Síndrome de Wendy

Síndrome de Wendy en la maternidad: cuando te olvidas de ti misma para satisfacer las necesidades de tu hijo

Toda madre y todo padre, por instinto, satisface las necesidades de sus hijos, en la medida en la que pueden. Pero, todo en extremo es malo. El conocido como ‘Síndrome de Wendy’ afecta a las personas cuyo sentido vital es satisfacer a los demás, olvidándose de sí mismos. Y es algo bastante común en la maternidad.

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Fuente: YouTube

Existen estudios científicos que han demostrado que el cerebro de la mujer y del hombre cambia con la maternidad y la paternidad. Uno de investigadores de la Universidad Autónoma de Madrid, por ejemplo, demostró que regiones del cerebro encargadas de las relaciones sociales se activan cuando la mujer observa a su bebé, de manera que probablemente los cambios corresponden a una especialización del cerebro para encarar los retos que supone la maternidad.

Sin estudios científicos de por medio, está claro que cuando una mujer o un hombre se convierten en padres sus necesidades y sus prioridades cambian para intentar cuidar lo mejor que sepan al pequeño que acaba de llegar al mundo.

Sin embargo, esa sobreprotección y esos cuidados en todos los niveles pueden no ser tan bueno si se llevan a cualquiera de los dos extremos. Por un lado, podemos asistir a una falta de motivación para sacar adelante al bebé pero, por otro, es habitual ver a madres y padres que se olvidan de sí mismos para centrarse en satisfacer las necesidades de sus hijos o, incluso, de su pareja u otros familiares.

Este último extremo tiene un nombre; se conoce como ‘Síndrome de Wendy’ y afecta a aquellas personas que, en maternidad o fuera de ella, se hacen cargo de los demás a costa de dejar de hacerse cargo de sigo mismas. Este síndrome, que debe su nombre al personaje de Peter Pan (que cumplía un poco con los parámetros), lo sufre quien necesita cuidar a alguien para afirmar su identidad.

“La necesidad constante de agradar y no decepcionar acaba agotando a estas personas. Este miedo al rechazo se hará patente en cualquier conflicto familiar haciendo que la persona que sufre este síndrome se sienta mal y se acabe disculpando por cualquier acto, independientemente de que tenga razón o no”, nos cuenta Amalia Juárez, psicoterapeuta en Psicólogos Pozuelo.

Un síndrome marcado por la educación en la infancia

Una de las principales causas de sufrir este Síndrome reside en la infancia de la persona que lo sufre, además de en algunos rasgos de la personalidad (como la necesidad de llegar a todo). “La educación que haya recibido esa persona en la infancia puede marcar el sufrimiento del Síndrome”, afirma Amalia.

En sus palabras, “a veces tendemos a no querer repetir con nuestros hijos lo que hemos vivido en la infancia, pero en otras ocasiones tendemos a repetir esos patrones”. Por ejemplo, es un síndrome que puede darse en personas que, por diferentes circunstancias, han tenido que hacerse cargo de sus hermanos pequeños, adoptando el rol de cuidadores y asumiendo todos los deberes. “En el momento en que ya no se sienten necesarios, pueden tener miedo al rechazo por parte de otros miembros de la familia”.

En relación a esto cabe añadir que es un síndrome más frecuente en mujeres: “En nuestra sociedad, por cuestiones de educación, es la mujer la que suele asumir el rol de cuidadora sacrificada que hace de todo por su pareja, sus hijos, sus padres…; incluso aquello que no le corresponde”, cuenta la psicóloga a Ser Padres. Este sacrificio propio unido a la creencia de ser indispensable para los demás puede llevarle a sentir miedo al rechazo.

Los factores que pueden indicar que una persona está sufriendo Síndrome de Wendy pasan por:

  • Renunciar a sus propias necesidades para satisfacer las de los hijos y la pareja
  • No ser capaz de relegar tareas en el resto de la familia
  • Evitar cualquier frustración de los hijos haciendo cualquier cosa por ellos
  • Permisividad excesiva sin poner límites sanos

De madres Wendy, niños Peter Pan

Obviamente, el síndrome no solo lo sufre la madre o el padre, sino que acaba afectando al desarrollo de los niños. De hecho, las consecuencias podrían vivirse en su etapa adulta. “Las madres Wendy impiden que sus hijos desarrollen la autonomía necesaria en la vida adulta y, por tanto, se convierten en un perfil Peter Pan”.

El Síndrome de Peter Pan, metafóricamente hablando, correspondería a esas personas que viven atrapados en el ‘Nunca Jamás’, que se niegan a crecer de alguna manera. Así, suelen ser personas inmaduras en aspectos psicológicos y sociales: se caracterizan por ser narcisistas, que evitan tomar decisiones importantes, que no acatan normas sociales y que no tienen el suficiente control emocional.

Marta Moreno

Marta Moreno

Como dijo Nelson Mandela “la educación es el arma más poderosa que existe para salvar el mundo”. ¿Qué tal si educamos desde el respeto, el amor y en familia?

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