Salud mental infantil

Las consecuencias de la pandemia en los niños: más tristes, enfadados y con ansiedad

Este verano está siendo el más parecido al de antes de la pandemia de los últimos dos años. Sin embargo, los niños no son los mismos: las restricciones y la preocupación ha pasado factura a su salud mental.

Cuando nos encerramos en casa aquel marzo de 2020 no pensábamos, ni por asomo, que ocurriría nada de lo que ha estado sucediendo desde entonces. Hace unos días conversaba con unos amigos las normas a las que nos tuvimos que acostumbrar aquel verano de 2020: “¿Os acordáis de que no podíamos sentarnos no convivientes en la misma mesa a tomar algo?”; “¿Y cuando no nos dejaban estar más tarde la una de la madrugada en la calle?”.

consecuencias de la pandemia en niños
Fuente: iStock

Lo contábamos en tono de humor, como si todo aquello hubiese sido una especie de espejismo; algo que hubiéramos vivido hace mucho y que, a día de hoy, no significase nada en nuestra vida.

Pero lo cierto es que los profesionales sanitarios no paran de repetir que todo esto que hemos vivido apenas está mostrando las primeras consecuencias mentales. Sobre todo, en los más pequeños de la casa, los que más han sufrido, sufren y sufrirán las consecuencias psicológicas de la preocupación, las medidas sanitarias y todo lo que ha envuelto a la pandemia en los últimos años.

¿Cuáles han sido esas consecuencias? A juzgar por el informe Salud Mental en la infancia, de la Guía de AIJU, el Instituto Tecnológico de Producto Infantil y Ocio y del cual nos hicimos eco en Ser Padres el pasado mes de abril, los niños están más tristes, más enfadados y con más miedo que antes de ese marzo de 2020.

Veamos detenidamente los porqués y cómo podría afectarles en el futuro.

Los suicidios entre adolescentes no paran de aumentar

Hace apenas unos meses, el Instituto de Psiquiatría y Salud Mental del Hospital Gregorio Marañón de Madrid alertaba de un aumento de la idea suicida y de casos de anorexia nerviosa en adolescentes. Según los expertos, las restricciones sociales y el confinamiento han tenido mucho que ver en este aumento.

No son los únicos que han levantado la voz de alarma: la Asociación Española de Pediatría también advirtió, hace ahora un año, del gran repunte en las consultas de psicología y psiquiatría infantil desde que dio comienzo la pandemia. Autolesiones, trastornos de la conducta alimentaria o somatizaciones eran solo algunas de las consultas más atendidas.

Los niños están más irritables que antes de la pandemia: ¿por qué?

“La COVID-19 ha tenido un enorme impacto psicológico en los niños por muchos factores pero, especialmente, por las alteraciones que ha provocado en su vida social”, explicaba hace unos meses María José Mellado, presidenta de la AEP.

Según el informe antes referenciado, la pandemia ha aumentado hasta en un 40% las emociones negativas en los niños. En concreto, el 57% de los niños está más enfadado que antes de todo esto.

De esto, junto a la tristeza y el miedo, se deriva que, en la actualidad, los niños hayan cambiado su capacidad de relacionarse con otras personas.

¿A qué se debe este enfado? A la mayor preocupación, derivada en mayor ansiedad por todo lo que acontece a la pandemia, se suma la higiene del sueño, que ha empeorado, el sedentarismo que supuso el confinamiento, el aumento del uso de las pantallas, que ha derivado en dolores de cabeza, además del uso de mascarilla, que afecta a la salud emocional de los peques.

¿Por qué los niños están más tristes que antes?

Todo lo anterior también ha derivado en mayores porcentajes de tristeza infantil: el 31% de los 600 niños encuestados por el Instituto Tecnológico de Producto Infantil y Ocio afirmaba estar más triste que antes. “Además, hasta un 40% de los niños ha disminuido su capacidad de controlar sus propias emociones”, explicaban los autores en un comunicado público.

No es el único informe que habla de este aumento de la tristeza: un estudio de la Universidad de Calgary, en Canadá, ya detectó hace unos meses un incremento de la depresión y la ansiedad entre los jóvenes a nivel mundial.

El miedo, la otra gran consecuencia

A todo lo anterior hay que sumar el miedo infantil, que también ha aumentado. Miedo a contagiar, a contagiarse, a que le pase algo malo a alguien cercano a él y, en última instancia, miedo también a quitarse la mascarilla. Esto último ha derivado en el Síndrome de la Cara Vacía en los más pequeños.

Por suerte, el miedo es el sentimiento que menos preocupa a los profesionales, dado que a medida que vayan viendo que todo vuelve a la normalidad, sería lógico que fuese desapareciendo poco a poco.

En consecuencia, la pandemia ha pasado factura a los más pequeños. Los profesionales hablan de pocos efectos a largo plazo, sobre todo por su capacidad de adaptación. Sin embargo, hay mucho que podemos hacer como familias para ayudarles a volver a la normalidad. En este link te lo contamos todo.

Marta Moreno

Marta Moreno

La redactora de la web de Ser Padres está especializada en temas de salud infantil, crianza, embarazo, psicología y educación, desarrollando la mayor parte de su carrera profesional en Ser Padres y otros medios orientados al mundo educativo.

Continúa leyendo