Dejar pañal

Operación quitar pañal: orinal vs. reductor wc, ¿qué es mejor?

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En la infancia existen muchos hitos que refuerzan su autonomía y, por tanto, su autoestima. Uno de estos grandes logros es el control de esfínteres, ¿cómo podemos ayudarlos a conseguirlo?

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niño orinal

Que los niños sean capaces de controlar el pis y la caca es un proceso que conlleva un aprendizaje, igual que comenzar a caminar o empezar a hablar. Si para lanzarse a caminar la mayoría de los niños primero comienzan gateando o como al claro 'mamá' primero le precede un balbuceo ma-ma-ma, con el control de esfínteres no es distinto.

Existen unos pasos previos a que el niño pueda hacer sus necesidades con autonomía y debemos entender que cada pequeño tiene sus ritmos y que son los adultos, en este caso, los que nos debemos adaptar a ellos.

El control de esfínteres es un proceso complejo que necesita de una maduración psicológica, física y emocional por lo que, lo primero que debemos preguntarnos es: ¿está preparado mi hijo para dejar el pañal? Si la respuesta es afirmativa entonces comenzaremos con este proceso que se dividirá en dos fases: la primera fase es de aprendizaje y se inicia en torno a los 15-18 meses de edad realizando juegos y ejercicios que los preparan para ello y les proporcionan mayor seguridad.

¿Qué juegos se pueden hacer?

  • Ejercicios de control corporal como subir y bajar escaleras, ponerse de cuclillas y jugar en esta posición.
  • Exploración corporal a través de los sentidos.
  • A nivel cognitivo hacer juegos que impliquen referencias espaciales relacionadas con su cuerpo delante-detrás, arriba-abajo, salir-entrar, grande-pequeño.
  • Decirles órdenes sencillas y que las realicen como: ve a la habitación o dame la pelota.
  • No es necesario que el niño hable para que vayas nombrándole las palabras más importantes relacionadas con este tema: pis, caca, orinal, pañal, papel…
  • Realizar actividades de juego simbólico, jugar a los bebes, sentarles en el orinal.
  •  Lectura de cuentos con esta temática.

Segunda fase del control de esfínteres

El momento de empezar esta segunda fase nos lo marcará el niño y lo veremos detectando señales que nos dará él mismo: empezará a hacernos saber que está incómodo o sucio o, por ejemplo, mostrará mucho interés en ver qué es lo que sucede en el baño y querrá acompañaros siempre. Prestando atención a estas señales y si hemos realizado la primera fase satisfactoriamente, alrededor de los 22-24 meses de edad podremos dar comienzo al entrenamiento.

Qué opción elegimos: ¿orinal o reductor de inodoro?

Ventajas del orinal

Los niños asocian el orinal como un objeto de su propiedad y lo asocian a su aprendizaje: es suyo y, por tanto, tienen una relación mayor con él.

Los orinales suelen ser llamativos y divertidos por lo que, su semejanza con otros juguetes, no les suele provocar miedo, algo habitual con el wáter.

Al estar en el suelo les permite tener mayor control de su cuerpo y mayor equilibrio.

Fomenta su autonomía: gestionan por sí mismos el momento de sentarse.

Es transportable

Inconvenientes

Hay que limpiarlo

Pueden echarlo de menos, mientras aprenden, a la hora de salir fuera de casa.

Ventajas del reductor de wáter

No necesita ser limpiado tan habitualmente (aunque dependerá mucho de cada niño).

La adaptación posterior al inodoro será más sencilla.

Aprenden con un método que será el que se encontrarán fuera de casa.

Inconvenientes

La sensación de inestabilidad que les provoca tener los pies y piernas en el aire puede hacer que se desconcentren y los despiste del objetivo final: hacer pis o caca.

¿Cuál es mejor?

La mayoría de los pediatras recomiendan comenzar con el orinal pero, la verdad sea dicha, una vez más el que decidirá qué método le parece mejor será el niño. Así que observa a tu hijo y dale opciones, juntos descubriréis qué método os funciona mejor en casa.

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