Grandes ventajas

Por qué deberías jugar con tu bebé frente al espejo

Una actividad tan sencilla como esta tiene múltiples beneficios para los recién nacidos, y además puede ser la solución para conseguir calmarles en un momento en el que no lo están.

Bebé y mamá frente al espejo (Foto: iStock)
Bebé y mamá frente al espejo (Foto: iStock)

Los niños aprenden por imitación y por observación, pero no solo de las personas que los rodean, sino también de ellos mismos. Pero para que se puedan reconocer y a partir de ahí profundizar en su lenguaje gestual y corporal, es necesario ponerles delante del espejo desde bien pequeños.

Hasta los seis meses no identificarán que lo que ven es a ellos mismos, pero los expertos coinciden en afirmar que ya se puede hacer esta actividad con ellos porque les despierta curiosidad. A los 10 meses, la interacción con el espejo irá a más, y ya no dejará de ser un polo de atracción para ellos, que cuando empiecen a andar intentarán buscar alguno que tengan al alcance para dar rienda suelta a su lenguaje gestual -hay que prestar mucha atención a que los espejos estén muy bien asegurados en la pared-. 

A partir de este sencillo gesto de colocarle un ratito delante de su propia imagen desde los pocos meses de vida, cuando pueda sostenerse bien en tu regazo con el cuello asegurado, el recién nacido potenciará distintos aspectos clave en su desarrollo.

Ventajas en su desarrollo

En primer lugar, a ser empático, ya que aprendará a reaccionar con sus emociones y, a partir de ahí, sabrá hacerlo con aquellas que le muestren los demás. Por eso no es malo ponerles, dentro de lo posible, también frente al espejo cuando no estén contentos. 

Por otro lado, aprenderá a conocer mejor su propio cuerpo, ya que reconocerá en el espejo las partes del cuerpo que va siendo capaz de dominar, no solo lo que expresa con los gestos de su rostro. 

Además, les suele gustar especialmente que sus seres queridos les hagan “cariños” mientras ellos lo ven en el espejo, desde caricias a besos, porque aumenta más si cabe su satisfacción. Esto repercute mucho a nivel emocional en ellos de forma positiva y, por lo tanto, favorece su desarrollo cerebral y también emocional, además de sumar un granito de arena más al fortalecimiento del vínculo

Del mismo modo que un espejo le ayuda a reconocerse mejor a sí mismo, también puede suponer para él un juego, una actividad para descubrir su entorno. Y es que con un espejo bien situado, el niño puede alcanzar a ver ángulos o espacios concretos de la habitación que de otro modo no tiene a su alcance. Le aportará, por lo tanto, curiosidad y aprendizaje sobre su entorno de seguridad.

Cómo ponerlo en práctica

A los padres, además, les puede ayudar a “cambiar el tercio” a su pequeño cuando está intranquilo ya que suelen disfrutar mucho cuando les ponen frente al espejo. Hay quienes se ponen nerviosos ante lo que ven y otros en cambio se calman, pero en ambos casos tienden a hacerlo en clave positiva, contentos y con la curiosidad natural de poder seguir descubriendo cosas nuevas. 

Es muy interesante, en definitiva, el recurso del espejo en los bebés. Tanto es así que no solo te recomendamos ponerle tú mismo frente a un espejo vertical, sino que también puedes recurrir a este elemento decorativo y funcional en otros momentos. Por ejemplo, cuando está tumbado bocarriba sobre una superficie confortable y segura, o incluso cuando le pongáis bocabajo, como estímulo para que levante el cuello y se esfuerce por ver lo que tiene delante. Es una manera muy eficaz de trabajar la psicomotricidad del crío y reforzar su musculatura y su control encefálico

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