Autoregulación emocional

Observar a los adultos ayuda a los niños a regular sus emociones

Una nueva investigación pone de manifiesto la importancia de saber autoregular las emociones en la etapa adulta. Y es que, según sus conclusiones, los niños aprenden a calmar sus rabietas imitando el comportamiento de los adultos.

Hemos explicado muchas veces que para enfrentarse a las rabietas con calma y buen paso, que para otorgar una buena educación en emociones y autocontrol a los pequeños, nosotros, como adultos, hemos de saber autocontrolarnos y gestionar bien nuestras emociones. Y es que, de nada sirven las fuerzas y las ganas por conducir un coche, si no tenemos carnet y no nos hemos puesto nunca al volante de uno.

A todos los expertos en educación, pedagogía y neuro educación que no se cansan de repetirlo se suma ahora la ciencia. Y es que, un nuevo estudio realizado por investigadores de la Universidad Ruhr de Bochum, en Alemania, ha indagado en la relación entre las rabietas infantiles y el uso de la distracción como estrategia para regular las emociones. Además, ha aprovechado también para saber cómo influye la observación que hacen a los adultos en su aprendizaje emocional y autoregulación.

Observación y distracción, dos armas para calmar rabietas

Bajo el título de: '¿Puedes mostrarme cómo he de calmarme?' han llegado a esta conclusión: “Los niños pequeños usaron la distracción como un mecanismo para calmar sus rabietas después de haber observado a algún adulto calmarse así”. Al menos así lo ha explicado en un comunicado Johanna Schoppmann, una de las autoras de la investigación, publicada en Society for Research in Child Development.

Además, un dato muy interesante que han obtenido es que esa observación que hacen a los adultos no se centra únicamente en sus familiares más allegados: los niños pueden aprender a regular sus emociones observando a cualquier adulto extraño.

“Fue reconfortante descubrir que los niños pequeño que participaron en el estudio imitaban el comportamiento regulador de las emociones de cualquier adulto, ya que eso demuestra que las emociones pueden regularse observando a personas fuera de la familia”, ha completado Sabine Seehagen, otra de las autoras, en el mismo comunicado.

¿Cómo pueden los adultos ayudar a los niños en esa gestión emocional?

No vamos a profundizar en las estrategias que sí funcionan para calmar una rabieta, o en las razones por las que no ignorar las rabietas de los niños, pero sí en lo que dicen los autores sobre ello. Y es que, basándose en los resultados que han obtenido con esta investigación, aseguran que hay una manera muy sencilla de ayudar, como adultos, a los niños a regular sus emociones.

“Pueden ayudar a los niños proporcionándoles juguetes que se adapten a los diferentes temperamentos”, dice Sabine. Además, la conclusión principal nos demuestra que otra manera muy interesante de ayudar es mostrar tranquilidad y calma ante ellos cuando vean algo no nos sale como nos gustaría.

¿Cómo se llegó a esta conclusión?

Para poder descubrir la importancia de la observación de los niños, los autores reclutaron a 94 niños de dos años de Bochum, en Alemia. El 61% y el 67% de sus padres tenían títulos universitarios.

Junto a varios adultos, fueron sometidos a varias situaciones de control para provocar en ellos sentimientos como la frustración. Uno de los grupos estaba junto a adultos que se entretenía mientras esperaba, con algunas acciones tranquilas y otras más activas, y el otro junto  a personas que mostraban irritabilidad e impaciencia.

Los resultados, como ya hemos comentado, demostraron que los pequeños que observaban al adulto distraerse, mostraron mayor predisposición a distraerse ellos mismos, sin llegar a adquirir una rabieta.

Marta Moreno

Marta Moreno

La redactora de la web de Ser Padres está especializada en temas de salud infantil, crianza, embarazo, psicología y educación, desarrollando la mayor parte de su carrera profesional en Ser Padres y otros medios orientados al mundo educativo.

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