¿Qué implica?

Todo lo que debes tener en cuenta para decidir si poner pendientes a tu hija

Profundizamos en formato pregunta respuesta a los factores que te ayudarán a posicionarte al respecto de esta encrucijada por la que todos los padres con hijas pasan, incluso aquellos que tienen clarísima su postura.

Foto: iStock
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El mundo de la maternidad/paternidad está lleno de terrenos pantanosos, lo decimos a menudo porque es inevitable toparnos con ellos en este bonito y exigente camino. No hay puentes además para cruzarlos, toca meter los dos pies de lleno en ellos.

Algunas cuestiones son más trascendentes que otros porque no tienen vuelta atrás o porque las consecuencias tienen un alcance mayor y otras adquieren más peso a nivel moral porque te generan debates contigo mismo en los que no es fácil posicionarse. Vas a entender rápido a dónde queremos llegar con el ejemplo protagonista de esta pieza: poner pendientes o no a tu hija

Cada vez son más las familias que se decantan por el no ya que prefieren esperar a que sean mayores sus hijas pequeñas y decidan por sí mismas si los quieren llevar o no, pero siguen siendo mayoría los padres que, por lo menos, se plantean la cuestión antes de tomar una posición al respecto, algo que hacen no siempre convencidos al 100% -así es la crianza, que a veces no queda más remedio que mojarse sin estar completamente seguro-.

Nosotros no podemos tomar esta decisión por vosotros; nadie puede hacerlo. Pero lo que sí podemos hacer es recordaros punto por punto todos los factores que debéis tener en cuenta si os planteáis ponerle pendientes a vuestra hija o hijo pequeño. Profundizamos en ellos en formato pregunta respuesta:

¿Son necearios?

La respuesta a esta cuestión es muy sencilla: los pendientes no son necesarios desde ningún punto de vista, ni siquiera del estético. Otra cosa muy distinta es vuestro gusto personal, que es un concepto muy alejado del de necesidad. 

¿Le dolerá?

Para llevar pendientes es necesario hacer sendos orificios en las orejas y este proceso es doloroso. Es verdad que se puede calmar el dolor y la ansiedad rápidamente, pero no hay que engañarse: en el momento les dolerá. Sí es cierto que de pequeños, si toman el pecho, es todavía más fácil que se olviden de ello porque es un analgésico muy eficaz. 

¿Existen contraindicaciones?

En la actualidad no hay apenas casos en los que se complique la herida que se produce en el lóbulo de la oreja al perforarla para poner un pendiente, pero esto no quita para que exista cierto riesgo de infección o de producir molestias a la pequeña si no cicatriza bien. 

Dicho de otro modo, hay más riesgo que si no les hacemos los orificios. Parece evidente pero comparar ambos contextos es el mejor termómetro para poder valorar esta parte del debate. 

En cualquier caso, es muy importante esperar unas semanas para perforar las orejas de las niñas y niños. Por lo menos cuatro. Así garantizamos que su sistema inmune está ya lo suficientemente fortalecido para blindar al cuerpo de posibles infecciones a través de la herida que se produce en la oreja cuando se perfora para un pendiente. 

¿Puede dar alergia?

No es lo normal, igual que no lo es que se infecte la herida, pero es un riesgo real que se puede dar y hay que tenerlo en cuenta como tal. De todos modos, la utilización masiva de metales nobles e hipoalergénicos ha hecho que disminuya muchísimo el riesgo de sufrir una reacción alérgica.

¿Dónde y con qué método se los pongo?

Perforar el lóbulo de la oreja es una técnica sencilla de ejecutar pero no por ello puede hacerlo cualquiera. Deben ser médicos, enfermeros o farmacéuticos quienes lo hagan porque tienen la destreza adecuada para ello. Y también la experiencia de hacérselo a bebés y niños pequeños. Además, confiar en ellos es la mejor forma de garantizar que se cumplen las condiciones de esterilidad y limpieza necesarias para perforar las orejitas de vuestra pequeña en caso de que  decidáis ponerla pendientes. 

En cuanto a las técnicas, la más utilizada es la pistola pero también se pueden perforar con aguja. A ambos métodos se ha unido un tercero recientemente que consiste en la utilización de dispositivos silenciosos para evitar aumentar el nivel de estrés en los peques. 

¿Debo hacerlo?

He aquí la pregunta del millón, esa en la que nosotros poco podemos ayudarte. El debate moral ante cuestiones así es necesario y es saludable porque nos permite replantearnos muchas cuestiones, pero la decisión es muy personal. 

Si priorizas tu gusto sobre su cuerpo, si quieres hacérselo porque crees que le dolerá menos, si de mayor le gustará llevarlos o no, por qué no dudamos nada en el caso de ponérselos a los niños… Se puede afrontar este debate desde muchos ángulos, pero insistimos en que no podemos darle respuesta. Solo tú puedes hacerlo en base a lo que pienses al respecto

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