La eterna pregunta

¿Es malo que le deje entrar en nuestra cama a dormir?

No es lo mismo que se trate de un bebe que un niño de 3 o 4 años en adelante, si bien existen excepciones en las que está justificado este hábito con independencia de la edad del menor.

Hay preguntas sobre cuestiones concretas de la crianza que no tienen una respuesta contundente y definitiva. Son muchas en realidad. Una de ellas, si es malo o bueno que dejemos a nuestro hijo pequeño entrar en nuestra cama a dormir.

La primera razón por la que no se puede zanjar esta cuestión con una respuesta monosilábica es porque no es lo mismo que se trate de un bebe que un niño de 4 años, por ejemplo. En el caso de los primeros, con sus excepciones, el consenso es amplio a favor del sí: sin ir más lejos, el coleco en los primeros meses de vida es recomendado por autoridades en la materia como la Liga Internacional de la Leche. 

La evidencia científica al respecto demuestra que el vínculo se fortalece y que los niños, al sentirse seguros, duermen mejor en líneas generales. Además, no nos engañamos, con lo poco que se duerme del tirón en esta etapa, es una tentación irresistible hacerlo. Una opción intermedia sería instalar las cunas de colecho junto a la cama de los adultos, una opción que ha crecido muchísimo en los últimos años. 

No convertir en rutina

El consenso cambia de bando a medida que los peques crecen. Es completamente entendible que la reacción de un niño que se despierta por la noche sea la de meterse en la cama de sus padres. Es un espacio de protección y seguridad para ellos, de modo que es aconsejable legitimar su deseo. 

Sin embargo, la mayoría de los expertos inciden en la importancia de que no se convierta en rutina que los niños de 2, 3 o 4 años duerman en la cama de sus padres. Una cosa distinta es la excepción puntual y otra que se repita varias veces a la semana. De ocurrir esto último es habitual que al final el niño o niña no pase por su cama y dar la vuelta a esta situación no es sencillo. 

Debemos ser conscientes de que dormir solo en su cama ayuda al desarrollo del niño porque fomenta su autonomía, entre otras cuestiones, pero tampoco es cuestión de crear un trauma en el peque obligándole a hacer algo que no quiere. Para conseguir que se acueste en su cama de buen agrado es fundamental la comunicación y la motivación constante. Mensajes en positivo que refuercen la adquisición de este hábito en el niño o niña suele ayudar mucho a que finalmente duerma en su cama. Pero tened en cuenta que es un proceso que puede llevar su tiempo; en ocasiones es rápido y en otras muy gradual. No comparéis, pero tampoco os dejéis llevar porque el reto os supere. Atended siempre sus necesidades, tened paciencia y mucha insistencia en clave positiva. Y si avanzáis pasitos hacia adelante, reforzadlos siempre, sin excepción.  

A menudo será necesario, por ejemplo, quedarnos juntos a ellos, acompañándolos, cuando se despiertan por la noche. No pasa nada si es así. Esto es habitual. Y como el objetivo es que el peque duerma en su cama, este es un paso intermedio que siempre será mejor que dejarle cada día en nuestra cama. Nadie dijo que la crianza fuera fácil…

Excepciones

Aunque, en general, lo ideal es que los niños duerman solos en su cama salvo excepciones puntuales, hay situaciones en las que determinados especialistas ven con buenos ojos que compartan cama padres e hijos de forma constante, durante el tiempo que sea necesario. 

El neuropsicólogo Álvaro Bilbao cita cinco contextos concretos que, en su opinión, justifican que compartan cama niños y padres. Dice que incluso puede ser un hábito “beneficioso”. 

Los cinco casos son los siguientes: “Cuando ha nacido un hermanito o existen problemas de celos; cuando hay algún cambio importante en la vida del niño (inicio de la escuela, un cambio de colegio o de vivienda o una separación de los padres, por ejemplo); cuando ha habido un trauma emocional; cuando están malitos; y en las adopciones”, señala Bilbao. 

Continúa leyendo