El valor de las cosas

Todo lo que debes evitar si no quieres que tus hijos sean consumistas

No hay mejor manera de limitar el deseo consumista en los peques que dar ejemplo, pero también se pueden aplicar hábitos familiares concretos.

La preocupación de los padres y madres porque su hijo o hija no se convierta en una persona consumista es común en muchos de ellos. Evitarlo es una de las tareas más complicadas que existen en la crianza por los numerosos estímulos que tienen a su alrededor y por la cantidad de agentes externos que se deben controlar para conseguirlo: abuelos, anuncios, tíos, amigos a los que ven lo que tienen, etcétera.

Frases como “los abuelos están para malcriar” o “en su cumpleaños lo que quiera” son más habituales de lo que parece en el ámbito familiar. Y eso por no hablar de la Navidad, donde parece que hay licencia para todo. Por eso, lo primero que tenemos que hacer para evitar, o más bien limitar, el deseo consumista en nuestros hijos y hijas es “predicar con el ejemplo”, señala Elisa Molina, maestra de educación infantil y coach familiar, divulgadora en Educar en Calma. 

Molina señala que esto es todavía más importante durante las vacaciones. “Pasamos más tiempo juntos y acabamos sin ideas para entretener a los peques de casa”, dice. “En muchas ocasiones, sin darnos cuenta o desde la mejor de nuestras intenciones, realizamos acciones y compras que contradicen un poco los valores que queremos inculcarles”, añade Molina. 

En opinión de la profesora, “tenemos una gran responsabilidad como padres y es enseñarles a gestionar esa frustración de no poder tener todo lo que se quiere y valorar el esfuerzo, tiempo, dinero y valor de cada cosa que entra en casa”, y concluye que “ni nuestros hijos ni nosotros necesitamos tantas cosas como nos empeñamos en creer que nos hacen falta y la raíz de un niño consumista, somos los padres”. 

En este sentido, Silvia Álava, doctora en Psicología por y especialista en psicología educativa, señala que “es importante que hagamos entender a nuestro hijo o hija que, él o ella no es menos (ni tiene menos valor) porque tenga menos juguetes que alguno de sus amigos o compañeros”. Álava aconseja que les insistamos en “explicarles que, como personas, todos tenemos el mismo valor; no es más el que tiene más juguetes”.

Consejos concretos

Además de dar ejemplo valorando lo que tenemos y no comprando en exceso ni de forma compulsiva, hay otros hábitos que se pueden implantar en casa para limitar el consumismo. Son los siguientes:

  • Dar una segunda vida a juguetes viejos o deteriorados. Dad rienda suelta a vuestra creatividad en familia y pensad cómo aprovecharlos un poquito más.
  • Solidaridad. Instaurar el hábito familiar de llevar juguetes a asociaciones y organismos que los recojan para niños y niñas que no tengan la suerte de vuestros peques. Hacedles partícipes del motivo y de todo el proceso, que os animamos a hacer cuando se acerque su cumple o la Navidad, por ejemplo.
  • Pensar en sus hermanos. Si los tiene, cuando llegue la hora de hacer la carta a Papá Noel o los Reyes Magos, proponedles incluir un deseo para sus hermanos o hermanas. Y si no los tiene, para su papás o sus abuelos. La clave es que no solo piensen en ellos mismos.
  • Poner límites de regalos. Si se quiere, se puede. Esto se puede hacer en Navidad con los peques al hacer la lista de deseos pero también con la familia y amigos cuando llega el cumpleaños de vuestros hijos e hijas o un día especial; por ejemplo, la comunión. Deberéis ser constantes e inflexibles a la hora de dar el mensaje a estos últimos porque habrá quien no lo comparta ni lo entienda.
Rubén

Rubén García Díaz

Papá de dos niñas y periodista, la mejor combinación para que broten dudas, curiosidades, consejos efectivos (también otros que no lo son tanto) y experiencias satisfactorias que compartir en este espacio privilegiado para ello.

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