Rabietas infantiles

El vídeo que demuestra cómo debemos actuar ante una rabieta

Cuando el peque tiene una rabieta, no hay que gritar, ni castigar, ni sostener al pequeño, ni mandar que se calle, ni tampoco ignorarle. Entonces, ¿qué es lo correcto? Acompañar. Son muchos los padres que no saben exactamente a qué nos referimos con eso de ‘acompañar’ pero, por suerte, este vídeo lo demuestra a la perfección.

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Fuente: iStock

Hemos hablado y seguimos hablando mucho sobre las rabietas infantiles. Te hemos contado por qué se producen, qué edad es la más propicia y, por supuesto, todo lo que debemos y no debemos hacer si nos enfrentamos a una, de repente.

Lo esencial que deben conocer los padres que se enfrentan a una rabieta es el origen de la misma y entender, por encima de cualquier cosa, que el peque no está montando un numerito porque quiera llamar la atención o tenga algo contra nosotros. Las rabietas, al contrario de lo que piensa mucha gente, son un proceso madurativo cerebral normal que se produce alrededor de los dos o tres años de edad. En concreto, hablamos de un proceso de autoconocimiento en el que el niño empieza a ser consciente de sus emociones más primarias y tiene que enfrentarse a ellas sin todas las herramientas que tenemos los adultos: su cerebro no sabe qué está pasando.

Por eso, lo hacen de la única manera que saben: gritar, patalear y llorar. E, igual que a nosotros no nos gustan que nos manden callar cuando sentimos la necesidad de desahogarnos llorando o corriendo, a ellos tampoco les sentará del todo bien que nosotros les mandemos hacerlo.

En nuestro directo de Instagram, Isabel Cuesta (o @unamadremolona) nos contaba que, desde la perspectiva de la Disciplina Positiva, los padres debemos acompañar esas rabietas desde la calma, incluso si el niño intenta pegarnos o nos insulta. Ante todo, debemos guardar la calma, intentar calmarlo con mucha paciencia y mimos y no alternarnos porque eso provocaría que ellos se alteren más. Además, era clara en algo: “deberemos mantenernos firmes en nuestra decisión”. Por tanto, si el niño está teniendo una rabieta porque no le damos de comer lo que quiere, porque le mandamos ordenar los juguetes o porque no queremos comprar esa chocolatina en el supermercado, nosotros no accederemos a lo que desea para que se le pase la rabieta. Al contrario, le haremos comprender que entendemos perfectamente lo que le está pasando, pero que la decisión está tomada.

Una imagen vale más que mil palabras

Ya en aquel directo fueron muchos los seguidores que asistían petrificados a lo que decíamos. Entonces, ¿cómo deberían acompañar una rabieta? ¿Sería tan fácil llevar la teoría a la práctica?

A sabiendas de que una imagen vale más que mil palabras, Isabel Cuesta aprovechó una rabieta de su hija menor para demostrar a todas las familias cómo actúa ella desde la disciplina positiva. Y, a juzgar por lo que vemos, es el vivo ejemplo de las palabras que nos transmitió en la entrevista.

Dejar espacio al peque para que exprese todo lo que lleva dentro, mucha paciencia y mostrarse como una figura en la que se puede apoyar mientras se le pasa. Eso es todo lo que necesita para que, en 15 minutos (lo que ella cuenta que le duró la rabieta), se calme y se tranquilice.

Prometemos que el vídeo, además de transmitir paz y calma, también os ayudará a entender un poco lo que dice la Disciplina Positiva sobre la posición del padre o madre en medio de una rabieta.

Marta Moreno

Marta Moreno

Como dijo Nelson Mandela “la educación es el arma más poderosa que existe para salvar el mundo”. ¿Qué tal si educamos desde el respeto, el amor y en familia?

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