Parte del proceso de aprendizaje

Por qué merece la pena dejar que tu hijo se manche cuando come

A los abuelos de la criatura les cuesta entenderlo, pero hay razones de peso para priorizar la autonomía del peque por delante de cuestiones banales, como es el caso de la limpieza.

Foto: iStock
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El tira y afloja entre tus deseos y tus hábitos con lo que más conviene para tu hijo es una constante a lo largo de los primeros meses, incluso años, de vida de este. Es muy visible en cuestiones concretas como el debate que te suscita si dejarle comer solo cuando empieza a demandarlo aún sabiendo que se va a manchar mucho y que lo va a poner todo perdido o si dárselo tú para que termine de comer impoluto.

Pues bien, al menos en este caso en concreto, lo ideal es anteponer el desarrollo del pequeño por delante de tus deseos. A nadie le gusta limpiar, esto está fuera de toda duda, pero pocas veces el motivo para tener que hacerlo estará tan justificado: es beneficioso para tu hijo que fomentes su autonomía a medida que él vaya demandándola. 

Con la comida, esto ocurre alrededor de los nueve meses. Una vez ya se ha adaptado a la alimentación complementaria, tome solo purés o también sólidos, hacia el noveno mes de vida tendrá interés por coger los alimentos con las manos y experimentar con ellos. Los estrujará, desmenuzará y, si le dejáis, también se los llevará a la boca o hará el intento (no siempre aciertan). 

Poco después, a partir de los doce meses, unos antes que otros pero siempre antes de los años de edad, será capaz de coger la cuchara y hará con ella lo que ve: intentar coger la comida y llevársela a la boca. Lógicamente, fallará a menudo, casi siempre de hecho al principio.

La experimentación como parte del aprendizaje

Teniendo en cuenta que nadie nace aprendido, máxima que puedes aplicar a tu propio aprendizaje -haz memoria y asumirás rápido que es así, y que el peque demanda comer por sí solo, no hay razón alguna para no permitírselo. Ni siquiera la limpieza es una excusa. 

Ya sabemos que cuando lo vean, tus padres, abuelos de la criatura, se tiraran de los pelos y se taparán los ojos porque no pueden soportar que se vaya a tirar medio yogur por encima. Es normal que así sea porque ellos no sabían cuando ejercieron de padres que facilitar que el niño desarrolle su autonomía a medida que lo demande es muy positivo para su desarrollo psicomotor fino -les ayudo mucho a controlar sus manos, las distancias, la coordinación mano-ojo, etcétera- y también para su autoestima, pero en los tiempos que corren ya sí lo sabemos porque el consenso entre los expertos es total al respecto, así que hazte con un babero que le cubra lo mejor posible (o desnudále si es verano) y no te preocupes por tener que limpiar después. 

Además, darles cierta autonomía al comer les ayudará también a aprender a autorregularse porque ellos son los primeros en saber si tienen hambre o no, y si es suficiente o no, así que dejarles que se manchen al comer es parte del aprendizaje de tu hijo y tampoco tiene consecuencias tan graves: merece la pena de llenarse de paciencia durante las comidas primero y de hacer el esfuerzo de limpiar después. 

Rubén

Rubén García Díaz

Papá de dos niñas y periodista, la mejor combinación para que broten dudas, curiosidades, consejos efectivos (también otros que no lo son tanto) y experiencias satisfactorias que compartir en este espacio privilegiado para ello.

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