Trucos

Cuando estés a punto de explotar con tus hijos, prueba a hacer esto

La psicóloga Milena González comparte cuatro tips de aplicación sencilla que te ayudarán a regular el sistema nervioso en este tipo de situaciones a límite.

¿Alguna vez has sentido que estás a punto de explotar con tus hijos delante? Qué pregunta, ¿verdad? Es prácticamente imposible no solo que hayas estado en una situación así en varias ocasiones, sino que también hayas superado el límite que separa el “a punto” del hecho consumado.

Esto ocurre durante la crianza, tal y como señala la psicóloga y psicoterapeuta Milena González, porque “nuestro sistema nervioso está desregulado”. El estrés, la ansiedad, el cansancio, el límite de la paciencia, las circunstancias concretas… Son múltiples los factores que nos llevan al borde del precipicio a nivel emocional. La desobediencia de los pequea o cualquier otra actitud en ellos que haya derivado en llevarnos al punto de casi estallar no es más que la gota que colma el vaso

Sabemos que el grito no es el camino, pero a menudo tropezamos de nuevo en la misma piedra, que es enorme y está siempre en el medio del camino. Esto no quita para que seamos conscientes de que tenemos que luchar y trabajar para conseguir esquivar dicha piedra siempre que podamos. En ello insiste Milena González: “Mientras criamos el grito puede salir pero no podemos acostumbrarnos a que sea el medio de gestionar nuestra frustración. Esto quiebra nuestra relación con nuestro hijo y sostenido en el tiempo puede afectar su salud mental y la nuestra”, dice en un post divulgativo muy interesante al respecto. 

La psicóloga, en dicha publicación, ofrece cuatro pautas concretas para evitar el grito y conseguir de esta forma aplacar los nervios y revertir la situación emocional antes de que esta se desborde por completo. “Nuestro sistema nervioso está intentando conseguir equilibrarse, lo que pasa es que el grito no es la forma idónea de regularnos y mucho menos de tratar a nuestros hijos, quienes en ocasiones terminan “pagando” nuestra falta de sueño, de vacaciones, y de problemas con otros”, asegura la especialista.

Estos son sus cuatro consejos, los cuales enfatiza en  sus terapias con padres y madres. 

  • Trae a tu mente la imagen de ese último momento en el que tu peque y tú os moríais de risa o disfrutabais de un momento agradable.
  • Pon agua fría en tu cara. Literalmente. González considera que es “la forma más natural de conectar con nosotros mismos”, y por eso cree que lavar la cara con agua fría en momentos de ansiedad y estrés “puede activar la rama parasimpática del sistema nerviosos haciendo que nuestro cuerpo se relaje después de un acontecimiento estresante”.
  • Compara tu estatura con la de tu hijo. Milena González aconseja algo tan sencillo como percibir lo grandes y altos que somos en comparación con nuestro hijo o hija.. “Aprendí de una compañera que además de esto, mirar en esos momentos el tamaño de sus manitas y piecitos nos ayuda a recordar que solo es un niño o niña que nos necesita profundamente”.
  •  Descálzate. El ejercicio básico de descalzarte, conectar con el suelo, el césped o la arena si por ejemplo estás en la playa, y respirar profundamente te ayudará a regular el sistema nervioso, asegura González. “Las terminaciones nerviosas repercuten en todo nuestro cuerpo. Es importante que nuestros pies tengan contacto con el suelo porque ayuda a regular nuestro cortisol (hormona del estrés) y, por ende, a tener una mejor gestión de la ansiedad y el estrés”, concluye. 

Milena Gonzalez incide en la importancia que tiene recuperar el equilibrio emocional. “Así como cuando tenemos hambre comemos, cuando tenemos sueño dormimos, cuando nuestro estrés, ansiedad y cansancio desregulan nuestro sistema nervioso, lo más sabio es responder a ello y cubrir la necesidad de equilibrio emocional”, afirma la psicóloga, que incide en la necesidad de aplicar este tipo de pautas a diario, no solo cuando estamos a punto de perder los nervios con nuestros hijos de por medio. 

Rubén

Rubén García Díaz

Papá de dos niñas y periodista, la mejor combinación para que broten dudas, curiosidades, consejos efectivos (también otros que no lo son tanto) y experiencias satisfactorias que compartir en este espacio privilegiado para ello.

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