Desarrollo

Les encanta repetir

3 minutos

Pueden pasarse horas haciendo lo mismo. Parece un juego poco creativo pero en realidad es todo lo contrario: los niños descubren cómo funciona el mundo repitiendo. Necesitan las rutinas.

Les encanta repetir

Con tan solo un año, los niños ya pueden jugar a unas cuantas cosas: encajar formas sencillas, apilar piezas, corretear, patear la pelota, arrastrar cochecitos, golpear un tambor, mirar (o más bien romper) cuentos y revistas... Eso sí, su atención sólo es capaz de entretenerse breves momentos en cada juego. ¡Salvo cuando se enfrascan en una actividad repetitiva! ¿Por qué lo hacen?

 

1. Al repetir, los niños descubren un mundo nuevo

A esta edad, los niños se encuentran inmersos en el llamado juego sensomotor. A través de él descubren el mundo físico, sus propiedades y posibilidades: el peso, la dureza, el sonido, la opacidad... Consiste, sobre todo, en tocar, golpear, arrastrar, sacudir, voltear, abrir y cerrar, meter y sacar, arrojar y recuperar, esconder y encontrar...

Disfrutan provocando que ocurran cosas: un sonido, un desplazamiento,una caída, la desaparición de un objeto, su recuperación… Cosas nuevas y sorprendentes para ellos, aunque sean tan conocidas para nosotros. Por eso, aunque no lo parezca a primera vista, este juego es muy creativo.

 

2. Les aporta seguridad

Así pues, los niños aprenden repitiendo. Algo tan sencillo como golpear una cacerola con una cuchara les enseña que, si se choca una cosa con otra, se produce un sonido. Y lo provocan ellos. ¡Qué placer! ¿Cómo no volver a hacerlo?

Cuando se está empezando a vivir, el mundo se rige por el azar y el caos. Las cosas ocurren sin orden ni concierto, sin saber por qué. Pero si siempre que se da un golpe, se produce un ruido, entonces hay algo que el pequeño ya tiene claro: que después de lo uno, siempre viene lo otro. Todo un hallazgo: ha descubierto una ley que funciona. Y va a comprobarla una y otra vez, porque, además le da seguridad.

 

3. Les ayuda a progresar física y psicológicamente

La repetición de actividades motoras tiene varias funciones:

  • Perfecciona el dominio de su cuerpo: con la práctica se consolidan las conexiones cerebrales que proporcionan facilidad y soltura.
  • Le da al niño la satisfacción de ejercitar y comprobar esas habilidades y su progreso, es decir, de sentirse competente. Cuando se centra repetitivamente en una acción o en un objeto, lo que está haciendo es seleccionar, centrarse en algo y así descartar otra serie de estímulos que podrían desbordarle.
  • Les permite asimilar lo que es nuevo para él, convirtiendo lo inédito y extraño en familiar y conocido.

 

4. Les hace perseverantes

Esa capacidad para sobreponerse al fracaso e intentarlo otra vez, supone una capacidad de empeño muy saludable. Significa que el niño es perseverante y resistente al desánimo, y que está dispuesto a aprenderde sus propios errores (por eso se llama aprendizaje por ensayo y error).

 

En estos primeros años, los niños se sienten más seguros si las cosas ocurren de un modo regular y si saben lo que viene después. Por eso, para ayudarles debemos:

  • Utilizar las mismas acciones y palabras para acostarlos, para levantarlos, para el baño y la comida y hacerlo todo en el mismo orden y a la misma hora hace que el mundo sea más previsible, ordenado y sencillo.
  • Seguir un orden en las actividades previas a acostarlos (baño, cena, lavado de dientes, pis, pijama, cuento o canción, despedida del muñeco y del osito, beso de buenas noches...), les ayuda en la transición a la oscuridad y al sueño.
  • Las rutinas de cada día les ayudan a estructurar el tiempo, a hacer que todo sea menos estresante y agotador. Cuando hay que introducir cambios, conviene avisarles con antelación y no extrañarnos si observamos alguna pequeña alteración de humor, nerviosismo o irritabilidad.
  • Cada niño tiene pequeñas manías y rituales que conviene respetar.

 

 

Etiquetas: 1 año, aprendizaje, desarrollo infantil, juegos, rutinas infantiles

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