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Por qué evitarlos

Los peligros y riesgos de los juguetes bélicos para los niños

Son muchos los expertos y padres que censuran este tipo de entretenimiento en los críos, aunque el consenso no es total, ya que hay también quien no los considera perjudiciales.

Niños jugando con pistolas (Foto: iStock)
Niños jugando con pistolas (Foto: iStock)

Los juguetes bélicos son aquellos que, como su propio nombre indica, hacen alusión a la guerra o incitan a la violencia a su público objetivo, los niños. Las réplicas de armas, las pistolas, las espadas, las lanzas, las flechas y los arcos, son algunos de ellos, pero también aquellos videojuegos con contenidos violentos lo son.

El debate en la sociedad está servido entre aquellos que los consideran perjudiciales y los que creen que todavía la vida se ha jugado con ellos y no ha pasado nada. Como pasa en tantos y tantos ámbitos de la vida, apenas hay posiciones intermedias ante la división que este tipo de juguetes suscitan entre los padres. ¿Pero qué dicen los expertos?

Pues hay de todo. Lo que está claro es que cuentan con argumentos en contra, pero también hay quien cita algunos a favor. Lo mejor es conocer ambos y tomar la decisión en función de un análisis posterior en base a los pros y contras y vuestros valores y objetivos a la hora de educar a vuestros hijos. 

La opinión de los expertos

Hay expertos que censuran los juguetes bélicos porque consideran que generan un mensaje agresivo, en clave destructiva, en los niños. Y consideran, además, que su impacto es considerable, incidiendo al menos tanto como la diversión que pueden llegar a generar. 

Por otro lado, afirman que este tipo de juguetes no se pueden descontextualizar por mucho que se apliquen todas las explicaciones posibles para hacerlo. Para ellos, y para muchos padres que también los censuras, las armas son para lo que son, y no se puede jugar de una forma que no sea agresiva con ellas. 

El gran hándicap que los detractores de los juguetes bélicos apuntan sobre su impacto en los críos es que existe un riesgo de que ese juego violento que fomentan por su propia naturaleza se puede llegar a convertir en una conducta habitual del niño a medio y largo plazo, al igual que es probable que se identifiquen con un rol que no tiene nada de positivo. No estamos hablando de una bombero o un doctor, por citar dos ejemplos típicos en los juegos simbólicos en edades a partir de los 3 años

El ambiente marca

En el otro lado del debate se sitúan aquellos que consideran que los juguetes bélicos no generan violencia por sí misma en los niños. Al menos, que no tiene para nada el mismo impacto que otras variables que sí son fundamentales en su vida, como por ejemplo el ambiente en el que se cría o cómo se comportan sus modelos sociales de referencia, en especial sus padres. 

Además, creen que las armas en los niños no tienen el mismo significado que en los adultos; es decir, que tendemos a ver con ojos de adulto lo que los niños ven como un juguete para desarrollar su imaginación y fantasía. Esto hace que los niños no asuman un rol de violencia por el hecho de jugar con este tipo de juguetes. 

En definitiva, para los partidarios de los juguetes bélicos, estos no son más que un juguete siempre y cuando el niño crezca en un clima donde prime el afecto, la cercanía, la paz y la buena comunicación. 

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