Rabietas tempranas

Rabietas antes de los dos años: ¿qué motivos las desencadenan?

Decimos que los dos y los tres años son la edad propicia de las rabietas. Pero muchos niños las experimentan antes de los dos años. ¿Por qué puede pasar?

Según los expertos en crianza y psicología infantil, las rabietas encuentran su máximo apogeo entre los dos y los tres años de edad. Sin embargo, al igual que hay niños que siguen experimentándolas después de pasar los tres años, hay otros que comienzan con ellas antes de llegar a los dos. 

Son denominadas rabietas tempranas y muchas familias no entienden por qué se producen si, supuestamente, no es hasta los dos años cuando los niños comienzan el camino hacia la madurez emocional y la autorregulación

Sin embargo, lo que muchos padres desconocen es que el proceso evolutivo comienza en el momento del nacimiento y comienza a ser visibles al año de vida. 

El llanto es su forma de comunicación

Hasta que el bebé adquiere la capacidad de interactuar a través de los gestos o de ciertas palabras torpes, el llanto es su forma de comunicar a sus cuidadores sus necesidades. A través de él comunican cuando tienen hambre, sueño, cuando se encuentran mal o cuando están incómodos. 

Sin embargo, como comentamos, a partir del año de vida, comienza a dar muestras de esa maduración emocional que poco a poco toma rumbo. Empezará a pedir un poco más de autonomía y nos mostrará, además de sus necesidades, sus deseos y sus preferencias. ¿Cómo? A través de las únicas herramientas que sigue teniendo: el llanto, los gritos y la ira.

El lenguaje ayuda a calmar las rabietas

Por norma general, con el desarrollo del lenguaje llega también la calma con el tema de las rabietas. Una vez que los niños saben hablar, ya tienen la capacidad suficiente de comunicar aquello que les está incomodando o aquello que necesitan o quieren sin necesidad de recurrir a la rabia.

Sin embargo, hasta los dos años no será capaz de comunicarse a través de él. “Durante el primer año de vida, el niño busca la fuente de los sonidos y emite sus propios sonidos en forma de balbuceos y arrullos”, explican en la web de la Asociación Española de Pediatría. “A los nueve meses es capaz de decir palabras como mamá y papá aunque no entiendan su significa”, continúan.

“Hacia los dos años el niño ya tiene un vocabulario de entre 20 y 50 palabras, es capaz de señalar las partes de su cuerpo y algunos objetos habituales”, explica la misma fuente.

¿Cómo calmar rabietas en niños de un año?

Por norma general, con el desarrollo del lenguaje llega también la calma con el tema de las rabietas. Una vez que los niños saben hablar, ya tienen la capacidad suficiente de comunicar aquello que les está incomodando o aquello que necesitan o quieren sin necesidad de recurrir a la rabia.

Pero es cierto que las rabietas pueden aparecer antes de que los niños sepan entendernos por medio de lenguaje y sepan expresarse por la misma vía. Así que, aquí van algunos consejos para padres que se han encontrado rabietas en niños de un año:

  • Anticípate antes de que comiencen: este es el único consejo para intentar evitar las rabietas, sobre todo, si el pequeño no tienes las armas suficientes para comunicarse con nosotros a través del lenguaje y de forma calmada. Si sabes que si no duerme la siesta está más irritado que de costumbre, evita hacer cosas que puedan irritarle más esa tarde, por ejemplo.
  • Intenta distraer al niño si ves que algo le ha enfadado: no se trata de darle eso por lo que está gritando o llorando, se trata de alejarlo del foco que le está poniendo de mal humor, intentando que se fije en otra cosa
  • No intentes dar explicaciones que no puede entender: al contrario de lo que ocurre con las rabietas en edad más avanzada, no sirve que intentes que razone de buenas maneras por qué eso está mal. No lo va a entender porque no entenderá lo que estás diciendo.
  • No pierdas los nervios
  • No intentes contener físicamente esa pataleta: ofrece un abrazo, pero si no lo quiere espera a que se calme.

Y, sobre todo, ten mucha paciencia. En niños que comienzan las rabietas de forma tan temprana, suele ser un poco más agotador para los padres porque duran más tiempo. Pero, si sabes llevarlas con paciencia y calma, el niño acabará teniendo muy buena inteligencia emocional.

¡Recuerda que son parte de su proceso madurativo!

Marta Moreno

Marta Moreno

La responsable de la web de Ser Padres está especializada en temas de salud infantil, crianza, embarazo, psicología y educación, desarrollando la mayor parte de su carrera profesional en Ser Padres y otros medios orientados al mundo educativo. Es graduada en Periodismo y en Publicidad y Relaciones Públicas con máster en Marketing Digital, Comunicación y redes sociales.

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