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El cambio climático afectará de lleno a los que hoy son niños: para frenarlo, lo mejor es la educación

El calentamiento global se ha convertido en el peor enemigo de los niños, trae olas de calor, hambrunas y desnutrición que pone en peligro la vida de millones de menores en todo el mundo. Todavía estamos a tiempo de cambiar esta tendencia, ¿quieres saber cómo?

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Fuente: iStock

El futuro que se avecina es demoledor: las actividades del hombre han elevado las temperaturas en la superficie de la Tierra en 1,07 ºC (en el período 2010-2019); los glaciares están en retroceso desde los años 90 del siglo pasado; la banquisa del Ártico pierde de media un 40% de superficie y la subida del nivel del mar ya alcanza los 3,7 milímetros al año, según el grupo de trabajo número 1 del IPCC, que ha resumido y evaluado las bases del conocimiento físico del calentamiento.

Los científicos prevén que las fuertes precipitaciones y los sucesos asociados a inundaciones serán más intensos y frecuentes en muchas regiones de Norteamérica y Europa. De la misma manera, diversas regiones en África, Sudamérica y Europa experimentarán un incremento en la frecuencia y la severidad de las sequías ecológicas y agrícolas. La única solución es reducir las emisiones de dióxido de carbono y otros gases de efecto invernadero y, de esta forma, el cambio climático se atenuaría, pero no desaparecería porque ya es tarde.

Aunque las consecuencias ya son apreciables, los que de verdad tendrán que soportarlas, de no revertir la situación, son los niños de hoy. “Millones de niños viven actualmente en zonas muy expuestas a los efectos del cambio climático. Más de 500 millones se sitúan en lugares muy propensos a sufrir inundaciones y alrededor de 160 millones viven en países donde las sequías son cada vez más habituales”, según recoge el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF).

Los cambios en el clima intensificarán las sequías, las inundaciones y las olas de calor que, a su vez, incrementan la propagación de los peores enemigos de la supervivencia infantil como la desnutrición, la malaria o la diarrea. Y todo esto no hará más que empeorar en los próximos años.

Según Oxfam, una confederación internacional que realiza labores humanitarias, el cambio climático afecta al crecimiento y el desarrollo de los niños desde la infancia hasta la adolescencia haciendo que sean más sensibles a los peligros ambientales relacionados con el clima. En el caso de los niños, este cambio en la calidad del aire podría aumentar el número de episodios de asma e intensificar su gravedad. También se prevé que el cambio climático ocasione temporadas de polen más largas y más graves, que desencadenan el asma y las alergias en los niños.

¿Cómo puedo educar y concienciar a mis hijos?

Los niños son el futuro y de lo que hagamos hoy, dependerá su vida. Por ello, educarlos en valores y respeto para hacer de este un mundo mejor ayudará a que las nuevas generaciones protejan lo que nosotros no hemos podido proteger.  

Oxfam deja algunas ideas para ayudar a los niños a entender lo que le sucede al planeta:

  • Cuentos: Comprender una información que cuenta una historia, puede hacerles ver todo desde una perspectiva más simple. El protagonista puede ser el planeta Tierra, que se encuentra enfermo por causa de unos gases malignos o incluso un pez que lucha por sobrevivir en un océano de plástico.
  • Reciclaje: Enseñar a reciclar puede ser sencillo siempre desde la perspectiva en la que el niño se divierta reciclando y aprenda nuevas cosas. Aquí os dejamos unas cuantas ideas muy interesantes para reciclar en familia.
  • Reutilización de residuos: Un día al mes se puede crear una actividad que consista en construir juguetes con productos o embalajes que ya no se usen, como casas con cajas de cartón o jarrones con botellas. Lo mismo se puede hacer recolectando residuos que se encuentran en las playas, los bosques y enseñarles la mala función que tienen en el medio ambiente el abandono de residuos. Además, lo mejor es predicar con el ejemplo: no consumir todo lo que no necesitemos.
Celia

Celia Martínez

Detrás de cada niño que cree en sí mismo, hay un progenitor que creyó en él primero. Así que… ¿por qué no construimos a través de la educación y el amor a niños fuertes para no tener que reparar adultos rotos?

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