Pequeños gestos

Esta es la manera que tiene tu hijo de decirte que te necesita

Los peques, alrededor de los 2-3 años de edad, viven en medio de una tormenta emocional que a menudo les impide escoger bien la manera de demostrar que nos necesitan.

Los niños, alrededor de los dos o tres años, viven una tormenta emocional de la que ya hemos hablado largo y tendido en otras piezas. Esto hace que a menudo elijan formas equivocadas de mandar mensajes de necesidad a sus padres que pueden malinterpretarse. 

Evidentemente, no lo hacen aposta. Simplemente no tienen todavía la capacidad para elegir de la manera más adecuada. Así lo explica el neuropsicólogo Álvaro Bilbao: “Los niños y niñas de 3 años hacen un gran trabajo. Se pasan la mañana sin papá ni mamá, suelen seguir las normas en la escuela y hacen todo lo que pueden por darnos gusto. Es normal que a medida que van estando más cansados tengan más necesidad de mimos y atención, aunque no lo suelen pedir de la forma que nos gustaría sino en un sin fin de maneras que no tienen nada que ver con un " Mami, papi. Necesito que me des atención y mimos"”, asegura el experto.

Comprender las emociones y saber interpretarlas es una labor complicada para los padres, pero es esencial que hagamos ese esfuerzo y ese ejercicio de comprensión para acompañarlos y ayudarlos para que también aprendan ellos. “Ayúdales leyendo sus señales y educando en positivo. Te ahorrará mucha frustración y enfados”, dice Bilbao. De esta forma, además, los peques se expresarán cada vez mejor para demandaros cariño y atención y su nivel de frustración se reducirá notablemente con ello.

Algunos ejemplos concretos

Los niños pequeños dicen “te necesito” de múltiples maneras, y no siempre en clave positiva. A veces simplemente acuden a darnos un abrazo o un beso o nos lo demandan, pero esto no es lo más habitual alrededor de los dos o tres años de edad. Como afirma Álvaro Bilbao, encuentran otras formas de expresarlo y no tienen por qué ser las indicadas, pero son las que ellos conocen en ese momento de su desarrollo.

Un ejemplo es el uso del llanto como herramienta de comunicación para solicitar atención. A veces lloran sin motivo aparente, sobre todo cuando están más cansados, y lo único que quieren decir con ello es que nos necesitan para que les acompañemos en ese momento en el que la tormenta emocional mezclada con el cansancio no les permite reaccionar de otro modo. Se sienten confusos y nosotros somos su elemento de seguridad y su guía emocional.

Puede ocurrir también justo lo contrario, que en vez de llorar se enfaden con nosotros. O con sus hermanos, si los tienen. De nuevo, no sirve de nada reaccionar de manera negativa con ellos. Hay que saber interpretar las señales de cansancio y necesidad y acompañarlos, enseñando también a los hermanos mayores a hacer lo mismo para que ayuden a su hermano pequeño. 

Otras reacciones que puedan llevar consigo adheridas un mensaje de necesidad hacia los padres aunque no lo parezcan son los siguientes ejemplos mencionados por Álvaro Bilbao: tiran cosas, piden brazos o lloriquean o hablan como un bebé. Son tres conductas diferentes, pero si el contexto es similar pueden tener el mismo significado. Cansancio acumulado, jornada de tarde de un día escolar, momento vital de confusión emocional… Si alguno (o todos) estos factores confluyen con una reacción así en un peque de edad alrededor de los 3 años, interpretarlo en positivo porque es muy probable que solo os está diciendo que os necesita a su lado en ese instante. 

Por último, el neuropsicólogo y divulgador en redes sociales menciona otras dos situaciones que pueden meterse también en el mismo saco. Al menos como posibilidad real de que estén queriendo decirnos “te necesito”. No son tan “negativas” como las descritas hasta ahora, ya que se trata de ese momento en el que nos piden un cuento más, algo que ocurre sobre todo cuando llega la hora de irse a la cama, y cuando reclaman pasar más tiempo en nuestra cama o que lo pasemos en la suya, al menos a su lado. 

De nuevo, son dos ejemplos que pueden indicar simplemente que necesitan acompañamiento. Animadles en este caso a que os lo digan abiertamente y explicarles por qué no es posible, en caso de que no lo sea, que leáis otro cuento o estéis más tiempo a su lado en la habitación, pero al mismo tiempo hacedles ver con cariño y acompañamiento que entendéis el mensaje que os a enviado “en clave”. 

 

 

Rubén

Rubén García Díaz

Papá de dos niñas y periodista, la mejor combinación para que broten dudas, curiosidades, consejos efectivos (también otros que no lo son tanto) y experiencias satisfactorias que compartir en este espacio privilegiado para ello.

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