Di siempre adiós

Por qué no despedirte de tu hijo cuando te vas es una mala idea

Las despedidas de los hijos son un trago amargo que no debemos evitar porque es necesario y positivo para los peques que las afrontemos en vez de evitarlas.

Foto: iStock
Foto: iStock

Las despedidas de los seres queridos suponen pasar un trago amargo. Lo son, evidentemente, cuando son para siempre, pero también cuando son temporales. Y da igual que sean un asta pronto, como cuando nos despedimos de la familia que vive lejos hasta el próximo reencuentro, o un hasta luego, que es lo que ocurre cuando nos separamos de nuestros hijos a diario, en la puerta del cole.

Mencionamos en concreto el ejemplo del cole porque es la despedida que más veces se repite entre los padres y sus pequeños, pero la misma sensación se tiene cuando se quedan un día con los abuelos, por ejemplo. Y eso que sabemos que están en las mejores manos y que se lo van a pasar en grande con ellos. Es inevitable sentirnos, cuanto menos, regular. 

Lo que no podemos hacer, bajo ningún concepto, es evitar el momento despedida. Todavía sucede a menudo que los padres, sobre todo en el cole, se dan la vuelta y salen a toda prisa pensando que sus hijos notaran menos su ausencia así, pero todos los expertos, docentes y psicólogos, coinciden en que esto es un error. “Porque llore, no podemos “dejarle” y salir “corriendo” sin despedirnos para que no lo pase mal. Háblale con tranquilidad, dale un beso y dile lo bien que se lo va a pasar y recuérdale que luego vendrás a por él”, explica el equipo del colegio Arcángel de Madrid. “Es mucho mejor despedirse, aunque llore, a no decirle nada y que descubra, después, que no estás. Es lo que dicen los psicólogos y pedagogos: no decirle que nos marchamos puede ser contraproducente. Genera desconfianza en el niño, que entiende que no puede “fiarse” mucho de mamá a partir de ahora porque de repente desaparece”, añade el neuropsicólogo Álvaro Bilbao

No alargar la despedida

La despedida, por lo tanto, debe existir, aunque tampoco es una buena idea aclararla, tal y como advierten desde el colegio Arcángel: “Alargar la despedida es aumentar una situación que no aporta nada ni al niño ni a ti y se traduce en aumentar la angustia”. 

El término medio es lo ideal, y esto pasa por dedicaros mutuamente un instante, unos segundos al menos, para deciros adiós. Da igual si es en el cole, en una actividad extraescolar o si se quedan con otro ser querido. En este sentido, puede ser interesante y positivo crear una pequeña rutina, como recomienda el equipo de The British School of Barcelona: “A la hora de despedirse, crea una breve rutina de separación que sea especial entre vosotros –un beso, un gesto, una canción– que el niño aprenda a reconocer de forma positiva y reconfortante”, apuntan.  

Cómo decir adiós

El cómo despediros depende exclusivamente de vosotros; no importa que gestos y palabras de cariño utilices, pero hacedlo, de forma serena, tranquila y cariñosa, porque es esencial para transmitirles confianza y demostrarles que les acompañáis incluso cuando no estáis. “Tienen que sentir que les acompañamos y que les dejamos en un lugar de confianza. Y esa seguridad se la vamos a dar nosotros”, afirman desde el colegio Arcángel.  

Conviene incidir en la importancia de que la despedida sea serena y tranquila porque así lo hacen todos los expertos, que recomiendan a los progenitores hacer un pequeño en este momento para no transmitir angustia al pequeño. “Sabes que los niños tienen una sensibilidad especial y van a captar nuestras emociones. Permanece tranquilo y háblale con normalidad y cariño”, recomiendan desde el colegio Arcángel. 

¿Y si me entran ganas de llorar? Pues esta es de las pocas ocasiones en las que es aconsejable hacer un pequeño esfuerzo para contenerlas hasta que ya no estés con tu hijo o hija. Así lo advierte Álvaro Bilbao: ”Si lloras durante la despedida, la cosa puede ser incluso peor; un padre o madre sollozando en el momento de la separación provocarán en el niño más que miedo, terror. No hay nada malo en llorar, pero si mañana te asaltan las lágrimas no las sueltes ni antes, ni durante la despedida. Suéltalas después. Ten por seguro que a tu hijo se lo estarás poniendo mucho más fácil”, concluye. 

Rubén

Rubén García Díaz

Papá de dos niñas y periodista, la mejor combinación para que broten dudas, curiosidades, consejos efectivos (también otros que no lo son tanto) y experiencias satisfactorias que compartir en este espacio privilegiado para ello.

Continúa leyendo