Niños felices

El test de los tres deseos para saber si tu hijo es feliz

Aunque no podemos la receta mágica de la felicidad infantil y tampoco un remedio que, con exactitud, pueda medir el grado de felicidad que tienen vuestros hijos, sí existen tácticas que pueden ayudaros a saber si hay algo que mejorar. El test de los tres deseos es ejemplo de ello.

Cuando una persona se convierte en padre o en madre sus prioridades cambian. A partir de ese momento, su máxima aspiración en la vida es que su hijo o su hija sea lo más feliz posible poniendo todo lo que está en su mano para conseguirlo.

No os vamos a negar que, una vez que seáis padres, una pregunta rondará vuestra cabeza durante toda la vida: ‘¿Lo estaré haciendo bien?’, ‘¿Estaré consiguiendo que mi hijo sea feliz?’. Aunque, como decíamos al principio, no existe un método que vaya a responder de manera cien por cien fiable a esa pregunta, sí existen algunas técnicas que pueden ir dándonos pistas sobre cómo se siente el niño. Y si hay algo dónde mejorar o si podemos ayudarlo de alguna manera.

En concreto, vamos a hablar del test de los tres deseos, propuesto por la psicóloga Gabriela Matienzo. Un test para practicar con niños, muy sencillo y cuyas respuestas pueden darnos pistas sobre el grado de felicidad y las necesidades del pequeño.

Como decimos, es muy sencillo de seguir: con una simple pregunta podremos conocer si hay algo que le preocupa, le da miedo o si, por el contrario, está satisfecho con todo.

¿En qué consiste el test de los tres deseos y cómo ponerlo en práctica?

“Una pregunta que yo utilizo mucho en terapia es la siguiente: Si pudieras pedir tres deseos (lo que fuera), ¿qué deseos pedirías?”. Así explica la terapeuta en Guía Infantil la pregunta que nos dará pistas sobre el grado de felicidad de nuestro hijo.

Así que, solo tendréis que repetir esa pregunta a vuestro pequeño en el momento que queráis. Eso sí, os recomendamos no repetirla mucha. Formularla una vez o, a lo sumo, dos al cabo del año. Si no, el niño aprenderá qué es lo que tiene que responder y no surgirá efecto.

La importancia de sus respuestas

Lo más interesante del test no es la pregunta, si no la respuesta que nos dé el niño. En función de ellas, de acuerdo a la profesional, podremos saber si hay algo que le da miedo, le preocupa, le entristece o si está muy feliz.

Ella las divide en tres grupos diferentes:

  • Respuestas que reflejan que un niño es feliz: son respuestas despreocupadas como ‘tener poderes’, ‘un juguete’, ‘tener un perro’, ‘comerme un helado’, ‘viajar a algún sitio’…
  • Respuestas que reflejan a un niño altamente sensible: ya hemos explicado en alguna ocasión cuáles son los rasgos de personalidad de un niño altamente sensible. Las respuestas a esa pregunta también lo podrían reflejar. Tu hijo es especialmente sensible si, cuando le preguntas qué desearía, responde con algún deseo que haga feliz a alguien que no es él, o refleja que le preocupan cosas generales… Por ejemplo: ‘desearía la paz en el mundo’, ‘Que no haya problemas en mi familia’, ‘Que no se muera nadie’, ‘Que no haya más desastres naturales’, ‘Que mi papá no se quede sin trabajo’…
  • Respuestas que reflejan a un niño preocupado o triste: quedaría el grupo de respuestas que muestran un foco de estrés en el niño, un agobio o algo que está impidiendo que sea totalmente feliz. Algunas de estas respuestas pasan por: “que mis padres no se peleen”, “Que en mi familia haya más dinero”, “Sacar buenas notas este curso”, “Tener más amigos”, “Ser más alto, bajo, delgado.,..”, “Dejar de tener pesadillas”… En definitiva, respuestas que pueden mostrar un área de preocupación para el menor.
Marta Moreno

Marta Moreno

La redactora de la web de Ser Padres está especializada en temas de salud infantil, crianza, embarazo, psicología y educación, desarrollando la mayor parte de su carrera profesional en Ser Padres y otros medios orientados al mundo educativo.

Continúa leyendo