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A cada niño, su ritmo

Cuándo quitar el pañal de la noche, ¿a qué edad hay que hacerlo?

No hay que agobiarse por el hecho de que hayan pasado muchos meses, incluso un par de años o más, desde que tu hijo controlara sus esfínteres por el día y sin embargo no es capaz de hacerlo por la noche, ya que este es un proceso cerebral inconsciente que puede llevar su tiempo.

Pañal nocturno
Pañal nocturno (Foto: depositphotos)

Hay papás que sienten desconcierto, incluso agobio cuando la situación se alarga sin progreso alguno, al ver que su hijo pequeño tarda “mucho” -siempre según su percepción personal- en quitarse el pañal de la noche. O lo que es lo mismo, el pequeño no termina de controlar sus esfínteres totalmente, no solo por el día. Si pasa tiempo desde que se despegó de los pañales cuando está despierto, llegan las dudas en los adultos: ¿tenemos que forzar la situación?, ¿es normal que pase tanto tiempo?, ¿se puede hacer algo para acelerar el proceso?. Estas y otras muchas dudas similares rondan la cabeza de los papás, de ahí que vayamos a intentar quitarlas de un plumazo en las siguientes líneas. 

Cada niño tiene su propio ritmo vital y hay que respetarlo. Esta es la máxima aplicable a prácticamente cualquier desarrollo en la evolución de un crío. Solo hay que actuar cuando hay señales de que algo no marcha dentro de lo normal, pero en el caso del pañal de noche, como te explicaremos a continuación, es una de las cosas en las que menos se puede hacer porque depende exclusivamente de la madurez del sistema nervioso del niño en estado inconsciente. Esto es, no hay un proceso de aprendizaje consciente o hábito que se pueda enseñar; el cerebro está solo ante el peligro, y es él el que debe despertar al niño si las ganas de orinar apremian por la noche. 

Esto explica que la paciencia, la calma y el acompañamiento sean los mejores consejos que se les puede dar a los papás al respecto. Hay quien fuerza la situación obligando a su hijo a hacerse sus necesidades encima sin llevar pañal durante varias noches, algo que nosotros desaconsejamos de forma tajante hacerlo y así lo hacen también los expertos. 

Respeta el ritmo del niño

No pasa nada si el niño tiene cuatro años y sigue sin conseguir controlar sus esfínteres por la noche, ni siquiera porque ya hayan pasado más de dos años desde que lo consiguió hacer por el día. Los plazos no tienen nada que ver, ni tampoco son indicativo de nada. Directamente hay que descartar que esto influya y quedarse únicamente con lo explicado anteriormente: es una cuestión independiente porque una se desarrolla en estado consciente y la otra en estado inconsciente. Una se puede aprender y la otra no, solo depende del cerebro. 

Solo en el caso de que el niño tenga ya cinco largos o incluso seis años -son frecuentes los escapes entre los seis y diez años pero ya de forma ocasional- y siga sin controlar el pis cuando duerme, se puede hacer una consulta con el pediatra por si considera oportuno tener en cuenta otros factores que no tienen que ver con la madurez de su sistema nervioso sino con algún tipo de cuestión psicológica, por ejemplo, que esté impactando en el niño y este lo refleje en detalles como el de no controlar sus esfínteres por la noche. Pudiera ser aún así que no hubiera motivo ajeno al original que estuviera retrasando dicho desarrollo. Pero hasta esa edad coincide la comunidad médica especializada en que no es necesario preocuparse. Como en tantos otros desarrollos, su cerebro hará “clic” y el momento llegará. 

Hasta entonces, lo único que pueden hacer los padres de la criatura, que no es poco, es acompañarle en el proceso estimulándole. Pero no significa esto forzarle a nada, sino acompañarle a nivel psicológico y narrativo. Explicarle sus avances si los hay, lo cómodo que es no tener que llevar pañal por la noche e incluso celebrar cada día que se levante seco por la mañana. Podéis llevar la cuenta si consideráis que puede ayudarle o incluso retarle y fijar en cinco noches seguidas de pañal seco la marca a alcanzar para poder retirarlo. Esto no es un método científico, pero sí es una cifra -cinco noches- muy indicativa de que el cerebro puede haber logrado alcanzar el punto de madurez necesaria para desprenderse del pañal nocturno

Tampoco conviene agobiarse por el hecho de que haya pasado el verano y no se lo haya quitado. Es verdad que muchos especialistas infantiles recomiendan aprovechar esta época del año para hacerlo por diversos motivos, pero no es imperativo, ya que siempre está por encima en la lista de prioridades el ritmo personal del niño. Es este el que marca el momento para ejecutar este paso tan importante en su desarrollo, y solo si las señales indican que efectivamente está preparado, se puede poner a prueba si estas son ciertas. 

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