Desarrollo infantil

Desarrollo infantil: lo mejor y lo peor de los 12 a los 24 meses

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Cada niño tiene sus ritmos de aprendizaje pero su desarrollo suele ser común en determinados hitos. ¿Cómo es el desarrollo infantil del niño desde que cumple un añito hasta los dos? Os lo detallamos, desde los que os encantará hasta los que serán un verdadero quebradero de cabeza.

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niño obrero

Es difícil, la aventura de ser padres está llena de incertidumbres y lo que funciona en un pequeño es inservible para otro, aunque sean estos hermanos, y la mejor manera de criarlos es ir comprendiendo su personalidad y adaptar los principios básicos de su educación a los mejores estímulos a los que reacciona cada niño. La forma de educar a un niño extrovertido diferirá de cómo criaremos a un hijo tímido, pasa lo mismo con los niños competitivos o con los que son más conformistas, con los imaginativos, los rebeldes, los inquisitivos… En general, la mayoría de niños tienen varias de estas características y es nuestro trabajo ayudarles a encauzarlas de la manera más positiva, siempre abogando por la autonomía, por potenciar su autoestima y desde la escucha y comprensión.

Debemos saber, además, que los ritmos de aprendizaje de cada niño son propios y aunque existen unas generalidades que marcan el desarrollo habitual del pequeño, cada uno tiene su propio ritmo de maduración y por tanto que un niño de un añito camine o no, dependerá simplemente del pequeño y no debemos forzar su aprendizaje aunque sí podemos estimularlo con juegos para que se anime a hacerlo.

Niño de 1 a 2 años: lo que más os va a costar

De dar sus primeros pasos a ser un torbellino sin descanso. Los niños a esta edad tienen una energía alucinante y sus ganas de explorar lo que le rodea hace que no paren ni un momento y como aún no comprenden lo que entraña peligro (ni entienden bien el “no” hasta que no tienen 18 meses) tendrás que estar con mil ojos para que no se trague juguetes, no abra ventanas, no se coma la tierra de las plantas… Su espíritu de investigación exige a los padres una atención constante y no quitarle ojo de encima.

Su cabezonería os dejará alucinados y no en el buen sentido, precisamente. Si se os ocurre apartar o quitarle algún objeto peligroso su reacción será de protesta: una protesta con patadas, gritos, llantos… no perdáis la calma y tratad de entretenerlo con otra cosa, la memoria del niño a esta edad es aún corta por lo que se le olvidará pronto.

Además, con esta edad comienza la "mamitis" que no suele dejar un minuto libre y, aunque es halagadora y hace que te sientas especial, la realidad es que corresponde a una necesidad de seguridad del pequeño ahora que el mundo comienza a hacerse grande. No es grave, es completamente normal, necesaria en la mayoría de los peques y, la verdad, algo incómoda.

Preparaos también para la inapetencia. Los peques a partir del año de edad ven reducido su apetito porque su crecimiento se ralentiza y, por tanto, ya no necesitan comer tanto. Os aconsejamos no insistir demasiado, confiad en el propio niño: normalmente tomará siempre el alimento que necesite, por lo que no hace falta forzarlo. Preparad siempre comidas saludables y marcad los horarios de las comidas, pero respetad su apetito. Vosotros decidís el qué y el cuándo, dejad que él decida el cuánto. Además si lo forzáis puede ser contraproducente, ya que puede provocar rechazo a la comida o incluso que el niño vomite, así que si el niño crece bien y el pediatra no dice lo contrario, no os preocupéis porque todo pasa.

"Todos deberíamos comer a demanda"

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También a esta edad entran en la fase "mío, mío, mío" en la que les cuesta compartir sus juguetes y cuentos ¡y hasta a papá y a mamá! Esto se debe a que entran en una etapa egocéntrica, en la que todo gira alrededor de él y es incapaz de considerar las apetencias y las necesidades ajenas. Además, aún no sabe muy bien dónde están los límites y les cuesta comprender que las cosas que se prestan vuelven más tarde a su dueño. Y ponerse en el lugar del otro tampoco es su punto fuerte.

Además, esta es la edad en la que comienzan, poco a poco, a aparecer las rabietas hasta llegar a los "terribles dos años" que tantos cambios y frustraciones produce tanto en peques como en mayores. Si queréis saber más sobre las rabietas no os perdáis el vídeo a continuación:

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Niño de 1 a 2 años: una etapa divertida

Comienza a correr y a hacer trastadas, en esta época además empezaréis a conocer el tipo de humor del pequeño y las cosas que lo divierten. Empezar a jugar a cosas más activas como el escondite os encantará porque veréis en pleno desarrollo su capacidad de aprendizaje e imitación.

En esta época empieza uno de los momentos más tiernos que tienen los peques: cuando empiezan a dar muestras de cariño como los abrazos y besos. Son irresistibles.

Además ahora el niño te entiende inmediatamente y comenzaréis a comunicaros mejor, empezaréis a descubrir todo lo listo y espabilado que es vuestro hijo y eso os maravillará.

Y ¿qué hay más contagioso que la risa de un niño? Pocas cosas y es que ahora comienzan sus ataques de risa más genuinos y que seguirán a los juegos que desarrolléis con él como el poner caras raras, el emitir sonidos de animales, teatralizar una caída, jugar a que eres un oso abrazador y te lo quieres comer a besos… cualquiera de estos juegos le hará sentir feliz y compartirá sus deliciosas carcajadas contigo.

Etiquetas: 1 año, 2 años, alimentación niños, desarrollo infantil, desarrollo intelectual, desarrollo psicomotriz, rabietas

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