Jornada continua en los colegios

La jornada continua en los colegios se va extendiendo en educación infantil y primaria. Las opiniones de expertos y padres están divididas: algunos defienden que el horario continuo permite un uso más racional del tiempo, otros lo consideran un método para recortar gastos incompatible con los horarios laborales de los padres. Y tú, ¿qué opinas?

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¿Jornada continua o jornada partida?

La jornada continua (es decir, clases hasta las 2 de la tarde, con un recreo) ha desbancado a la jornada partida (en la que se hace una parada para comer y los niños vuelven después a clase) en los colegios públicos españoles por primera vez en este curso. Si en 2009 el 47% de los colegios españoles de infantil y primaria tenía jornada continua, en 2013 ya son el 62%, según datos publicados por la cadena SER. De hecho, en el curso 2012-2013 solo cinco de las diecisiete comunidades (Cataluña, Euskadi, Navarra, Aragón y Comunidad Valenciana) han mantenido la jornada partida.

Algunas comunidades, como la de Madrid, han modificado la normativa para facilitar la implantación de la jornada continua en los colegios. Ahora ya no se exige un plan que garantice las actividades extraescolares, aunque se mantiene el requisito de que voten como mínimo dos tercios del censo de padres y madres y que, lo hagan a favor dos tercios de ellos. Las votaciones en los colegios españoles sobre este punto son habitualmente fuente de polémica y conflictos. El abandono de la jornada partida se está dando sobre todo en los colegios públicos: los colegios concertados y privados la mantienen.

La mayoría de los estudios que se han hecho en España sobre las consecuencias de la jornada continua y la partida para los estudiantes y los colegios están basados en encuestas, por lo que sus resultados no son concluyentes. Pero los argumentos a favor y en contra son, en líneas generales, estos:

Argumentos a favor de la jornada continua:

  • Los estudiantes rinden más y mantienen mejor la atención con la jornada continua. Cuando mejor se rinde es a primera hora de la mañana.
  • Los niños quedan liberados del colegio a mediodía y disponen de toda la tarde para actividades extraescolares, para jugar y para estar con su familia.
  • La comida de casa es más saludable que la de los comedores escolares.
  • Los colegios están obligados a permanecer abiertos para los alumnos también por la tarde (con actividades extraescolares etc), por lo que los padres que quieran dejar a sus hijos en horario ampliado pueden seguir haciéndolo.
  • Los profesores podrían dedicar las tardes a atender a los padres y a formación, al concentrar la docencia en las horas de la mañana.
  • Es más cómoda para las familias en las que alguno de los padres no trabaja o dispone de reducción de jornada, puesto que no hay que hacer dos viajes de ida y vuelta al colegio, sino uno al día.
  • Al haberse reducido las becas de comedor, muchos padres ya no pueden permitirse dejar a comer a sus hijos en el colegio.

 

Argumentos en contra de la jornada continua

  • El rendimiento escolar de los niños no es mejor que con la jornada partida. De hecho, los índices más altos de atención y rendimiento se dan por la tarde, a la hora a la que normalmente los niños están en actividades extraescolares, y no a primera hora de la mañana.
  • El tiempo que los niños pasan por la tarde fuera del colegio es de calidad solo si se dan ciertas condiciones previas en la familia, como un nivel alto de motivación y tiempo para estar con los niños. En caso de que los dos padres trabajen, es más fácil que se den situaciones de “niños con llave”.Y muchos niños terminan pasando la tarde viendo la tele o jugando con el ordenador.
  • En familias con recursos escasos, el menú de los niños puede empobrecerse, ya que los menús escolares están obligados a ser “nutricionalmente correctos”.
  • Implantar la jornada continua es una forma de reducir las becas de comedor.
  • En los centros en los que se ha implantado la jornada continua los servicios de comedor se deterioran, porque disminuye el número de alumnos que se quedan a comer y baja la rentabilidad para las empresas proveedoras de este servicio.
  • Las actividades extraescolares se resienten: como hay menos niños, disminuye la calidad y la cantidad de oferta.
  • La jornada continua es incompatible con las jornadas laborales de los padres y puede obligar a muchos padres (y, sobre todo, madres) a trabajar con reducciones de jornada o dedicar un gasto extra a cuidadores.
  • La jornada continua supone menos gastos para las instituciones educativas y más para los padres. Es, por tanto, una forma de recorte encubierta.

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