El desarrollo de la lateralidad: ¿el zurdo nace o se hace?

Lateralidad: ¿es zurdo o diestro?¿A partir de qué edad lo podemos saber?

¿Cómo se sabe si un niño es zurdo o diestro? ¿Desde qué edad se sabe? ¿Si un niño de 2 años aparentemente es diestro debe fomentar el uso de la izquierda? La psicóloga Lalu Gómez nos explica todas esta cuestiones.

05:38

En la etapa 0 a 6 es fundamental desarrollar la globalidad, tu hijo necesita ser estimulado, manipular y experimentar con las dos mitades de su cuerpo.

El desarrollo del cerebro y el aprendizaje se da a través de la experiencia y la estimulación. De ahí que sea tan importante ofrecer a los niños entornos ricos, educativos y protegidos en los primeros años. La calidad de esas primeras interacciones marcará de por vida su capacidad de aprender, superarse y enfrentar retos y oportunidades.

El desarrollo de la lateralidad: ¿el zurdo nace o se hace?

Lateralidad: ¿es zurdo o diestro?¿A partir de qué edad lo podemos saber?

El hecho de que un niño muestre preferencia por usar la mano derecha o izquierda no es una cuestión casual ni aleatoria. La expresión de esa conducta tiene detrás una serie de procesos muy complejos a nivel cerebral, por eso es tan importante no forzar al niño en la preferencia manual. Si estamos hablando de un niño sano, que no ha sufrido alteraciones o problemas durante el embarazo o parto, y que no presenta ninguna alteración en los hitos evolutivos normales (sostener la cabeza, voltear, sentarse por sí mismo, gatear…), seguramente desarrolle su preferencia manual de forma natural; puede que desde muy pronto, con uno o dos años observemos una preferencia marcada. Lo más deseable es que manipule y utilice ambas manos, ya que para un desarrollo armónico de todas las funciones, necesitará emplear ambas mitades de su cuerpo, y especialmente hasta los 6 años.

El cerebro está formado por dos hemisferios, derecho e izquierdo (seguramente hayas oído hablar de la localización de algunas funciones en uno u otro, como la percepción viso-espacial, los talentos relacionados con la música y las artes, o el desarrollo del lenguaje). Ambos hemisferios son importantes y tienen una función en el desarrollo de todas las capacidades y habilidades, es decir, que por mucho que una función determinada esté localizada fundamentalmente en uno de los hemisferios, necesita el funcionamiento armónico e integrado del cerebro al completo. La estructura que une y transmite la información entre uno y otro es el cuerpo calloso. A base de repetir y perfeccionar movimientos y conductas que implican el uso simultáneo y coordinado de ambas mitades del cuerpo, el cuerpo calloso establece más conexiones nerviosas (llamadas sinapsis), y por tanto aumenta su eficacia. El cerebro del niño se desarrolla a partir de la experiencia, y a base de repetir una determinada conducta o rutina, el aprendizaje permite un desempeño mejor.

El desarrollo de la lateralidad, y de las áreas cerebrales implicadas en la propiocepción (conciencia del propio cuerpo y sensaciones asociadas a cada segmento del cuerpo) y la motricidad, se expresa en el uso preferente de una de las manos, pero también se observa en el resto de los sentidos (por ejemplo la vista o el oído), o en el empleo preferente de una de las piernas (al chutar la pelota).

¿Qué puedo hacer para facilitar un desarrollo armónico y equilibrado sea zurdo o diestro?

Lateralidad: ¿es zurdo o diestro?¿A partir de qué edad lo podemos saber?

En primer lugar, hemos de tener en cuenta que no hay ningún motivo para anticipar o presuponer cuál va a ser la preferencia manual de un niño. Un niño puede ser zurdo aunque no haya ningún familiar cercano que lo sea, y también puede ser diestro a pesar de que sus progenitores, ambos, sean zurdos. Existen factores genéticos implicados, pero aún no existen técnicas de análisis que nos permitan concluir con fiabilidad cuál será la preferencia manual de un niño. Y tampoco tendría sentido realizar ese tipo de valoración (en la investigación sí que se utilizan técnicas de neuroimagen). Lo que hemos de garantizar son escenarios ricos y estimulantes, y a partir de ahí observar y sintonizar con nuestro hijo. Algunas recomendaciones que podemos poner en marcha:


- No dar por hecho que el niño será diestro desde las primeras conductas y rutinas que impliquen el uso de las manos. Por ejemplo, a la hora de ponerle el platito y la cuchara para que coma por sí mismo, es recomendable situar la cuchara en la parte central (abajo, imaginando un eje vertical en el plato). Ya que si ponemos la cuchara automáticamente en el lado derecho, lo más probable es que el niño la coja con la derecha, sea diestro o no (y por tanto aumentando la probabilidad de que desarrolle una lateralidad contrariada en el caso de que sea zurdo). Es decir, si siempre le ponemos los cubiertos en el lado derecho estamos induciendo la lateralidad hacia el sesgo de lo habitual o más frecuente (ser diestro).

- Atender posibles signos de bloqueo, tensión o malestar a nivel orgánico en alguna zona: si el niño sólo se volteaba hacia un lado cuando era un bebé, no utiliza apenas una de las manos o tiende a adquirir posturas asimétricas a la hora de caminar o desplazarse, hemos de observar si hay algún problema a nivel motor. Es recomendable consultar con un profesional si sospechamos que hay una conducta atípica, ya que lo fundamental en la primera infancia ante cualquier sospecha de patología es el diagnóstico y la intervención precoz.

- Incorporar el masaje en la rutina del día a día. Dar un masaje después del baño mientras mencionamos cada parte del cuerpo es una buena forma de facilitar esa conciencia corporal.

- En el juego y las actividades del día a día podemos introducir todas las modalidades sensoriales, ya que los sentidos también son cruciales para que el niño consiga una conciencia corporal y una identidad sana y equilibrada. Hay sentidos que están más presentes en nuestras interacciones con los niños (como pueden ser la vista o el oído), pero hemos de procurar experiencias con todos ellos para facilitar el desarrollo de la globalidad. Te recomiendo que trabajes el olfato (que está muy asociado al gusto), y el sentido vestibular, es decir, el movimiento (acunar, balancearse, columpiarse, dar vueltas..).

- El movimiento y el desplazamiento son piezas clave en el desarrollo de la motricidad y todas las funciones asociadas. Desde los primeros meses los bebés han de disponer de espacio en el suelo. Espacio libre y despejado para iniciar la exploración. Es especialmente importante garantizar oportunidades de juego y actividad física al aire libre y con otros niños. Un niño que se mueve y experimenta, puede desarrollar al máximo todas sus funciones a nivel mental, motor, emocional y relacional. Los primeros años determinarán la confianza que tiene sobre su propio cuerpo, la autoestima y seguridad sobre su propia identidad, y la incorporación de hábitos de vida saludables. Así que a la hora de elegir un material o juguete para nuestro hijo, si facilita y promueve el movimiento y la actividad física, estamos regalándole salud. Si en la familia se vive de forma natural y habitual la práctica deportiva, el cuidado de la salud y la visión positiva del cuerpo, constituye un factor de protección importante frente a todas las posibles patologías físicas y emocionales relacionadas con el cuerpo.

Si quieres facilitar un desarrollo óptimos de las funciones corporales en los primeros años de vida de tu hijo puedes saber más aquí.

Lalu Gómez es psicóloga y psicoterapeuta especializada en Infancia y Familias, y Consultora en Salud, Liderazgo y Talentos. Puedes encontrarla en su web, en FacebookTwitter o Instagram.

 

 

Producción de vídeo: Pablo Cantudo y Jesús Nicolás

También te puede interesar: Cómo mejorar la psicomotricidad gruesa en casa de 0 a 3 años

Etiquetas: aprender a comer, niño

Continúa leyendo...

CONTENIDOS SIMILARES

COMENTARIOS