Las temidas rabietas

Tiene una rabieta: ¿cómo ayudo a mi hijo a calmarse?

Tenemos un detector para saber que está a punto de producirse: aquí llega, la temida rabieta. ¿Qué podemos hacer para ayudar al niño a que se calme? Esta es una de las grandes preguntas que muchos padres se hacen. Analizamos qué son las rabietas y damos recursos para ayudar a los peques a gestionarlas.

Rabia, impotencia y desesperación son algunos de los sentimientos y emociones que sienten muchas mamás, papás y educadores cuando tienen un niño que no es capaz de controlarse, pierde el control y entra en cólera, se diga lo que se diga y se haga lo que se haga.

En psicología infantil la falta de control, impulsividad, rabietas, ansiedad y bajo nivel de frustración son algunos de los síntomas más típicos con los que nos encontramos en la consulta.

¿A qué se deben la rabia y la frustración?

Las rabietas y la frustración se deben normalmente a una falta de gestión emocional por parte de los niños y padres, y por otro lado, por la sociedad estresada en la cual vivimos. Nos rodean miles de estímulos, los cuales nos invitan a tomar decisiones rápidas, a tomar decisiones sin pensar, simplemente por el hecho de recibir a cambio algo que nos dará un placer inmediato.

¿Por qué les cuesta tanto manejar la frustración?

El lóbulo frontal es una de las partes principales del cerebro responsable en la gestión de las emociones, y no madura hasta los dieciocho o veinte años, por lo que es normal que los niños tengan más dificultades en esta gestión.

¿Podemos enseñarles a no frustrarse tanto y a controlar la rabia?

Por supuesto, ya que no es un aspecto innato sino un aprendizaje. Para ello es importante tener los siguientes puntos presentes:

- Aprender a identificar las emociones: es indispensable que el primer paso sea identificar qué emoción tiene el niño en cada momento.

- Prestar escucha activa: es una escucha atenta, respetando los tiempos y empatizando.

- Aprender a gestionar las emociones: podemos utilizar el ejercicio del semáforo. Donde se tiene en cuenta lo siguiente: 

  • Luz Roja: ALTO, tranquilízate y piensa antes de actuar. 
  • Luz Amarilla: PIENSA soluciones o alternativas y sus consecuencias.
  • Luz Verde: ADELANTE y pon en práctica la mejor solución. 

- Aprender a calmarse: es importantísimo que los pequeños aprendan a relajarse, para ello podéis realizar con ellos los siguientes ejercicios para que después los practiquen con frecuencia:

  • Ejercicio del peluche o globo: enseñar al niño a sentir su abdomen como un gran globo que se infla y desinfla al respirar. En cada inhalación su tripa se inflará y en cada exhalación se desinflará. Puede hacerse también con un peluche en su abdomen, y tiene que prestar su atención en cómo sube y baja ese peluche mientras respira. Esta consciencia corporal unida a la respiración le proporcionará calma mental.
  • Mindfulness: está demostrado científicamente que la práctica de mindfulness ayuda a mejorar la atención, la concentración y la relajación.

- Los padres son el ejemplo y modelo que imitan los niños: es importante no olvidarnos de este aspecto. Los padres somos el espejo de los niños, aprenderán de nuestra conducta, por lo que debemos cuidarla. Somos la herramienta más eficaz para modelar el autocontrol en nuestros hijos. Más allá de cualquier técnica que pongamos en práctica para ayudarlos a calmarse, la forma más efectiva y eficiente de lograrlo es a través del propio ejercicio y autocontrol emocional.

- Enseña a buscar soluciones a los problemas: muchas veces los niños no son capaces de calmarse porque no encuentran una solución. La capacidad de resolver problemas también está vinculada al lóbulo frontal, por lo que, como en la gestión de las emociones, hasta una determinada edad no estará maduro para hacerlo de manera natural, pero mientras llega ese momento somos los padres los que podemos ir ayudando a nuestros hijos a calmarse y a buscar diversas opciones ante las situaciones que les alteran, incomodan o enfadan.

Artículo elaborado por Natalia Martín de la Huerga, psicoterapeuta y neuropsicóloga en www.nataliamartinpsicologia.com

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