Fuentes de inspiración

La filosofía Reggio Emilia o la 'pedagogía del asombro'

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Dos profesores por aula encargados de crear contextos educativos y talleres artísticos son algunas de las características de este enfoque nacido al norte de Italia después de la Segunda Guerra Mundial cuando las madres viudas buscaban un lugar de calidad para sus hijos.

La filosofía Reggio Emilia o la 'pedagogía del asombro'

"No es posible comprender las escuelas de Reggio Emilia sin entender la ciudad que las ha creado", Jerome Bruner, sion embargo es un referente a nivel internacional que sirve de inspiración educacional para escuelas, padres y sociedades.

Como explica la maestra de educación infantil y fundadora de Ver Pensar Sentir Jenny Silvente, en un capítulo del libro 'La escuela más feliz' de Rosa Jové "las escuelas Reggio Emilia son inviables de incorporar en otras realidades" que no sean este municipio italiano. Todo comenzó entre 1923 a 1943 durante la época fascista. Seis días después de finalizar la guerra, las familias se pusieron a construir con los restos de piedras tras los bombardeos. Esta primera escuela fue financiada con la venta de un tanque alemán, nueve caballos y dos camiones militares. "Les guiaba una clara conciencia de que esta nueva escuela debía educar de una manera diferente", narra Almudena García en su libro 'Otra educación ya es posible'. Las familias querían que la escuela no enseñarta a obedecer de forma pasiva sino a pensar críticamente y a desarrollar la autoestima. Con esta premisa buscaron la ayuda del pedagogo Loris Malaguzziel guía de esta experiencia, decía: "La escuela que construyeron con sus propias manos, debe ser diferente para educar a los niños de diversas maneras -algo que reclamaban especialmente las mujeres-. La ecuación es simple: si los niños tienen verdaderos derechos, entonces deben tener las oportunidades para desarrollar sus inteligencias y poder estar listos para el éxito".

Malaguzzi defiende que el niño posee múltiples maneras de comunicarse, lo que bautizó como 100 lenguajes, de los que la educación tradicional elimina nada menos que 99. Para poder desarrollar estas diferentes formas expresivas, las escuelas Reggio Emilia cuentan con los talleres acuñados Atelier, donde los niños pueden, con la ayuda de un especialista en bellas artes, hacer fotografías, pintar, jugar con mesas de luz, moldear barro. La misión de estos talleres es romper esquemas para ayudar a desarrollar el sentido estético, fomentar las distintas formas de expresiones y alentar a ver lo cotidiano desde otros puntos de vista. Estos procesos artísticos no buscan simplemente belleza, lo que pretenden es profundizar en los procesos de aprendizaje, crear conexiones reales entre lo racional y lo imaginativo. 

Faltaban colegios, la mujer se incoporaba al mundo laboral, las familias se trasladaban a la ciudad...la sociedad había cambiado y así nacieron las escuelas Reggio Emilia, una escuela laica diferente a las tradicionales. El número de centro que siguen esta filosofía no ha parado de crecer desde entonces.

En 1961, Bruno Ciari, colaborador de Loris Malaguzzi, expresó así la misión: "La educación debe liberar la energía y las capacidades de la infancia, así como promover el desarrollo armónico de los niños en todas las áreas: la comunicativa, social, afectiva, y un pensamiento crítico y científico".

En una entrevista realizada por un medio local, un alcalde de Reggio Emilia explicaba que la experiencia fascista les había enseñado que la gente que se conformaba y obedecía era peligrosa y que, en la construcción de una nueva sociedad, era imperativo guardar, comunicar y mantener la imagen de los niños como personas que pueden pensar y actuar por sí mismas.

Almudena García, fundadora del conocido directorio Ludus (buscador de escuelas de pedagogías alternativas), explica con sencillez en su libro, una guía completísima sobre educación que todo padre debería leer, que "la escuela tradicional fomenta el predominio del hemisferio izquierdo del cerebro sobre el derecho, mientras que estas escuelas Reggio Emilia se busca un desarrollo armonioso".

Los puntos claves de la filosofía Reggio Emilia

Carlina Rinaldi, pedagoga de Reggio Emilia, comenta: "Uno de los puntos fundamentales de la filosofía de Reggio es la imagen de un niño que experimenta el mundo, que se siente parte de él desde el momento de nacer, lleno de curiosidad y de ganas de vivir... Un niño que está lleno del deseo y la habilidad de comunicarse desde el inicio de su vida, completamente capaz de crear mapas para la orientación personal, social, cognitiva, afectiva y simbólica. Por todo esto, el niño reacciona en un sistema competente de habilidades, aprendiendo las estrategias y las maneras de organizar las relaciones". No hay, por lo tanto, una niñez natural o universal, ni un niño natural o universal verdaderamente, pero sí existen muchas infancias. Por lo tanto, una buena infancia sería aquella en la que el niño es reconocido y promovido.

La escucha es una idea fundamental de estos centros. Es la base del enfoque e involucra un diálogo democrático con las familias, la ciudad y la cultura. La escuela ayuda al niño a encontrar un significado de lo que experimenta, a través de lo que definen "escucha visible" para dejar constancia de lo aprendido.

La ética y la estética, como antes hemos comentado, se encuentran íntimamente relacionadas. Los niños descubren los distintos tipos de hojas en el recreo, pueden cogerlas y hacer una composición mezclando materiales reciclados para crear minimundos. Pero rechaza un material específico, todos son válidos en esta filosofía, a diferencia de Montessori

La piazza, así acuñado, es el aula con un espacio común.

Los niños se puede mover libremente, salir al patio, detenerse ante una profesora tocando un instrumento...

La cabeza del niño no es un recipiente vacío que se debe rellenar de conocimiento, se confía en el deseo innato de aprender. 

Las escuelas Reggio Emilia son igualitarias: los maestros, educadores, talleristas o personal de limpieza son todos educadores. Y todos se fijan en el proceso del niño, su evolución, más que en resultados. La formación de los maestros es continúa y está dentro del horario laboral. Cada aula está compuesta por una pareja educativa (dos profesores) para darse apoyo, trabajar por grupos más personalizados y compartir distintas impresiones. 

La base del aprendizaje se encuentra en los proyectos que permite a los niños exploran, cuestionarse, compartir... 

La maestra Jenny Silvente reconoce en el libro que "puede ser una fuente de inspiración en muchos aspectos".

 

Fuentes: 'La escuela más feliz' (ed.Esfera de los Libros), 'Otra educación ya es posible' (ed. Litera)

Etiquetas: educación ambiental, familia, niño

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