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¿Por qué enseñar inglés a un niño que no sabe hablar?

Descubre la experiencia de la madre de Lola, de 18 meses, sobre cómo evoluciona la comprensión del inglés de su hija desde que asiste a las clases de Kids&Us.

¿Por qué enseñar inglés a un niño que no sabe hablar?

Se estima que más de la mitad de la población mundial utiliza dos o más lenguas en su vida diaria. Aprender inglés cuanto antes supone solo ventajas, pues saber idiomas abre un mundo de posibilidades: da mayor capacidad para hablar y razonar, abre puertas a la hora de viajar, trabajar o relacionarse, y enseña distintas culturas y formas de vivir. ¿Por qué retrasarlo?

Muchos factores favorecen el aprendizaje temprano de una segunda lengua. Y en el caso del inglés cuesta menos aprender vocabulario, conocer los verbos irregulares o evocar palabras y detalles. Los niños aprenden los idiomas en un ambiente más relajado, mediante juegos y de forma natural. Esto significa que, por ejemplo, no les importa hablar aunque no estén seguros de lo que tienen que decir. ¿Acaso no es la mejor manera de aprender un idioma? Lanzarse a hablar sin estar seguros. Para los adultos, impensable.

Una forma natural de aprender

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En Kids&Us un ratoncito llamado Mousy acompaña a los niños menores de dos años a iniciar un camino natural para aprender inglés. Comienzan a escuchar y balbucear sus primeras palabras en su lengua materna y en inglés casi al mismo tiempo. A través de canciones pegadizas que les encantan, aprenden el lenguaje de situaciones cotidianas y familiares como ir al ‘playground’ (parque) para lanzarse en el ‘slide’ (tobogán). ¡Y hasta los padres aprendemos palabras con nuestros hijos!

Una historieta que escuchan diariamente, acompañada de un cuento lleno de imágenes (material que apoya la labor de las clases) contribuye a la adquisición de estas nuevas palabras, estructuras y lenguaje. La repetición es clave para aprender verdaderamente un idioma y de esto se trata en el método de Kids&Us. Los padres, durante todo el primer año, les acompañamos los 45 minutos de clase, un tiempo de calidad para disfrutar y jugar con ellos. Por eso en casa sabemos que jugar a reconocer las partes del cuerpo, como ‘knee’, ‘nose’ o ‘chin’, (rodillas, nariz y barbilla), es para Lola, de 18 meses, un juego divertidísimo. Ella disfruta reconociendo su anatomía en inglés, señalando ‘the moon’ (la luna) cuando la descubre en el cielo o agitando las manos cuando pintamos ‘the sun’ (el sol). Apenas sabe decir adiós en español, pero en una reciente escapada familiar a Londres hemos descubierto que cuando la gente le decía ‘bye’, ¡ella respondía con el gesto y la palabra!

Sumergirse en un segundo idioma antes de los 3 años favorece una fluidez que luego cuesta mucho más conseguir. Aprender dos lenguas simultáneamente facilita la adquisición porque se pasa por las mismas etapas. Como os explicábamos en el artículo ‘Inglés con bebés…. ¿Es posible?’, los niños tienen una capacidad extraordinaria para aprender, y por eso el inglés no entraña ningún problema: ¡son como esponjas!

Más información: Kidsandus.es

Ana Palicio

Ana Palicio

Soy periodista y madre de una niña y un niño. Si algo he aprendido con ellos, es que me queda mucho por aprender. Soy una asturiana por el mundo, que vive en Madrid. Me gusta viajar, lo nuevo, los museos, salir y entrar...Trataré de mostrar todo lo que me inspira, ayuda y divierte.

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