Primeras lecturas

Pasión por los cuentos: así se enamoran los niños de los libros

A los niños les encantan los cuentos, tanto los fantásticos como los que narran escenas cotidianas. A través de estas historias, nuestros hijos ven reflejada su propia realidad y descubren el mundo que les rodea.

Pasión por los cuentos: así se enamoran los niños de los libros

Si no intervienen, revientan. Entre el año y los tres años, si no tocan el libro, le dan vueltas y arrancan alguna página, también. Pero, ¿no es demasiado pronto para que se interese por los libros? Nunca lo es. A ellos les fascina que estemos juntos compartiendo las cosas importantes de la vida.

 

Para ellos es real

Las historias de los cuentos pasan de verdad. Y, no solo las que hablan del orinal, también las de brujas y monstruos. Los niños aún no conocen nuestro mundo dual, así que ' fantasía' y ' realidad' conviven en perfecta armonía. Es más, para ellos, a través de la fantasía es como mejor llegan a la realidad.

Cuando los pequeños piden un mismo cuento una y otra vez es porque éste contiene una clave que necesitan. Es bueno que los niños saquen sus miedos al exterior.

Buscan las historias porque necesitan comprender muchas cosas: 'por qué' será una de sus palabras favoritas en los próximos meses. Esa es, al fin y al cabo, la finalidad más importante de los cuentos: transmitir el sentido de la vida.

 

Cómo captar su atención

Les gustan, los necesitan... Pero atrapar su atención al principio puede no ser sencillo. Si queremos que la historia funcione tenemos que implicarnos y llevar la pasión puesta. Para apoyar su voz, padres y madres cuentan con otras herramientas a las que pueden sacar mucho partido:

  • Los propios libros. A los dos años casi todo sirve para contar un cuento. Se puede contar una historia con tres o cuatro cartulinas, unas cuantas ilustraciones y un poco de imaginación. Por supuesto, también vale utilizar los libros. Los de esta edad suelen ser de papel fuerte u hojas de cartón, con imágenes sencillas, colores planos y llamativos.
  • El argumento. No se cansan nunca de escuchar historias fantásticas, desde luego. Pero también les fascina lo cotidiano. Los libros sobre lo cotidiano les ayudan a clarificar sus sentimientos en un momento en el que aún no dominan el lenguaje. También los clásicos cumplen esta función: conectan con su subconsciente y le transmiten mensajes bastante más complejos.
  • La escenificación: unas gotas de emoción. Escenificar los cuentos es muy importante. La gran mayoría de los niños prefiere que le cuenten la historia en lugar de que se la lean, con todos los matices gestuales y de voz que esto conlleva. Además, les gusta participar, preguntar, señalar... Hay que dejarles gran espacio para la interacción.
  • Sentir, divertirse, descubrir. Muchos niños ven en historias un reflejo de sus propias vidas.
  • Las ilustraciones. Son, sin duda, lo que más llama su atención de cualquier libro, el punto de enganche para contar la historia.

 

Sus dibujos favoritos

  • Prefieren los dibujos a las fotografías, y dentro de los dibujos, mejor los que dejan espacio para que los complete la imaginación.
  • Las buenas ilustraciones llevan dentro miles de historias no contadas en el texto. Y nuestro hijo, no condicionado por las palabras, suele verlas antes que nosotros.
  • Lo que señala con el dedo, lo que pregunta, es lo que realmente le interesa, aunque a nosotros nos parezca que no tiene nada que ver con la historia y, por supuesto, no sepamos la respuesta. La solución: inventar una historia para esa imagen.
  • Respecto a los libros que son pura imagen, sin texto, estarán bien si dichas imágenes cuentan algo. Pero si el contenido de la página es el color rojo enmarcado en un círculo, no es lo más adecuado para esta edad.

 

Aunque no lo parezca, se entera

A algunos niños parece que no les interesan demasiado. Cualquier cosa que se mueva roba más su atención.

Pero en el momento más inesperado, el pequeño nos sorprenderá intentando contar algo ininteligible que tiene que ver con 'Los siete cabritillos', el cuento que le leyeron ayer.

No nos desanimemos ante su aparente falta de atención. En realidad siempre se enteran, aunque puede que nos lo demuestren más tarde. Cuando menos te lo esperes irrumpirán en la habitación y gritarán '¡Que viene el lobo!

 

Ellos ponen las reglas

Cuidado con variar, aunque sea un poquito, una historia que ya conocen. Exigen una rigurosidad exquisita y no aceptan la improvisación porque los cuentos existen. Si el lobo llamó a la puerta y dijo: 'Abridme, que soy vuestra madre' no puede llegar al día siguiente y decir: 'Si no abrís la puerta la tiraré abajo'. Ese era otro lobo, el de los tres cerditos.

Y colorín colorado. Las frases hechas son importantes. El 'érase una vez' y el 'colorín colorado' forman parte de la magia del cuento. El primero les da la entrada al mundo de fantasía que tanto les gusta. Y el 'fueron felices y comieron perdices' cierra la puerta. Pero no para siempre porque mañana, a la hora de dormir, mamá y papá la volverán a abrir.

 

Asesora: Esther Rubio, editora de la editorial de libros para niños Kókinos.

 

Etiquetas: aprender abecedario, cuento, libros para niños, niños

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