El Ser Creativo, I Congreso de Mentes Brillantes

Descubrir y alentar la inteligencia de nuestros hijos

El concepto de inteligencia que manejamos es antiguo y perjudica más que beneficia a nuestros hijos. Las etiquetas que les colocamos limitan su desarrollo, como quedó patente en el Congreso El Ser Creativo.

La inteligencia de los niños no cabe en un test

Mario Alonso Puig, neurocientífico, investigador en el Instituto de Neurociencias de Madrid y apasionado investigador de la inteligencia, expuso claves que nos pueden ayudar a descubrir, entender y apoyar la verdadera inteligencia de nuestros hijos en el congreso "El Ser Creativo. I Congreso de Mentes Brillantes".

Hasta hace unos años la inteligencia se entendía como algo fijo que se podía medir con un test”, explicó. “Ahora se ve más como una ventana que se puede abrir o se puede mantener cerrada. Cuando se abre el niño empieza a entender las cosas, a asociarlas, empieza a crear…”.

Esta ventana no se abre a la vez para todos, y requiere de unas condiciones necesarias para abrirse; para colmo, no podemos hablar estrictamente de una inteligencia.

“La” inteligencia no existe

Hace años se inició en Estados Unidos un proyecto para entender la inteligencia y se descubrió que en realidad no existe una, sino nueve. ¿Entendemos mejor las cosas que nos llegan de manera ordenada y secuenciada? ¿Las entendemos mejor cuando nos las cuentan que cuando las leemos? ¿Las entendemos realmente cuando las podemos tocar? ¿Las entendemos de verdad cuando nos llegan a través de otra persona? ¿Cuándo reflexionamos sobre ellas?...

Cada forma de recibir la información está relacionada con un tipo de inteligencia (espacial, musical, interpersonal, intrapersonal…). En cada niño predomina una, aunque puede haber varias. “Y si un niño no aprende es que no le estamos hablando de la manera en la que él aprende”, resume Mario Alonso Puig.

No todos aprendemos igual, y no hay unos mejores que otros.

No se trata de dominar los 9 tipos de inteligencia para apoyar a nuestro hijo. Pero sí de crear las condiciones necesarias y la confianza imprescindible para permitirle aprender a su manera. Observarlo, alentarlo, respetarlo y no ponerle ninguna etiqueta limitadora.

Las ganas de aprender modifican nuestro cerebro

Para Puig no tiene sentido el hecho de que aprender, una necesidad natural del niño, se base en la obligación o la coacción, ya que estos métodos ponen en marcha mecanismos que bloquean el aprendizaje.

Cuando verdaderamente nos sentimos inspirados y decidimos aprender algo, la anatomía y fisiología del cerebro cambian por completo: aumenta el riego de ciertas partes de la corteza prefrontal, llega más sangre y empezamos a ver con más claridad; a la vez, las neuronas empiezan a hacer conexiones entre ellas”, afirmó.

Una respuesta fisiológica muy diferente a la que ocurre cuando el niño siente estrés. En ese caso se repliega, no puede explorar. La sangre se desvía hacia otros mecanismos de protección, y se le nubla el entendimiento, se bloquea, no puede avanzar ni entender nada.

Qué bloquea el aprendizaje

“Si estamos dotados para aprender, ¿qué entorpece el proceso?”, preguntó Puig a la audiencia. Y señaló sobre todo tres factores:

1.- La manera en que gestionamos el error. En nuestra cultura el error despierta sentimientos muy negativos, sentimientos de torpeza y amenaza con efectos muy serios en el funcionamiento del cerebro.

2.- Ponemos demasiada tensión en el aprendizaje… Y en la vida en general. Una pequeña tensión ayuda, pero si es grande bloquea.

3.- “Todo aprendizaje implica estar en tierra nueva, desconocida, y es importante sentirse confiado”, recordó. Por eso es importante la compañía que tenemos al lado para seguir (o no seguir) explorando. La cosa cambia mucho de tener junto a nosotros a alguien que nos apoya o tener a alguien que nos critica. ¿Quiénes somos nosotros para nuestros hijos?

 

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