Guardería y coronavirus

Coronavirus: ¿es seguro volver a enviar al niño a la guardería o escuela infantil?

Nos preguntamos en esta ocasión si es verdaderamente seguro que los niños vuelvan a la guardería y a las ludotecas infantiles durante los meses de verano, y lo hacemos analizando parte de la evidencia científica existente hasta estos momentos en relación a las probabilidades de contagio entre niños con el nuevo coronavirus, y a la gravedad de la enfermedad en ellos.

Después de que hace unos días nos preguntáramos acerca de la situación de los campamentos de verano y el nuevo coronavirus, sobre todo después de que oficialmente haya llegado la denominada como “nueva normalidad”, tras meses de Estado de Alarma y confinamiento, es totalmente normal que, todavía hoy, continúen surgiendo dudas relacionadas, precisamente, con la vuelta a la “normalidad”.

Al menos por el momento, todavía existen muchas preguntas que no solo tienen que ver con el comienzo de curso el próximo mes de septiembre, sino inmediatamente ahora, después de que se haya dado el visto bueno para la apertura de las escuelas infantiles y las ludotecas.

Como probablemente sepas, mientras que en estos días han comenzado las pruebas de la EBAU en algunas Comunidades Autónomas, como por ejemplo es el caso de Madrid, prácticamente la totalidad de la actividad lectiva quedó finalmente suspendida tras la proclamación del Estado de Alarma a mediados del pasado mes de marzo, lo que hizo que, al final, tanto los niños como los jóvenes no volvieran a las escuelas, institutos o universidades.

¿Es menos probable que los niños puedan contraer el coronavirus? ¿Qué hay de cierto en ello?

Lo cierto es que, al menos por el momento, los expertos dudan, ya que sus planteamientos y conclusiones varían a medida que se van obteniendo más datos, y la comunidad científica continúa aprendiendo con nuevos estudios e investigaciones. Aunque existen algunas fuentes que podrían ayudarnos a indagar en la respuesta.

Al comienzo de la pandemia, en Islandia se examinó al 6 por ciento de la población. En el grupo de prueba dirigido, que evaluó sobre todo a personas con síntomas, que habían estado en contacto con alguien con CODIV-19, o pertenecientes a áreas y a grupos de alto riesgo, se constató que el 6.7 por ciento de los niños menores de 10 años de edad dieron positivo, en comparación con el 13.7 por ciento de las personas por encima de esta edad. En el grupo de cribado aleatorio de la población se descubrió que todos los menores de 10 años de edad habían dado negativo, mientras que el 0,8 por ciento de las personas mayores de 10 años dieron positivo.

Por otro lado, en el norte de Italia, concretamente en el municipio de Vo’, el 86 por ciento de la población (un total de 2.812 personas) se sometieron a pruebas luego de que un residente había fallecido al comienzo de la epidemia, los 217 niños estudiados de 10 años o menos dieron negativo, mientras que de los 250 jóvenes de entre 11 a 20 años de edad, el 1.2 por ciento dio positivo, en comparación con el 3 por ciento de los mayores de 21 años.

También nos encontramos con otra fuente útil que puede ayudarnos en este sentido. Y es el caso de los datos detallados de seguimiento y localización vinculados a la información demográfica. Por ejemplo, un estudio chino analizó si 105 pacientes de COVID-19 habían transmitido el virus a sus 392 contactos domésticos. Ayudó a revelar que el riesgo de que un niño contraiga el virus a partir de un miembro positivo de su propio hogar era de apenas un 4 por ciento, en comparación con el 17,1 por ciento de los adultos.

¿Enferman los niños si se infectan?

Se sabe que los bebés pequeños, por lo general, tienden a ser más susceptibles a contraer infecciones y a enfermarse. Sin embargo, para el COVID-19 parece que la evidencia sugeriría que sería al revés.

De acuerdo a datos publicados por Public Health England, recogidos hasta el día 22 de mayo, mostraron que únicamente el 1.6 por ciento de todos los casos habían sido en niños, con edades comprendidas entre los 0 a los 19 años de edad. Y todo ello a pesar de que representaban el 23.4 por ciento de la población.

Evidentemente, estos datos estarían influenciados por muchos factores. Aunque los informes recogidos y publicados por otros países muestran, de forma consistente, un número bajo de casos entre los niños, con una enfermedad mucho más leve en comparación con los adultos.

De hecho, una revisión de estudios publicados hasta el día 1 de mayo, mostraban que la enfermedad en los niños era asintomática, leve o moderada en el 88 a 97 por ciento de los casos. Se estimó que entre el 0.6 al 2 por ciento de los niños ingresaban en cuidados intensivos, y apenas entre el 0 y el 0.18 por ciento de los casos estaban asociados con un desenlace fatal.

Entonces, ¿es seguro que las guarderías reabran?

En Europa, Dinamarca fue uno de los primeros países en reabrir las escuelas, seguidos de cerca por Noruega, Francia o Alemania, entre otros. En España, muchos padres reclamaban ya a finales de mayo la apertura de las guarderías o escuelas infantiles ante la inminente vuelta a la oficina durante la desescalada por coronavirus. Mientras que, a mediados del mes de junio, la Asociación Española de Pediatría emitía un comunicado en el que recogía algunas propuestas con la finalidad de garantizar la seguridad en el regreso a las aulas de los menores de 6 años de edad.

Así, la AEP volvió a recordar que las mascarillas están contraindicadas en niños menores de 2 años, no siendo obligatorias en menores de 6 años. Además, la distancia física recomendada podría resultar difícil de cumplir, de ahí que recomendara que el grupo de menores de 2 años se incorporara de manera escalonada, procurándose organizarlos “desde los grupos de mayor a menor edad”.

Los expertos también aconsejaban llevar únicamente lo imprescindible, no llevando cosas de casa innecesarias (como por ejemplo podría ser el caso de los juguetes), tener el Calendario de Vacunaciones actualizado, y que cada pequeño llevara diariamente su propia bolsa individual, aconsejando incluir en ella algunos elementos básicos y útiles como plato, babero, vaso, ropa de recambio y un chupete.

Como manifiestan los expertos, tanto la escuela infantil como el colegio juegan un papel fundamental en el bienestar de los más pequeños. No en vano, no solo se convierte en un lugar donde aprender, sino donde socializar, conocer a otros niños y, cuando son mayores, hacer ejercicio físico.

Por ello, cada Comunidad Autónoma, de acuerdo a las propias recomendaciones del Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social, ha establecido sus propias normas para asegurar una apertura completamente segura de las guarderías. Por tanto, si se produce esa vuelta, el regreso debe ser progresivo a las guarderías y ludotecas infantiles, al menos durante de los meses de verano (hasta la llegada del nuevo curso lectivo), apoyados por diferentes medidas preventivas y protectoras adecuadas, y una estrategia efectiva de seguimiento, prueba y aislamiento, en caso de ser preciso.

Por todo, volviendo a la pregunta que nos ocupa, la evidencia disponible por ahora sugiere que ese regreso deben ser siempre con las máximas condiciones de seguridad, respetando las recomendaciones sanitarias y con un correcto seguimiento. Además, se sabe que el potencial de transmisión del coronavirus dentro de escuelas infantiles y colegios puede reducirse mediante medidas adecuadas de control de infecciones, como el lavado frecuente de manos, pruebas y aislamiento rápido de niños o personas con posibles síntomas de COVID-19, y mantener el distanciamiento físico de los alumnos siempre que fuera posible.

Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Natursan.

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