Disfrutar de la crianza

¿Qué es la crianza informada?

En muchas ocasiones hablamos de lo importante que es que cada madre y cada padre deje atrás el sentimiento de culpa y de la necesidad de crear tribu, de respetar la forma de criar y de educar de otros padres y de la necesidad de dejar de juzgarnos constantemente. Esta es la manera de disfrutar de la educación y la crianza de nuestros hijos. Nos vamos a equivocar, pero estar informados es también la mejor manera de sentirnos más seguros.

Siempre hemos escuchado que para la crianza no existen manuales. Que debemos seguir nuestro instinto, que nosotras sabremos lo que debemos hacer… entonces, ¿cómo es que siempre nos sentimos tan inseguras? ¿cómo es que tenemos tantas y tantas dudas sobre lo que tenemos que hacer?

¿A dónde se ha ido ese instinto del que tanto nos hablaron?

En definitiva, criar supone muchísimos retos y entre ellos, la toma de decisiones constante que implica. Y ahí es cuando la mayoría de nosotras lo pasa mal, porque no sabemos qué hacer o dudamos de cada decisión que tomamos. Pero te puedo decir algo que (espero) te ayudará a sentirte mejor:

No existen decisiones buenas o malas, sino decisiones bien tomadas. Siendo madres nos vamos a equivocar, y eso está muy claro. Pero es diferente equivocarnos después de tomar una decisión consciente y teniendo información a equivocarnos al decidir por el “así lo hizo mi madre”, o “así se ha hecho siempre”. 

Y de esa premisa, precisamente, nace la Crianza Informada. Una filosofía que busca ayudarnos a disfrutar de la crianza gracias a cultivar en nosotras la importancia de informarnos, empoderarnos, de alimentar nuestro criterio y de que tomemos decisiones con conciencia. Solo de esta manera logramos sentirnos seguras y ser fieles a lo que queremos para nuestra familia. 

La Crianza Informada nos hace más felices

Nos hace más felices al blindarnos de comentarios de otros, que, sin saber nuestra situación personal, dan consejos indeseados (a la vez que nos hacen sentir inseguras de lo que hacemos). Es una manera de animarnos a conocer con más detalle los procesos evolutivos de nuestros hijos para dejar de agobiarnos con el típico “¿es normal que mi bebé…?”.

Nos incentiva a buscar fuentes de información fiable o asesorarnos con personas especializadas en cada tema para no caer en típicos mitos de la crianza que suelen
confundirnos tanto.

Nos ayuda a romper el patrón de “lo que siempre se ha hecho”, “conmigo lo hicieron y estoy muy bien” para abrir paso a que cada familia emprenda su propio camino de acuerdo a sus preferencias tan, pero tan particulares. Y, aplica para absolutamente cualquier ámbito de la nuestra maternidad. Desde el alimento que decidimos dar a nuestro bebé, si volvemos o no al trabajo, el sitio donde dormirá, quién lo cuidará, cuándo irá al cole… en fin, es una filosofía que nos acompaña a cada paso, a cada reto.

Así que sí, es cierto que para criar no hay manuales, porque ciertamente cada familia es diferente. Pero que no exista un manual “general” no quiere decir que no debamos estudiar, informarnos, asesorarnos. Que no exista manual no puede ser una excusa para no adquirir conocimientos o para repetir lo que otros hacen sin más.

¿Y qué hay del instinto?

El instinto materno y su existencia suele estar en tela de juicio desde hace mucho tiempo. Yo personalmente sí creo que existe, el problema es que le atribuimos virtudes que no le corresponden. Pensamos que nuestro instinto nos va a dirigir como una especie de brújula, entonces confiamos nuestras decisiones en ese instinto abstracto y confuso.

El instinto está, en mi opinión, para hacernos sentir la necesidad innata de proteger y cuidar a nuestras crías. Existe para que no “nos de igual” que llore o que se haga daño. Pero no nos equivoquemos, que el instinto no sabe de factores de prevención del síndrome de muerte súbita del lactante, de manejo de dificultades de la lactancia, de las implicaciones de iniciar la alimentación complementaria antes de tiempo, de las normas de seguridad para viajar en coche con nuestros bebés o de los ritmos madurativos de los niños. Eso nos lo da EL CRITERIO. Un criterio que debemos alimentar con información.

El instinto nos ayuda a querer lo mejor para nuestros hijos, pero la Crianza Informada nos permite dar lo mejor a nuestros hijos. Ser madres no es fácil. Pero la maternidad se hace aún peor (o incluso se sufre) cuando no sabemos nada o estamos inseguras. Cuando tenemos expectativas irreales sobre lo que debe o no hacer nuestro bebé, cuando tenemos miedo. Y no hay mejor antídoto para todos estos males que asumir la Crianza Informada como tuya. Es hora de hacer las cosas diferentes, de que te animes a alcanzar una maternidad feliz, que tendrá obstáculos, donde cometerás errores, pero donde aprenderás y buscarás hacerlo mejor. Una maternidad en la cual genuinamente disfrutes del poder de criar con decisión.

 

Artículo elaborado por Nicole Anidjar, mejor conocida como Mamá Nicole, Odontóloga, Especialista en Lactancia Materna, Consultora de Crianza y creadora de la Crianza Informada. Una madre y profesional con un objetivo claro: hacer que las madres disfruten al máximo la crianza de sus hijos a través del empoderamiento y la seguridad. 

Como resultado de su experiencia personal y profesional creó la filosofía Crianza Informada que pretende ayudar a las madres a empoderarse y asumir una toma de decisiones consciente que resulte en mayor satisfacción parental y, por lo tanto, familias más saludables y felices.

Web: www.mamanicole.com 

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