Alimentación infantil

¿Dejo a mi hijo a comer en la guardería?

A la mayoría de los padres uno de los temas que más nos inquieta a la hora de dejar a nuestro hijo en la guardería es el de la alimentación.

¿Dejo a mi hijo a comer en la guardería?

¿Comerá bien? ¿Le darán el biberón con cariño? ¿Serán de buena calidad los alimentos? Estas son algunas de las principales preguntas que nos asaltan a los padres cuando nos planteamos que los niños coman en la escuela infantil.

¿Es mejor que coman en casa o en la escuela?

La comida es un momento fundamental en los hogares con niños pequeños; todos los padres (como no puede ser de otro modo) desean que sus hijos se alimenten bien, que adquieran buenos hábitos, que coman de todo y que lo hagan sin mancharse mucho y en un tiempo prudencial.

 

En muchas casas esto es solo una utopía y la realidad se acerca más a carreras con el plato en la mano detrás del peque por todos los rincones de la casa, cambiar el menú veinte veces sobre la marcha para que, por lo menos, pruebe algo, o hacer mil payasadas y números circenses para que el pequeño se preste a abrir su linda boquita.

 

En la escuela infantil todo esto es muy diferente: como son y se sienten parte de un grupo, se integran en él y en sus normas. Y dentro de las normas del comedor no entra ninguno de los comportamientos anteriormente señalados. De hecho, la mayoría de los malos comedores, los que se ponen en huelga de brazos caídos nada más ver la cuchara y los que hacen bola hasta con una miga de pan, se convierten en unos estupendos comensales.

¿Qué aprenden cuando comen en la guardería?

  • Se les enseña a manejarse con el nivel de autonomía propio de su edad: a comer solos, utilizar correctamente los cubiertos, limpiarse con la servilleta, etc.
  • Vigilan que su nutrición sea equilibrada, variada y que se corresponda con las necesidades de cada edad.
  • Intentan que vayan adquiriendo hábitos saludables: postura correcta al sentarse a la mesa, buena masticación, higiene de las manos antes y después de comer, etc.

El comedor escolar entre el primer y el segundo año

  • En torno al año (una vez que tienen el suficiente control psicomotor para permanecer sentados) el educador ya sienta a los niños en la mesa. Para poder atender a todos a la vez, las mesas suelen ser en forma de «u» o de herradura; así el educador se sienta en la parte de dentro y tiene acceso a todos.
  • A esta edad ya comienzan a tomar platos diferentes y a masticar, con lo que se alternan alimentos pasados y enteros. Para animarles a que mastiquen, antes del puré se les suele poner un plato con trocitos de cosas blandas: patatas, croquetas, etc.
  • Ahora tienen deseos de experimentar y se les debe dejar que exploren la comida y la cojan con las manos. Para enseñarles a comer con la cuchara, primero el educador les da una y pone su mano encima para hacer el recorrido del plato a la boca; después se come con dos cucharas: una para que el peque vaya probando y otra para que, mientras tanto y con dedicación y mucha paciencia, el educador le vaya dando el puré.

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