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Berrinches infantiles

Pasos para calmar los berrinches infantiles sin perder la calma

Los berrinches infantiles ponen de los nervios a los padres. Si no tienes las suficientes herramientas para sobrellevarlos, puedes perder la calma, la paciencia y comenzar a dar gritos y a tener actitudes poco éticas con el peque. Te damos los pasos definitivos para enfrentarte a ellos desde la tranquilidad.

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Fuente: iStock

Sobre los dos o los tres años los niños empiezan a ser conscientes de emociones que no habían sentido con anterioridad. A los sentimientos primarios de alegría o tristeza se suman ahora otros un poquito más complejos: miedo, frustración, sorpresa, enfado… Sentimientos que en la etapa adulta catalogamos como normales pero que para ellos son un mundo.

Antes de continuar, hemos de explicar que las emociones son físicas, no psicológicas. Que están albergadas en un sitio concreto del cerebro que requiere desarrollo y que ese desarrollo se irá produciendo poco a poco desde que nacemos.

Al nacer, tal y como informa el psicólogo Rafa Guerrero, somos seres meramente emocionales pero, al ir desarrollando poco a poco las funciones cognitivas (la razón o el pensamiento) empezamos a entrar en un conflicto interno que, en el caso de los dos o tres años de edad, desencadena en los temidos berrinches.

Esta explicación nos  sirve para demostrar que no es que el niño tenga algo contra nosotros cuando se enrabieta, sino que no sabe cómo gestionar eso que está sintiendo en su interior y lo exterioriza con las únicas herramientas que tiene: el llanto, el grito y la ira.

¿Cómo enfrentarse a un berrinche con calma?

El papel que desempeñemos como padres o figuras de autoridad y de apego de ese menor durante su etapa de berrinches va a ser esencial en su desarrollo emocional posterior. Marcará la manera en la que nuestro peque se enfrente a las emociones desagradables o ‘negativas’, pero también en las conocidas como ‘positivas’. Si quieres enfrentarte a un berrinche desde la tranquilidad y sabiendo que estás haciendo lo correcto, puedes seguir estos pasos:

  • Sé consciente de tus propias emociones: para poder enfrentarse a las rabietas infantiles debemos saber controlar nuestras emociones. Sino, entraremos en una vorágine de gritos y llantos sin beneficios para nadie. Si no eres capaz de hacer frente a un no o no sabes gestionar tu rabia, pide ayuda. Para poder cuidar a nuestro hijo, primero tenemos que cuidarnos nosotros. “Es poco inteligente pensar que vas a ayudar a un niño pequeño a ganar control sobre sus emociones perdiendo las tuyas”, afirma Álvaro Bilbao.
  • Aprende a identificar el berrinche y valídalo: es importante que leas los momentos más comunes en los que puede aparecer un berrinche y que entiendas que es normal que aparezcan. Debes validar esa frustración que está demostrándote tu hijo y no tomarla como algo personal.
  • Entiende que no es algo contra ti: y es que, no es que sea un caprichoso o un egoísta que utilice el llanto y los gritos para conseguir lo que quiere; es que no entiende por qué no puede ser eso que él quiere en ese momento y esa frustración ante el no entendimiento le hace estar mal. No es nada personal.
  • Agáchate a su altura: poniéndonos a su altura sentirá que está atendido, que es querido y que está siendo escuchado, aunque en ese momento no lo pueda ver de manera consciente. Es uno de los métodos que se siguen en Escucha activa y sirve para que pongan toda su atención en el mensaje que queremos decirles.
  • Pregunta qué necesita y ofrece un abrazo: en este vídeo, Isabel Cuesta, instructora de cursos de Disciplina Positiva, mostraba a su comunidad de seguidores en Instagram cómo hacer frente a una rabieta. Ofreciendo un abrazo, pero sin forzarlo. Podemos preguntar que necesita e intentar tranquilizar al peque dándole espacio para que patalee o grite si quiere hacerlo. Quizás, nuestros brazos consiguen calmarlo, pero solamente lo haremos si él nos deja.
  • Mantén tu postura sin alzar la voz: y es que, perdiendo nuestra cordura solo entraremos en un círculo vicioso en el que conseguiremos asustar a nuestro hijo. Bajo ningún concepto alces la voz.
Marta Moreno

Marta Moreno

Como dijo Nelson Mandela “la educación es el arma más poderosa que existe para salvar el mundo”. ¿Qué tal si educamos desde el respeto, el amor y en familia?

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