Vacaciones en familia

Unos días en casa de los abuelos

¿Podemos dejar a un niño de uno o dos años con los abuelos unos días? Sí, si lo preparamos bien. Te damos las claves para que tu hijo, los abuelos y papá y mamá disfrutéis de la experiencia.

Unos días en casa de los abuelos

Si queréis hacer una escapadita solos y necesitáis que alguien de confianza se quede con el niño, los abuelos son una buena opción, si no la mejor.

Eso sí, siempre que ellos quieran de verdad quedarse con su nieto y estén en buenas condiciones físicas y de salud. Los niños pequeños reclaman mucha energía de sus cuidadores.

Preparativos

  • Todo será más fácil si los abuelos se relacionan frecuentemente con el niño durante todo el año.
  • Si los abuelos viven en otra ciudad o el contacto es menos frecuente, convendría probar antes de dejar al niño con ellos tanto tiempo. Podemos hacer un ensayo un fin de semana, o buscar más tiempo en su compañía desde unas semanas antes. También podemos empezar las vacaciones toda la familia juntos y, pasados unos días, marcharnos.

¿En nuestra casa o en la de los abuelos?

  • La situación ideal es que los abuelos se desplacen a la casa de los padres, para que el niño no tenga que sumar al cambio de cuidadores un cambio de entorno. Un niño de uno o dos años se sentirá más seguro en su propia casa.
  • Si el niño ha de desplazarse a casa de los abuelos debe llevarse su objeto de consuelo, su peluche o juguete preferido, incluso su cuna si aún duerme en ella, ya que a esta edad sienten los objetos familiares como una prolongación de sí mismos.

¿Cada cuánto llamamos?

  • Es una buena medida telefonear a diario, pero nada de llamar varias veces al día.
  • Los padres debemos estar siempre localizables y facilitar el teléfono donde se nos puede encontrar.

¿Qué documentación necesitarán?

  • Debemos entregar a los abuelos la tarjeta sanitaria del niño y su cartilla de vacunación, y averiguar cuál es el servicio pediátrico y de urgencias más cercano a su domicilio.
  • Puede ser útil dar a los abuelos por escrito los horarios y hábitos del niño de comida, sueño y aseo, así como pequeñas manías del pequeño y trucos para tratar con ellas.

¿Y si el niño no se adapta a la separación?

  • Los padres han de contar con la posibilidad de que las cosas se compliquen, que el niño no se adapte y tengan que interrumpir su escapada y regresar junto a su hijo.
  • Con niños tan pequeños, no conviene que los padres viajemos muy lejos ni por mucho tiempo. Sin embargo, no se trata de salir corriendo a la primera noticia de que el niño lloró o preguntó por papá y mamá. Que en algún momento muestre inquietud o nos eche de menos, que llore (¿y qué niño no llora con un año?) no es motivo para ponerse en lo peor. Hay que confiar en que los abuelos sabrán confortarle.

 

 

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