Educación

Regalar a los niños experiencias en lugar de juguetes aumenta su inteligencia y felicidad

Un estudio ha descubierto que el éxito académico de los niños dependía más de su entorno familiar que de los juguetes o dispositivos electrónicos que les daban, ya que demasiados juguetes pueden distraer a los niños.

Desde antes de que nazcan los bebés, muchos padres están pensando en los juguetes que les comprarán para que el niño se entretenga. Al principio, los niños comienzan a curiosear y tocar todo lo que les rodea, por ello los padres les compran cuentos para que vean imágenes de animales, números o colores y comiencen a familiarizarse. A partir de los 3 años es cuando los padres comienzan a comprar mayores juguetes, pero pasar mucho tiempo con ellos puede abrumar y distraer al niño, según un estudio de la Universidad de Oxford.

La investigadora del desarrollo infantil, Clair Lerner, sugiere que cuando los niños reciben una gran cantidad de juguetes y juegos, juegan menos. Demasiados juguetes pueden distraer y abrumar a los niños, llevándolos a perder la concentración necesaria para aprender de esos juguetes. Su investigación mostró que menos y mejores juguetes conducen a un mayor intercambio y cooperación, ambas habilidades valiosas para la vida. Además, demasiados juguetes fomentan un juego más solitario, al tiempo que causan una sensación de sobrecarga improductiva.

En el estudio que ha contado con 3.000 niños de 3 a 5 años, se descubrió que el éxito académico de los niños dependía más de su entorno familiar y de la participación de los padres que de los juguetes o dispositivos electrónicos que se les daban. Aquellos que tenían menos juguetes y no tenían aparatos electrónicos, pero tenían padres que pasaban más tiempo con ellos, obtuvieron mejores resultados en la escuela y en muchas áreas del desarrollo social y emocional, lo que sugiere que la atención de los padres es mejor que cualquier juguete o pantalla.

Los investigadores han descubierto que la gratitud y la generosidad aumentan cuando se brindan experiencias en lugar de objetos. Thomas Gilovich, profesor de psicología en la Universidad de Cornell, realizó muchos estudios durante muchas décadas y descubrió que la felicidad se deriva de experiencias, no de cosas. La felicidad derivada de una experiencia infantil es mucho más significativa que la emoción fugaz de los juguetes debajo del árbol de Navidad. Ofrecer experiencias que impliquen pasar tiempo juntos en lugar de regalar juguetes brinda una alegría mayor y más duradera. Lo importante no es la cantidad de juguetes si no la creación de recuerdos.  

Dieta equilibrada de juego

Además, un estudio realizado por el Grupo de Investigación Cultura Cívica y Políticas Educativas de la Universidad Complutense de Madrid, han defendido la idea del cultivo de una “dieta equilibrada de juego”. Gummer defiende la necesidad de establecer una dieta equilibrada que contemple diversos tipos de juego.

Según la pirámide de Gummer, el tipo de juego que debería ocupar una proporción de tiempo mayor es el juego libre activo y el juego imaginativo. El siguiente nivel en la pirámide está formado por los juegos en equipo, los juegos de mesa y de construcción, la lectura y los juegos creativos. El siguiente nivel de la pirámide está dedicado a actividades o juegos que los niños puedan realizar en solitario. Si bien el juego en interacción con los otros ya sean niños o adultos, es de esencial relevancia, la disposición de tiempos y espacios de juego individual es fundamental.

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