Juego libre

5 espacios fundamentales para desarrollar el juego libre en casa

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El juego libre en niños es la base de su desarrollo tanto a nivel creativo como para favorecer su crecimiento y maduración neuronal. ¿Cómo crear un entorno para fomentar el juego libre en casa?

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5 espacios fundamentales para desarrollar el juego libre en casa

Cuando el  niño juega libremente, sin unas pautas que regulen su actividad, es quién decide qué, cómo y cuándo utilizar un determinado elemento, y obtiene una experiencia mucho más enriquecedora.

El adulto no dirige la actividad, pero sí puede poner a disposición de los pequeños una serie de elementos que favorezcan este juego. Raquel Rodríguez, maestra Waldorf y directora de la Escuela Libre Allegra, señala que “aunque nuestras casas no sean demasiado grandes, es posible crear varias zonas en las que nuestros hijos puedan desarrollar sus diferentes facetas con materiales sencillos y fáciles de encontrar”.

Podemos establecer cinco áreas o zonas de juego que favorecen la comprensión e integración natural del propio niño consigo mismo y con su entorno, y que tienen validez para los niños a lo largo de su infancia, pues según va creciendo, utilizará los recursos de diferentes maneras.

El juego simbólico: la casita

5 espacios fundamentales para desarrollar el juego libre en casa

Jugar a “las casitas” ayuda a los niños a combinar hechos reales con hechos imaginativos, pues proyectan sus vivencias y las imitan. A través de este juego, van creando una estructura interior que, poco a poco, da sentido a sus vivencias y les ayuda a comprender el mundo.

Los materiales que podemos ofrecerles son muñecos con sus trajes, cunas y ropa de cama, armarios, cocinitas, utensilios de cocina adaptados (de cerámica, madera o metal), teléfonos de madera, plancha y tabla para planchar, tendederos, utensilios de limpieza, trapos, herramientas de juguete (rincón del carpintero), cestitas y delantales.

El pensamiento lógico: la tienda

muñeca waldorf

Es una preparación paulatina y sutil, sin presiones, pretensiones ni explicaciones, desde el juego. Es una actividad que se puede comenzar con menos elementos y, a medida que el niño crece, aumentar las posibilidades.

Para esta actividad será muy útil un mueble o mesa que los niños puedan utilizar como mostrador, así como pequeñas cestas en las que podemos colocar botones, conchas, frutos secos sin pelar (avellanas, castañas, nueces, bellotas…) pequeñas piedras, cintas, papeles o trozos de tela de colores, palos de helado, cuentas de madera, canicas, frasquitos de vidrio, cajas de cerillas vacías, etc.

Juego libre: las construcciones

El ser humano realiza  construcciones casi de manera innata, casi todos los niños construyen aun sin haber visto nada que puedan imitar. Crear cabañas, edificios, barcos… es una actividad que les aporta confort, pues están creando y alimentando la fantasía y creatividad, que les ayudará en el futuro a crear soluciones propias.

Para favorecer esta actividad se puede contar, entre otros materiales, con troncos y piedras de distintas texturas y tamaños, ramas y cortezas de árbol, bloques y tablones de madera grandes y pequeños, así como juguetes de madera como trenes, coches, camiones, tractores.

La dramatización: los disfraces

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El ser humano presenta múltiples facetas en su interior; recrearlas en un teatro es constante en la infancia, pues acerca a los niños a situaciones y sentimientos que necesitan tener una salida y respuesta. A través del teatro, su interior abstracto toma vida propia.

Además, la dramatización convierte una idea en acción, proporciona sensaciones, planteamientos, imaginación, fantasía, magia y una libertad creadora que, si no se consigue en la infancia, es prácticamente imposible conseguir en la etapa adulta.

En una cesta podemos dejarles diferentes telas de colores, preferiblemente de algodón o seda, sombreros, delantales, zapatos viejos, chales, toquillas… También puede ser interesante elaborar a mano pequeños muñecos de pie con los que representar teatrillos o para que los niños puedan inventar sus propias historias.

Para leer o escuchar cuentos: la lectura y biblioteca

Los cuentos son elementos fundamentales en el desarrollo humano. Cuando tienen menos de cinco años aproximadamente, suelen utilizarlos como "juguetes", por lo que es mejor que los lea el adulto. A partir de los cinco años, podemos crear un espacio con cojines, una alfombra y cuentos de calidad a su alcance para que se acerquen a ellos libremente. Raquel recomienda las editoriales IG Edicions, Bruño o Kókinos son editoriales interesantes. “También podemos encontrar buena literatura infantil en la librería ‘La mar de letras’, en Madrid”, señala.

Finalmente, si tenemos una pequeña balda o espacio para una mesita, podemos crear la mesa de estación. No es un espacio para el juego propiamente dicho, más bien, es un lugar para recrear el estado de la naturaleza, en la que el niño puede participar dejando los “tesoros” que les gusta recoger en sus paseos por el parque, la playa, el campo…

A la hora de seleccionar esos  juguetes que incorporaremos a las diferentes zonas, se recomienda elegirlos de materiales naturales: madera, lana, tejidos de algodón, fieltro, metales, corcho… “Toda esta gama constituye un estímulo importante para los sentidos. Por ejemplo, los muñecos o animales de lana aportan una calidez muy reconfortante para los niños”, señala Raquel.

La Escuela Libre Allegra es un espacio educativo, cálido y acogedor, basado en la pedagogía Waldorf y ubicado en la ciudad de Madrid. Acoge a niños de 0 a 6 años y su programa educativo fomenta el desarrollo de la autonomía y la individualidad del niño desde el respeto y el acompañamiento.

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