Educación del niño

Si llora no lo calmes, para calmarse necesita llorar

¿Qué debemos hacer realmente cuando nuestro hijo llora? Independientemente de la edad que tenga, para que se calme, es imprescindible que llore.

Recuerdo una vez en una de mis charlas que había una madre meciendo a su bebé, éste lloraba, acababa de comer y seguramente estaría incómodo, la madre quería estar en la charla, pero al mismo tiempo que su bebé se calmara y lo meció tanto y tan rápido que el bebé acabó vomitando.

Si llora no lo calmes
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Ese bebé necesitaba calma para calmarse, no que lo calmaran. También me ha tocado observar muchas veces niños en un parque que acuden a su cuidador principal llorando y reciben un interrogatorio “¿qué te ha pasado?”, “¿dónde te duele?” “¿si me lo dices llorando no te entiendo?”, “deja de llorar para que sepa donde te duele” etc. Si lo piensas bien, solamente necesita llorar, más bien necesita “llorarte a ti”, expresarte que se ha caído, que se ha asustado y que junto a ti logrará calmarse.

Por eso mi propuesta es, si tu hijo llora, no lo calmes de inmediato porque precisamente porque llora y te llora consigue calmarse, pero por supuesto, esto no significa que lo ignores y que esperes a que se le pase sin ningún tipo de atención, sino que sepas estar a su lado mientras se le pasa, a veces es suficiente.  Te ven y ya con eso se calman, no siempre necesitan que hagas algo como si llorar fuera algo malo, porque muchas veces calmar es reprimir emociones y permitir expresarlas es darles una salida saludable. Si te lloran, se calman, si les calmas de inmediato pueden aprender a no llorar, no siempre a regularse.

No le ignores cuando llora, pero tampoco le des demasiada atención

Espero lograr explicarme bien porque realmente es importante entender que cuando un niño llora lo que necesita es llorar, sentir que tiene permiso para hacerlo y que cuando llora en realidad no pasa nada malo porque todo sigue en calma.

Yo recuerdo que cuando mis hijos eran pequeños y se caían, acudían a mí, dejaban sus lágrimas en mi camiseta, a veces algún que otro moco y sin mayor drama se marchaban a jugar, agradecían tener un lugar seguro donde calmarse, pero en realidad yo no hacía mucho, ofrecía mi cuerpo, mis brazos o mi mirada comprensiva y a veces era suficiente.

No hacer nada extraordinario a veces es más que suficiente porque transmitimos calma y normalizamos la situación, estaba jugando, se ha hecho daño, llora para canalizar el miedo que ha vivido y una vez que se le ha pasado el disgusto observa que no se ha hecho daño y sigue jugando, un proceso maravilloso.

No le adviertas que si se hace daño por no hacerte caso no contará contigo

Qué hacer cuando el niño llora
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Los niños necesitan más límites que advertencias, por poner un ejemplo sencillo, si le indicas a tu hijo que se baje de un muro alto al que se ha subido para jugar y no te hace caso porque su deseo de explorar es mayor que su capacidad para renunciar a un momento placentero, es posible que la siguiente advertencia vaya con una amenaza “si no te bajas nos vamos a casa” y si sigue sin hacer caso puede que sumes una posible consecuencia negativa “si te caes y te haces daño, no me vengas llorando”.

En realidad estás deseando que esto no suceda, pero arriesgas cuando lo que necesita es un límite claro, “no quiero que juegues ahí, baja por favor…” y si no te hace caso, como lo importante es que juegue en condiciones de seguridad y no tanto que te obedezca, procedes a bajarlo tú aunque ahora te toque acompañar una rabieta o una frustración. Lo que no puedes permitirte es negarle tu atención por no haberte obedecido porque los niños tienen que ser protegidos por nosotros independientemente de su respuesta.

¿Qué le ayuda que hagas cuando llora?

  1. Dependerá mucho del tipo de llanto, edad, temperamento y circunstancias, pero si llora porque todavía no tiene mucho lenguaje e intenta comunicar algo, si te pide agua llorando es mejor darle lo que pide que ponerle como condición que deje de llorar para atenderle. Dile “toma agua que veo que tienes sed”,  lo primero es cubrir su necesidad y luego le ayudas a ser consciente del motivo de su llanto, “querías agua y yo no te estaba entendiendo, ¿verdad?”
  2. Cuando llora necesita sentir que nada malo pasa, le atendemos con la misma naturalidad con la que respondemos cuando no llora porque a no ser que sea una urgencia, si llorar es bueno y saludable, ¿por qué responder como si no lo fuera?
  3. Espera a que se calme, no le metas prisa para que lo haga, si no le entiendes cuando te habla llorando, espera a que se calme en lugar de decirle “no te entiendo cuando lloras” porque a veces interrumpimos el llanto por lo molesto que es y no tanto porque realmente tengamos necesidad de entenderles.

Y finalmente como es bueno llorar también es bueno que nos vean llorar, tanto a su madre como a su padre, no sufren si nos ven llorar, precisamente porque el mensaje que queremos transmitir es “llorar es bueno para las personas”, necesitan ver personas llorando, es más, cuando nos ven llorar se activan sus neuronas espejo y podemos sentir cómo su empatía se pone en marcha y nos abrazan. Los niños son maravillosos, trátalos de tal forma que se sientan así.

Leticia Garcés

Leticia Garcés

Pedagoga. En 2010 fundó Padres Formados, desde donde imparte cursos de  formación a familias y profesionales en temas relacionados con la Educación Emocional y la Parentalidad Positiva tanto presencial como online, a nivel nacional e internacional (Colombia y México).

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