comunicación gestual como herramienta complementaria a la verbal. 

Dar dos opciones

Es un buen recurso para potenciar el habla que les planteéis dudas en las que tengan que elegir entre dos opciones. Es una buena manera de ayudarles a expresarse y de que afiancen nuevo vocabulario.

No infantilizar el lenguaje

Este más que un consejo es una obligación. Lo único que podemos conseguir con infantilizar el lenguaje es despistarles más y retrasar su evolución en lo que al habla respecta. Si estamos diciendo que aprenden por imitación y por reconocimiento, no podemos llamar pipi al pájaro, por ejemplo. Una cosa es que puntualmente se utilice un término de forma cariñosa: por ejemplo, tata a hermana, y otra que todo sean palabras inventadas con un toque infantil para ponérselo más fácil. Así conseguiréis justo todo lo contrario a la larga.

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Rubén

Rubén García Díaz

Papá de dos niñas y periodista, la mejor combinación para que broten dudas, curiosidades, consejos efectivos (también otros que no lo son tanto) y experiencias satisfactorias que compartir en este espacio privilegiado para ello.

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