Enseñarles autonomía

¿Por qué es importante criar niños autónomos?

¿Por qué es importante la autonomía para los niños? ¿Cómo afecta la autonomía en relación al resto de niños? ¿Cómo ayudarles a ser autónomos? ¿A partir de qué edad debemos dejarles que hagan las cosas por si mismos? 5 formas de fomentar la autonomía de tu hijo:

“Debes fomentar la autonomía de tu hijo” es una frase muy típica que oímos cuando estamos criando a nuestros hijos, pero las familias a veces tienen dudas acerca de este tema: ¿hacerles más autónomos es querer que se hagan mayores antes de tiempo? ¿puede suponer algún problema para el niño si le tratamos como si fuera más pequeño de lo que es? ¿en qué áreas y de qué forma se trabaja esa autonomía? Hablamos con Lalu Gómez, psicóloga y psicoterapeuta, que nos da algunas claves e ideas para fomentar la autonomía de los más pequeños, y garantizar un futuro en el que se conviertan en adultos sanos, felices y con capacidad de decisión y elección en su propia vida:

Autonomía y relación con iguales

Resolver un problema es una buena base para resolver otros”. Esta es la idea fundamental que da sentido a trabajar la autonomía desde las primeras edades. Un niño que se acostumbra a probar, explorar opciones, perseverar, y pedir ayuda si la necesita, será un adulto que pueda desenvolverse con éxito en todas las facetas de su vida. Las tareas y retos a los que se enfrenta un bebé de 8 meses son aparentemente sencillas, pero implican una gran complejidad. Por ejemplo, el inicio del desplazamiento responde a un deseo del bebé de acercarse o alejarse de algún elemento: alcanzar con la mano un objeto que está frente a él, o dirigirse hacia el lugar donde está mamá o papá. Y en el desarrollo de esas habilidades hay momentos en los que surgen la frustración y el enfado: cuando los niños empiezan a reptar, es bastante frecuente que en los primeros momentos vayan hacia atrás, haciendo que en lugar de conseguir acercarse a aquello que desean se alejen más. En estos casos, podemos manteneros cerca, hablarles y poner palabras a lo que está pasando, llevándolo al juego y a la diversión, ya que todo aprendizaje es un juego para ellos. Si vemos que están poniéndose muy nerviosos por no conseguir lo que quieren les ayudamos (cogiéndoles o acercándoles adonde querían llegar), pero en muchas ocasiones sucederá que en ese transcurso de tiempo, resuelven ese reto, o encuentran otra cosa que les entretiene o interesa, y siempre será mejor respetar el ritmo del niño y permitir su iniciativa en la exploración del entorno (un entorno seguro y adaptado).

A medida que el niño avanza y desarrolla su autonomía, va siendo más capaz de desenvolverse en situaciones sociales y en la relación con otros niños. Dicho de otra forma, la autonomía es uno de los predictores de un buen ajuste social. Esta es precisamente una de las principales preocupaciones que manifiestan los padres y madres: que los hijos sean capaces de afrontar y resolver con éxito posibles situaciones de exclusión o maltrato por parte de los compañeros.

Autonomía e identidad

A través de las primeras manifestaciones de autonomía el niño va configurando su identidad y conociendo sus posibilidades. Y es capaz de distinguir el mundo externo del mundo interno. Al nacer, los bebés se encuentran en un momento fusional aún, se encuentran tan unidos al cuerpo de su mamá, que no se sienten diferentes, no tienen conciencia de constituir otro ser. Los procesos de socialización les ayudan a darse cuenta de que la persona que tiene enfrente (ya sea un igual o un adulto) no siempre tiene la misma necesidad, deseo o preferencia, y que es necesario llegar a un acuerdo y/o posponer la satisfacción de esa necesidad. De igual forma, un niño autónomo será capaz de relacionarse y adaptarse a diversos entornos con éxito porque entiende los procesos de exclusión e inclusión que caracterizan las relaciones humanas: a veces estás incluido en el juego y a veces no, y hace falta tener autonomía y una identidad fuerte y sólida para manejar con naturalidad este hecho.

La autonomía concede al niño una sensación de poder inmensa y muy potente. Hace muy poco era una criatura frágil, indefensa, que necesitaba recibir cuidados pero no intervenía ni tenía ninguna capacidad de decisión sobre lo que sucede en su día a día. Y de repente va siendo capaz de intervenir en el entorno, modificarlo y adaptarse a él. Hace cada vez más cosas, y si bien es cierto que a medida que va teniendo más ideas hemos de limitar y proteger (en la fase de exploración, enchufes, interruptores, y cualquier objeto llamativo se convierte en blanco de su atención), tiene capacidad de decisión sobre múltiples cosas (dirigirse al juguete que más le interesa, dirigir una mirada y una sonrisa a quien conoce y prefiere, ponerse el chupete por sí mismo, llevarse a la boca los objetos o comida).

Puedes saber más acerca de cómo se trabaja la identidad, la seguridad y la autoestima.

5 formas de fomentar la autonomía de tu hijo:

1- Permite que se enfrente por sí mismo a los retos y problemas que se le plantean. Acude si te pide ayuda o le ves muy desbordado, pero siempre deja un ratito para que pueda buscar formas por sí mismo.

2- Plantea oportunidades de juego y experimentación por sí mismo. Es decir que existan espacios en el hogar donde el niño puede jugar y tener al alcance los materiales de forma segura. Está fenomenal que juguemos con nuestro hijo, y tiene múltiples beneficios, pero igualmente importante es el juego libre, no dirigido, en el que el niño pone todas sus preferencias, sin que seamos nosotros quienes lo dirigen. Por supuesto que hacen falta límites (no se puede jugar con todo), por eso es importante que haya espacios, como puede ser su habitación, donde sí puede tocar, sacar, explorar, etc.

3- Trata de establecer unas rutinas y un orden que faciliten al niño conocer cuándo, cómo y dónde suceden las cosas. Es un aspecto fundamental para la regulación y el desarrollo de los niños.

4- Posibilita la expresión de los deseos y opiniones del niño. Siempre hay espacio y lugar para ello, si bien hemos de regular la expresión de esas vivencias. Un buen ejemplo es lo que sucede cuando el niño muestra enfado por algo: la mejor manera de ayudarle a gestionar sus emociones y estados internos es permitir que puedan vivenciar las diversas emociones (en lugar de decir “no hay que enfadarse”), es decir respetamos y permitimos que el niño esté enfadado, pero sí le hacemos ver (y limitamos si es necesario), la expresión de ese enfado “aunque estés enfadado no está bien pegar a tu hermano o tirar al suelo la comida”.

5- Facilita el contacto con otros entornos más allá de la realidad cotidiana. Tener contacto con el mundo más allá de la familia cercana y de los amigos del cole, permite descubrir la riqueza y los matices de la diversidad. A través del parque, actividades lúdicas, contacto con hijos de amigos….

¿Cómo saber si mi hijo es autónomo?

Además de ver que existe evolución en las distintas áreas (cada vez es capaz de resolver y afrontar más cuestiones del día a día en cuanto a alimentación, descanso, el momento de vestirse y asearse…), puedes observar estos indicadores:

Un niño muestra signos de autonomía y madurez cuando…

1- Existe armonía entre las distintas áreas de desarrollo.

2- El niño tiene capacidad para adaptarse a situaciones nuevas e imprevistos.

3- Observamos que va siendo capaz de manejar la frustración y el enfado (cuando no es el primero, no le hacen caso o no consigue algo que quiere).

Si quieres conocer recursos sobre cómo ejercer una parentalidad positiva y garantizar la autonomía y el desarrollo de tu hijo en todos los ámbitos, te recomiendo que consultes esta entrada: www.lalugomez.com

Artículo escrito por Lalu Gómez es psicóloga y psicoterapeuta especializada en Infancia y Familias, y Consultora en Salud, Liderazgo y Talentos. Puedes encontrarla en su web, en FacebookTwitter o Instagram.

Producción de vídeo: Pablo Cantudo y Jesús Nicolás

Lalu Gómez

Lalu Gómez

Soy Psicóloga y Psicoterapeuta. Ser mamá transformó mi manera de estar en el mundo y ejercer mi profesión. Me apasiona la enorme capacidad de los niños y los seres humanos para adaptarse, superarse y avanzar, y cada vez estoy más convencida de que la etapa 0 a 6 años es decisiva y fundamental para que nuestros hijos sean personas felices y completas. Desde Psicofamilias acompaño y asesoro a padres y madres que desean ofrecer su mejor versión a sus hijos, y a instituciones y empresas que consideran la Salud y el Bienestar una inversión clave.

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