Aprende a detectarlas

Señales inequívocas de que tu hijo está muerto de sueño

Estas son algunas de las muestras inequívocas de que ha llegado la hora, o se ha pasado hace rato, de irse a descansar porque el depósito de gasolina está en la reserva.

Foto: iStock
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Hay señales inequívocas en los niños pequeños de que su depósito de gasolina particular ha entrado en la reserva. Es esa fase en la que podemos decir que “está pasado de vueltas” porque su ventana de sueño se ha convertido en una terraza de ático.

Conviene, por su salud y por la vuestra también, adelantarse a este momento, o por lo menos cortarlo rápidamente para intentar que el peque descanse, y para ello no hay nada más eficaz que conocer cuáles son esos gestos y actitudes que indican que debemos priorizar su descanso, calmándole primero en caso de que esté irritado para que se pueda ir a dormir y concilie el sueño. Estas son las más comunes:

Cambios bruscos de comportamiento

En los bebés, se muestran nerviosos e inquietos, y a menudo molestos también. Lo expresan con gestos bruscos y llantos. Los peques de dos años en adelante suelen expresar el cansancio en forma de rabieta y en los más mayores, la irritabilidad producto del sueño aparece de repente y sin aparente motivo para un cambio de conducta tan brusco. Al buscar los motivos de por qué están así, ten en cuenta la posibilidad de que sea el sueño el culpable.

Se frota los ojos y se toca las orejas

Entre los gestos más característicos de los niños que tienen sueño, bostezos aparte, hay dos que son señales inequívocas. Una quizá un poco menos porque puede pasar más desapercibida: que se toque mucho las orejas tirándose de ellas y acariciando el lóbulo -o que se las toque a un adulto de confianza-. Pero la otra es evidente, clama al cielo: frotarse los ojos hasta desgastarlos. Si lo hace, os está pidiendo a gritos que le llevéis a la cama.

Quejidos y llantos

Aunque son más habituales en los bebés, los niños también pueden llorar por sueño. Quizá no a moco tendido salvo que suceda algo que lo acentúe o simplemente estén exhaustos y lo expresen así, pero sí que lloriqueen sin motivo aparente o que se quejen por todo con el típico quejido acompañado de cambio de gesto en la cara que expresa su malestar o disconformidad. Puede ser que sea simplemente por sueño esa actitud.

Sobreactividad

Esta señal es muy curiosa porque tiende a confundir a los adultos sin experiencia con la paternidad y la maternidad. Son las diez de la noche en adelante y ven al niño correr, bailar o saltar como si se acabara de levantar y se piensan que está como una rosa cuando en realidad la sobreactividad es fruto del cansancio y del sueño. Muchas veces, además, esto lo hacen después de haber tenido un bajonazo fruto de su ventana habitual de sueño. 

Dificultad para enfocar

Los parpadeos continuos y la dificultad para enfocar es un gesto inequívoco de cansancio en los niños que habitualmente no tienen este tipo de problemas para ver bien. En algunas ocasiones, es posible incluso que los ojos se descoordinen y cada uno apunte en una dirección en momentos puntuales. Si es así, obsérvalo porque podría estar relacionado con un problema de visión más allá del sueño, pero es habitual que les pase más a menudo cuando están cansados.

Se arquea

Incluso cuando le coges para intentar calmarle o hacerle más llevadero el bajonazo por sueño -por ejemplo, en un paseo nocturno de vuelta a casa-, si el niño se arquea y se tensa, es probable que se deba al sueño. Simplemente está molesto porque necesita descansar y lo expresa, entre otras maneras, con este tipo de gestos físicos bruscos.

No quiere comer

Puede sentarse a la mesa con ganas, motivado, proclive a comer, y que al sentarse le venga todo el sueño de golpe por la bajada de actividad y decida que no quiere comer. En vez de enfadaros diciéndole que hacía cinco minutos bien que estaba saltando y corriendo, sed comprensivos y entended que, simplemente, se le ha acabado la batería de golpe. En este caso, lo que necesita el pequeño es dormir.

Está más torpe de lo habitual

Si se tropieza mucho, se cae incluso, ya no solo al correr sino al andar o al ir a sentarse no atina con el centro de la silla, el sueño tiene la mayor parte de las papeletas de ser el culpable. Esto tiene que ver tanto con el cansancio físico como con el cansancio de su vista, que ya no atina a enfocar en condiciones.
 

Rubén

Rubén García Díaz

Papá de dos niñas y periodista, la mejor combinación para que broten dudas, curiosidades, consejos efectivos (también otros que no lo son tanto) y experiencias satisfactorias que compartir en este espacio privilegiado para ello.

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