Fobias infantiles

Mi hijo tiene fobias: ¿cómo puedo tratarlas?

Fobia al agua, a la oscuridad, a dormir solo, a que no nos vea en el parque... Cuando los típicos temores de los niños van un paso más allá, pueden convertirse en fobias que conviene tratar con más profundidad. Te contamos cómo enfrentarte a ellas.

fobia
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Cualquier cosa puede desarrollar una fobia. Las específicas (antes llamadas fobias simples) son el trastorno de ansiedad más frecuente en la población infantil y por esto “no se suele acudir a consulta hasta que la situación es exagerada o insostenible” , explica Azucena Díez, médico especialista en Pediatría y Psiquiatría Infantil en Clínica Universidad de Navarra. Se calcula que entre el 20% y el 30% de los niños menores de 18 años tiene alguna fobia específica que, en buena parte de los casos, “se supera con la propia maduración”, pero que en otras requiere la ayuda de un profesional.

Ante la fobia de un niño, “el adulto no debe restar importancia, ni minimizar ese miedo como si no pasara nada”, añade. Si es un temor pasajero o poco intenso, se pueden probar diferentes fórmulas como relativizar, animarle a que lo supere, acercarle a ese miedo a nuestro lado, pero “con una fobia, el niño se pone a llorar desconsoladamente, se puede orinar, le aumenta la frecuencia cardiaca, le incapacita de algún modo y tiene, en general, reacciones muy exageradas”.

¿Hay causas?

Internas. Puede haber “cierta predisposición natural al miedo”, explica la psiquiatra. Hay personas con “alguna vulnerabilidad genética prácticamente heredada de sus padres”.

Externas. Esto es por dónde va llevando la vida a ese niño que le haga tener miedos, ansiedades o fobias. “En este sentido –añade– es comprensible que el niño que tiene aprensión a los perros se deba a que algún perro le dio un susto alguna vez, al igual que hay adultos que tienen pavor al ascensor porque una vez se quedaron encerrados”.

50-50. Hay un tipo de miedo, a caballo entre lo biológico y ambiental, que es el modelaje. “Lo vemos todos los días: el niño que se cae y se da en la cabeza y la madre histérica se lo lleva a urgencias… Esos padres, sin darse cuenta, están educando en el temor y es fatal”. De padres miedosos, hijos miedosos. Y como los niños “buscan la educación asertiva, si los padres ansiosos ejercen estilos educativos permisivos y sobreprotectores, tendrán hijos inseguros, frustrados, ansiosos y aprensivos”. En este sentido, muchos niños descubren que “hallan ganancias de cierto tipo de comportamientos, por lo que se cronifican los síntomas”, comenta Azucena Díez.

El camino del miedo a la fobia

Los niños miedosos sienten sensación de fracaso y cierta incapacidad, por lo que es necesario y bueno para ellos intervenir en estos comportamientos. Pero ¿qué es normal y qué no? ¿Cómo podemos distinguir, en definitiva, un miedo de una fobia?

  • Sentir presión. Estrés viene del término latino strictus (ceñir, atar fuertemente) y es “la tensión provocada por situaciones agobiantes que originan reacciones psicosomáticas o trastornos psicológicos a veces graves” (RAE sic ). Estas reacciones, tanto fisiológicas como mentales para soportar una situación ambiental y “que nos aprieta y que nos puede parecer amenazante, son el primer paso para sentir miedo a algo”, explica la psiquiatra.
  • Ansiedad patológica. Según Azucena, se produce cuando el niño tiene una “reacción de huida ante un peligro, siempre que dicha reacción dure demasiado en el tiempo o sea exageradamente intensa”.
  • Ansiedad como rasgo.“Esta ansiedad patológica puede ser un rasgo temperamental –añade la experta– “y es importante que los padres aprendan a conocer a sus hijos, porque hay gente temerosa que no tiene un trastorno”.
  • Trastorno de ansiedad. Esto es una fobia y puede ser a cualquier cosa, desde a las alturas hasta a los botones. Un miedo pasa a ser fobia cuando presenta síntomas físicos (defecar o sudar de manera exagerada, sentir temblores en el cuerpo o en el habla) y mentales (pensar en peligros inminentes) que generan síntomas de evitación que se prolongan en el tiempo: “No hablo delante de los demás”, “cruzo la calle si viene un perro…”.
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