Rabietas

¿Por qué deberías ofrecer un abrazo a tu hijo cuando tenga una rabieta?

Detrás de un comportamiento un tanto incorrecto por parte de los niños, puede haber un motivo de tristeza o incomprensión. Por ello, más que culpabilizarles, deberíamos tenderles nuestra mano para ayudarlos.

¿Alguna vez te has parado a pensar en lo importante y lo reconfortante que es un abrazo dado con sentimiento y verdad? Nos ayuda a sentirnos mejor, a desahogarnos en momentos de tristeza, nos arropa si tenemos miedo y, además, contribuyen a la segregación de dopamina y serotonina. Cuando un niño tiene una rabieta una abrazo, posiblemente, le ayude a calmarse.

Ya hemos comentado en alguna ocasión que los abrazos de mamá y de papá son el mejor medicamento para el bebé. Que ayudan a calmar su llanto y su malestar cuando le pasa algo. Pero, ¿sabías que también es el mejor medicamento contra las rabietas?

Cuando un niño pequeño, que está aprendiendo a controlar sus emociones, tiene una rabieta, lo más probable es que intente evitarte, se ponga agresivo con cualquier persona que tenga delante de él y empiece a gritar y a patalear sin sentido. Al menos, a ojos de un adulto. Pero, para ellos, esa rabieta es la única manera de canalizar la rabia, una emoción nueva que están empezando a sentir y para cuyo sosiego aún le faltan herramientas.

¿Has pensado alguna vez en ofrecer a tu hijo un abrazo cuando está teniendo una rabieta? De acuerdo a Isabel Cuesta, certificada en Disciplina Positiva y de Aula, lo mejor que podemos hacer es dar espacio al niño. Si nos sentimos amenazados por él (intenta pegarnos) solo le controlaremos para que no nos haga daño, pero nunca le reprocharemos su comportamiento. Además, según ella, ofrecer un abrazo puede servirle de mucha ayuda. De hecho, tal y como muestra en este vídeo, es tal y lo que ella hace con su hija menor en medio de una de ellas.

¿Por qué un abrazo puede calmar la rabieta?

“A veces, los niños más enrabietados piden que sus padres le tomen en brazos y sus padres les niegan el abrazo pensando que es otro capricho que no se merecen hasta que estén más calmados. Sin embargo, es una petición de socorro para intentar unir los cables que la rabieta ha cortocircuitado y, si el niño lo pide o se deja, es tremendamente útil”, afirma el neuropsicólogo Álvaro Bilbao.

Cabe destacar que el objetivo final de ofrecer un abrazo a tu hijo no es corregir esa ‘rabieta’, sino intentar calmar su comportamiento para que, después, pueda escucharte mejor y con más tranquilidad. Y, yendo un paso más allá, el abrazo también puede servir como contención física, para evitar que pueda autolesionarse o que pueda hacerte daño a ti o a algo de su entorno cercano.

Además, dejar que llore y que se calme en tus brazos, a él le servirá para acabar con esa sensación de angustia provocada por la rabieta, en los brazos de su mamá o de su papá, donde se siente seguro y protegido.

Si, en medio de una rabieta, ofrecemos un abrazo a nuestro hijo, ellos pueden captar alguno de estos mensajes:

  • “Para mí significas mucho”
  • “Estoy aquí para ayudarte a entender y tranquilizarte”
  • “No estás solo pasando por esto”
  • “Entiendo que para ti es difícil lo que estás viviendo”
  • “Acepto que puedas sentirte mal”

Eso sí, es importante volver a recordar que no hemos de obligar al niño a recibir un abrazo: tan solo se lo ofreceremos y, si acepta, se lo daremos. Si no será importante que le dejemos su espacio.

Marta Moreno

Marta Moreno

Como dijo Nelson Mandela “la educación es el arma más poderosa que existe para salvar el mundo”. ¿Qué tal si educamos desde el respeto, el amor y en familia?

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